MEDITACIONES

de     P. F.

Eliseo viendo a Elías pasando al cielo en un torbellino  *

2 Reyes 2:1-14 *

“Y ACONTECIO que, cuando quiso Jehová alzar á Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal.  Y dijo Elías á Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado á Beth-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron pues á Beth-el.  Y saliendo á Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Beth-el, dijéronle: ¿Sabes cómo Jehová quitará hoy á tu señor de tu cabeza? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad.  Y Elías le volvió á decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado á Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron pues á Jericó.  Y llegáronse á Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y dijéronle: ¿Sabes cómo Jehová quitará hoy á tu señor de tu cabeza? Y él respondió: Sí, yo lo sé; callad.  Y Elías le dijo: Ruégote que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron pues ambos á dos.  Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y paráronse enfrente á lo lejos: y ellos dos se pararon junto al Jordán.  Tomando entonces Elías su manto, doblólo, é hirió las aguas, las cuales se apartaron á uno y á otro lado, y pasaron ambos en seco.  Y como hubieron pasado, Elías dijo á Eliseo: Pide lo que quieres que haga por ti, antes que sea quitado de contigo. Y dijo Eliseo: Ruégote que las dos partes de tu espíritu sean sobre mí.  Y él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será así hecho; mas si no, no.  Y aconteció que, yendo ellos hablando, he aquí, un carro de fuego con caballos de fuego apartó á los dos: y Elías subió al cielo en un torbellino.  Y viéndolo Eliseo, clamaba: ­Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de á caballo! Y nunca más le vió, y trabando de sus vestidos, rompiólos en dos partes.  Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y paróse á la orilla del Jordán.  Y tomando el manto de Elías que se le había caído, hirió las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo del mismo modo herido las aguas, apartáronse á uno y á otro lado, y pasó Eliseo.”  (2 Reyes 2:1-14)


Sé que estamos procediendo lentamente empezando el estudio de la vida de Eliseo, pero hay tantas cosas de importancia en estos últimos pasos juntos de los dos profetas que no quiero avanzar rápidamente.  Hemos reflexionado sobre los cuatro lugares donde fueron juntos, y Elías esta al punto de partir.  Ahora hace una pregunta de suma importancia a Eliseo.  “Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti.”  Quizás nosotros hemos soñado de semejante oferta de una persona de poder.  Hay mitos e historias que tienen por su lección la persona que fue ofrecida cualquier cosa, y seleccionó mal.  Quizás algunos de nosotros hubiéramos pedido una vida tranquila con esposa e hijos felices; otras quizás hubieran pedido mucha riqueza o fama, o una posición de poder.  Pero Eliseo había pasado ya tiempo con Elías, haciendo trabajos humildes, pero reconociendo que la senda de fe era difícil en extremo, y las necesidades eran espirituales y no materiales.  Así Eliseo contesta rápidamente “Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.”  Como representante en gracia a una nación tan duro y rebelde, Eliseo tenía entendimiento espiritual para saber que lo que le hacía falta era el poder espiritual para sobrepasar las dificultades sin desmayar en la senda de fe.

“Él le dijo:  Cosa difícil has pedido.  Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.”  Para el profeta mostrando la gracia, lo que era necesario era la vista del hombre glorificado en el cielo.  En el nuevo testamento leemos de uno que tuvo tal vista, y aunque su vida estaba a punto de terminar sus resultados eran obvios en lo poco de vida que le quedaba.  “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo:  He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. ... .  Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía:  Señor Jesús, recibe mi espíritu.  Y puesto de rodillas, clamó a gran voz:  Señor, no les tomes en cuenta este pecado.  Y habiendo dicho esto, durmió.”  Hechos 7:55-60  Esteban, con la vista de su amado Señor glorificado, fue fiel hasta la muerte, sus últimas palabras influenciadas por aquella vista, perdonando a sus asesinos; Eliseo, con la visión del hombre glorificado, salió a una vida dedicada al servicio de Jehová, llevando una doble porción del espíritu de Elías.

¿No hay una voz para nosotros en esta historia?  2 Corintios 3:18 nos dice “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”  ¿Cómo se hace esto?  Claro es, como también nos dice en 2 Corintios 5, no es por vista natural.  “y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.”  Aun los discípulos, (y Pablo quien había visto a Cristo exaltado en la gloria,) tenían que caminar por fe, pues Cristo ahora es ausente en este mundo.  ¿Cómo pues, se puede aumentar la fe?  “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”  Romanos 10:17  Yo sé que he mencionado muchas veces que es el leer la palabra de Dios que nos va a sostener en este mundo, pero vuelvo a decir, no hay otra cosa que nos da la vista de la gloria del Señor.  Si somos negligentes de la palabra, nos vamos a encontrar fríos de corazón, perdiendo la vista de lo celestial, y enfocando en lo terrenal, siempre sobrecargados con las dificultades en esta vida.

“Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos;”  ¡Yendo ellos y hablando!  ¡Qué gran comunión había entre estos dos siervos del Señor!  ¿No es igualmente nuestro privilegio de hacer lo mismo con nuestro Señor Jesús?  Ustedes jóvenes, cuando están reunidos, ¿cuál es el tema de conversación?  Ojala que las cosas de Dios formen por lo menos una parte de su conversación.

Somos introducidos por la primera vez en este capítulo a un grupo de personas llamados “los hijos de los profetas.”  Exactamente quienes eran, no estoy seguro pero aparentemente eran de algunas familias, descendientes de otros profetas de Israel, y teniendo cierto conocimiento de Jehovah y su palabra entre una nación que principalmente era rebelde y desobediente.  Ellos sabían que Elías iba a ser arrebatado y así dijeron a Eliseo varias veces.  “Le dijeron:  ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti?  El respondió:  Sí, yo lo sé; callad.”  Cuando se dieron cuenta que no iban a pasar por el rio Jordan, buscaron un lugar de observar de lejos.  “Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos.”  Se dieron cuenta del cambio en Eliseo cuando regresó “Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron:  El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo.  Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él.”  Creo que hay una voz fuerte por nosotros que hemos sido criados bajo el sonido de la palabra de Dios, que tenemos un conocimiento por lo menos exterior, y podemos ver el poder del Espíritu de Dios obrando en sus siervos.  La cuestión por nosotros es esto:  ¿Participamos de este Espíritu en realidad?  ¿O es nada más algo que podemos ver en otros?

Veremos Dios mediante algo más sobre los hijos de los profetas en las semanas que vienen.

FELIPE FOURNIER
18 de julio de 2011