MEDITACIONES

de     P. F.

Josué, el oprobio de Egipto quitado, y el Príncipe del ejército  *

Josué 5:9–15*

“(5:9) Y Jehová dijo á Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto: por lo cual el nombre de aquel lugar fué llamado Gilgal, hasta hoy.  

Israel celebra la Pascua

(5:10) Y los hijos de Israel asentaron el campo en Gilgal, y celebraron la pascua á los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.  (5:11) Y al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.  
(5:12) Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron á comer del fruto de la tierra: y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

El Principe de Jehová aparece a Josué

(5:13) Y estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos, y vió un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desnuda en su mano. Y Josué yéndose hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, ó de nuestros enemigos?  (5:14) Y él respondió: No; mas Príncipe del ejército de Jehová, ahora he venido. Entonces Josué postrándose sobre su rostro en tierra le adoró; y díjole: ¿Qué dice mi Señor á su siervo?  (5:15) Y el Príncipe del ejército de Jehová repondió á Josué: Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo. Y Josué lo hizo así.”   Josué 5:9–15


Pedí ayuda de mis hermanos acerca del significado del oprobio de Egipto.  Recibí ayuda del hermano L. H. y también otros que pongo aquí en español.

“Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy”.

Parece en el Antiguo Testamento que hay tres lugares diferentes con el nombre de Gilgal.  El primero de ellos es el de meditación presente y hay un significado importante por nosotros.

Después de haber salido de Egipto, cruzaron el mar rojo y después de 40 años en el desierto, cruzando el río Jordán, entraron en la tierra que les fue prometida a ellos.  Entraron en un lugar llamado los llanos de Jericó.  Ellos, como pueblo, se necesitaban una orientación familiar común.  En primer lugar, son circuncidados.  En segundo lugar, Egipto siempre sería en su historia, como el lugar de esclavitud, del cual habían sido sacados en la misma noche de comer la Pascua.  Pero, aunque liberados de Egipto y circuncidados, debe ser un trato con ellos con respecto a Egipto antes de que comieran la Pascua en la tierra.  Y por lo tanto, Jehová quitado o eliminada el oprobio o la vergüenza de Egipto.  Jehová aseguró que hubiera una rotura completa con Egipto en el deseo.  Jehová lo hizo; los hijos de Israel no fueron llamados a hacerlo.  El hecho de que Jehová quitara el oprobio nos muestra que sólo él podía hacerlo; sólo él podía realizar esta rotura.  Ahora se desvincularon de cualquier deseo de Egipto (una rotura distinta); no era según la santidad de Dios.  Jamás tendrían otra conexión con Egipto.  En el tercer lugar, se alistaron para comer la Pascua en las llanuras de Jericó.

Entonces, según Josué 5:11 “Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.”  Ahora Josué 5:12 nos habla de otro cambio “Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.”  Estas cosas les mostraron que terminaron con Egipto y el camino del desierto, para jamás volver.  No se encuentran solos para seguir en la tierra, sino en la compañía de Príncipe del ejército de Jehová.

Para el creyente en Cristo todas estas cosas son nuestros a través de la muerte y resurrección de Cristo.  Se toca quizás los tres enemigos del creyente en el día de hoy, la carne, el mundo, y el diablo.  “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, á fin de que no sirvamos más al pecado”.  Eso es algo hecho por Dios mismo para que “el oprobio de Egipto” nos fuera quitado.  Pero como notamos antes, ellos tenían que volver una y otra vez a Gilgal y así nosotros constantemente tenemos que juzgar a la carne que todavía brota en nosotros, pues la raíz se queda hasta que tengamos cuerpos glorificados.  “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”.  Romanos 6:6-11

Había entonces tres cosas que comían los Israelitas; el maná en el desierto, el fruto de la tierra, y el cordero a la plancha, el cordero pascual.  Dejaron de comer el maná pero nosotros no dejamos de comer de Cristo humillado aquí en el mundo, del cual el maná era prototipo.  El maná era comida del desierto y les llegaba, no para hacerles flojos, sino porque no había sustento en el desierto.  “El fruto de la tierra” era trigo (y otras cosas también) pero para comer, era necesario algo de trabajo; cosechar, moler, y preparar con leuda para hacer su pan.  Cristo humillado como en los evangelios, Cristo muerto y resucitado, y Cristo glorificado como en las epístolas de Pablo son nuestra comida espiritual en el día de hoy.  Es necesario algo de trabajo para alcanzar esta comida; no llega a nuestras almas sin ejercicio, la lectura de la palabra, la meditación, y la oración, todas forman una parte de este ejercicio espiritual.  “porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera”.  1 Timoteo 4:8

Se nota que como Jehová había aparecido a Moisés en la zarza, ahora aparece a Josué el Capitán o Príncipe del ejército.  Es Cristo, indudablemente, aunque no encarnado pero en una forma que Josué podía ver.  “Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? El respondió: No; más como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró”.  Así Josué entendía que aunque él mismo era líder del pueblo, había otro mucho más potente que él que iba a liderar.  Lo que le decía era igual que se había hablado con Moisés en aquel día con la zarza que se quemaba.  “el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo”.  Era la santidad de Jehová que clamaba para el juicio contra los amorreos y eso era el motivo principal de la destrucción de Jericó y los demás naciones corruptos de la tierra de Palestina.  Jehová había proclamado a Abram en Génesis 15 “porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí” pero ahora en la era de Josué, si había llegado a su colmo y Dios no iba a aguantar más.  “No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti”.  Deuteronomio 9:4

FELIPE FOURNIER
1 julio de 2017