MEDITACIONES

de     F. F.

Lucas 23: Última parte: Tinieblas, el velo rasgado, testigos de la muerte de Cristo


Léase por favor Lucas 23:44-56


Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Corintios 5:21

Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero. 1 Pedro 2:24

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Isaías 53:5-6

Lucas nos da, solo en dos versículos, las tinieblas de tres horas. No nos cuenta nada de lo que pasó en estas tres horas. Para aprender lo que pasó en aquel entonces, nos toca escudriñar las demás escrituras, una buena lección de porque es importante la lectura de la Biblia completa. Como veremos Dios mediante en el siguiente capítulo de Lucas Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Nosotros, a menudo, tenemos la tendencia de enfocarnos en lo que entendemos un poco; los clavos en sus manos y sus pies; la corona de espinas; su espalda lastimada con el látigo, y lo demás de sus sufrimientos a las manos crueles del ser humano. A lo mejor, eso es porque en las tres horas de tinieblas el Señor sufría a la mano de un Dios santo algo que no podemos comprender. Estos sufrimientos de propiciación por nuestros pecados son más allá de nuestro entendimiento. Como nos cuenta Juan en su primera epístola, capítulo 2, verso 2; Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. El velo roto, no explicado aquí, pero desarrollado por el apóstol en el libro de Hebreos, expresa que lo que impedía la entrada en el santísimo era ya eliminado por la muerte propiciatoria de aquel bendito y santo hombre. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo. Hebreos 6:19

Lo que Lucas si nos cuenta es la reacción de los que observaban. Pilato lo había declarado inocente; el centurión lo declara justo. Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. Si fuera convertido o no, esto tenemos que dejar para la eternidad. La multitud se volvían golpeándose el pecho, impresionadas por tal espectáculo, pero no necesariamente convencidas de que clase de hombre habían rechazado. Las mujeres de fe, viendo de lejos lo que pasaba, estaban desesperadas, pero no para mucho tiempo, pues en poco tiempo lo iban a ver resucitado de los muertos.

Ahora Lucas nos cuenta algo más sobre José de Arimatea, acompañado con Nicodemo según el evangelio de Juan, se pone en riesgo de perder su posición en el concilio. Este concilio consistía en 24 lideres de la nación, los mismos que condenaron a muerte a Esteban en el capítulo 7 de los Hechos. No dudamos que estos dos fueron excomulgados de su lugar de prestigio por haber expresado su oposición contra la crucifixión del Señor Jesucristo. Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos. Siendo un hombre rico, tenia su propia tumba nueva, que prestaba al cuerpo del Señor Jesús. Así la escritura de Isaías 53:9 fue cumplido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Sin duda, los cuerpos muertos de los dos ladrones fueron echados en un sepulcro común y esto intentaba por el cuerpo de Jesús también, pero Dios no permitió que fuera así. Las mujeres fieles, queriendo honrar a su cuerpo, tenían que esperar el día sábado, no entendiendo todavía que la muerte de Cristo también eliminaba esta necesidad.

Termino este estudio con algo que me parece importante, aunque en Lucas no se menciona lo que traía Nicodemo. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Esto esta en gran contraste con lo que trajo María, Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Juan 12:3 ¿Por qué, con la gran diferencia de la cantidad, cien libras en vez de una libra, no se menciona ni su valor ni su olor? Les doy la explicación de un hermano ya con el Señor más de cuarenta años, pero cuyas enseñanzas hasta el día de hoy me ayudan; era demasiado tarde cuando llevaban el compuesto. Jesús ya estaba muerto. Por nosotros, hoy es el día cuando tenemos el privilegio de hacer lo que no podemos hacer cuando estamos en su presencia en el cielo y eso es, recordarlo y honrarlo en el día de su rechazo, que llega siendo un olor suave y precioso a Dios. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre… porque de tales sacrificios se agrada Dios. Hebreos 13:15-16

Felipe Fournier
1 enero de 2023