Hoy día oramos por la nación de Perú en su situación crítica de voces, gritos, balazos, y muertos, tal vez, por una injusticia de quitar el presidente por fuerzas. Pero hace 2000 años, hubo otra cosa política que resultaba en la más grande injusticia en la historia del mundo, antes o después. Él les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré. Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron.
¿Qué mal ha hecho? El bendito Señor Jesús; ¡cuantas cosas hubieran podido citar de las cosas buenas que había hecho! ¿Y de los malos hechos? Ni siquiera uno, pues este hombre era el santo hijo de Dios, y a la vez, todo un hombre santo, sin mancha, sin pecado, sin la naturaleza caída que todos nosotros tenemos. Pero, por satisfacer a la multitud, y evitar problemas con sus superiores en Roma, Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían; y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.
¡La voluntad de la multitud! Al Santo e inocente lo condenaron a muerte y al culpable homicidio, fue puesto en libertad. ¡Así la justicia de este mundo perdido! ¿Esperamos nosotros algo mejor en este mundo?
Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.
Algunos han tropezado sobre la apariencia de una contradicción entre Lucas y Juan, pues en Juan 19:17 leemos Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera.
En Juan vemos la dignidad del Hijo de Dios, así no menciona a Simón, pues Jesucristo fue a la cruz en soledad, para pagar la deuda de pecado que ningún otro pudo hacer. En Lucas, vemos a Jesucristo, Hijo del hombre, y vemos más su santa humanidad. El hermano Bruce Anstey dice que … la llevase tras Jesús
quiere decir que levantaba la parte atrás de la cruz, no que lo llevaba todito.
Si las mujeres que seguían al Señor Jesús eran sinceras en sus lamentaciones o simplemente emocionadas por la situación, no nos cuenta la escritura, pero vemos como el Señor dijo Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos … Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?
Les estaba dando otra oportunidad de arrepentimiento. Jesucristo en su presencia había sido el árbol verde; gracia abundando sin límite y respondieron al árbol verde con las palabras ¡Crucifícale, crucifícale!
El árbol seco era la nación apóstata. Sobre aquella nación cayó el juicio que Jesús les decía cuando el general Tito hizo desolación de la ciudad como hemos mencionado antes.
Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Me ocurre las palabras del himno “Crucificado, en el madero. ¡Manso cordero, muerto por mi!” Pero escuchamos las benditas palabras del Señor Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Así el Señor cambiaba su horrible pecado a uno de ignorancia, dando lugar a la predicación de Pedro a la nación no muchos días después; Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio…
Hechos 3:17-19 Salvación por la nación por aceptar a su Mesías Jesucristo era disponible hasta el capítulo 7 de los Hechos. Salvación por el judío arrepentido era y es disponible hasta el día de hoy, aunque la nación no escapó el terrible juicio sobre su triste pronuncio de Mateo 27:25 Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.
Según Mateo 27:43-44 A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.
Ambos ladrones participaron en esta blasfemia. Pero, uno de los ladrones, justo en este momento, tenía un gran cambio de parecer, y toma su lugar entre los “indignos” del evangelio de Lucas, y como hemos visto, ninguno de los tales faltaba de la bendición. Su compañero quizás en la maldad, sigue con su blasfemia, y miserable moribundo que era, tuvo el atrevimiento de decir Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.
Al cual dicho contesta el otro ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.
Reconoce la inocencia de Jesús, la culpabilidad de el mismo, y la persona de Jesús como el verdadero Rey de Israel. Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Lázaro de Lucas 16 fue al seno de Abraham.
Pero este ladrón escuchaba del destino bendito del creyente en Jesus De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Su cuerpo, indudablemente, fue echado en sepulcro común, pero su alma y espíritu están con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.
Filipenses 1:23
¡Que el Espíritu de Dios nos llene este día del Señor en adoración por este manso Cordero, muerto por mí!
25 diciembre de 2022