“… no más de tu propia sabiduría. …
Aplica tu corazón a la instrucción y tus oídos a las palabras de sabiduría. …
No tenga tu corazón envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo.
Porque ciertamente hay un fin , y tu esperanza no será cortada.
Oye, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino. …
Compra la verdad y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia. …
Hijo mío, dame tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos”. Proverbios 23:4, 12, 17, 18, 19, 23, 26
Aplica tu corazón a la instrucción y tus oídos a las palabras de sabiduría. …
No tenga tu corazón envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo.
Porque ciertamente hay un fin , y tu esperanza no será cortada.
Oye, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino. …
Compra la verdad y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia. …
Hijo mío, dame tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos”. Proverbios 23:4, 12, 17, 18, 19, 23, 26
“El Señor es mi pastor, nada me faltará. Él me hace descansar en verdes pastos, me guía a arroyos de tranquilas aguas. Él restaura mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Y habitaré en la casa del Señor para siempre”. Salmo 23:1–6
SAM R LUDVICEK
Traducido por L. G.
14 agosto 2013