Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.
Vemos otra vez la grande gracia del Señor Jesús, pues hemos visto los muchos fracasos de los discípulos. Pero a pesar de todas sus faltas, los discípulos habían permanecido siguiendo al Señor, aun después que fue rechazado de la nación de Israel. Es de gran ánimo a nosotros ver que aquí, en vista de sus sufrimientos en la cruz, el Señor está pensando de sus discípulos y reconociendo su fidelidad. Además, como hemos visto, ellos se ocupaban mucho del reino, sin haberle entendido cuando una y otra vez hablaba de su rechazo final y la muerte que le esperaba. El Señor entonces les dice que si, aunque el reino fuera postergado, ellos sus discípulos iban a tener parte con el en su reino. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
Esto nos ayuda entender porque, después de la muerte, resurrección, y ascensión al cielo otra vez, que los once discípulos buscaron reemplazar el traidor, Judas, con otro para cumplir su número. Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.
Hechos 1:21-22
Hemos visto como fue el gran deseo del Señor tener sus discípulos en su compañía mientras anticipaba la cruz. Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!
Pero había otro que tenía deseo y era Satanás. Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo…
Nota como dice os
. No era solo Simón que Satanás quería zarandear, pero eran todos los discípulos. Pero el más susceptible llegaba a ser Pedro, pues tenía más confianza en sí mismo. Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.
Hablaba en serio, sin duda, pero no conocía a su propio corazón y su flaqueza.
Pero el Señor aquí nos enseña algo acerca de su carácter que vemos en el libro de Hebreos, su sacerdocio. Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte.
Así vemos la gran diferencia entre Pedro y Judas. Pedro si cayó pero Judas apostataba. Pedro tenía fe real en el Señor Jesús; Judas no la tenía. Judas después tenía remordimiento; Pedro tenía arrepentimiento. El Señor rogaba por Pedro, no que no cayese, pues era necesario que sufriera la caída para conocer a su propia debilidad y no confiar en sí mismo. Así el Señor ahora mismo es nuestro Sacerdote a la diestra de Dios. Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos.
Hebreos 8:1-2 Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
Hebreos 7:25
El Señor no deja a Pedro pensar que lo que iba a hacer, negar a su Señor, llegaría a ser algo irremediable como era con Judas. Con Judas el dicho en nuestro capítulo era ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!
En Mateo 26:24 se añade Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.
Así se ve que Judas es por nosotros un ejemplo de un profesante falso sin fe salvador. Pero no es así con Pedro. A pesar de su autoconfianza y lo que predestinaba su caída, era de veraz un discípulo y creyente en el Señor. Así el Señor le dice algo de ánimo en anticipación de su caída, que iba a ser restaurado y en una forma para servirle al Señor de nuevo con más éxito que nunca. Una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
Vuelto
en inglés, se traduce “convertido.” Los que conocen el idioma griego muy bien dicen que “convertido” si es la expresión adecuada que usaba el Señor. Así conversión puede ser usada para describir el pecador arrepentido que se acerca al Señor buscando perdón de sus pecados. Pero también se usa por el creyente caído en pecado, como lo fue Pedro, para regresar en arrepentimiento y restauración. Pedro iba a servir a su Señor y los santos fielmente en el libro de Hechos, restaurado totalmente al Señor, hasta el día que fue martirizado por su Señor como Jesús le dijo en Juan 21. Cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios.
Así, mis hermanos, si hay alguno de ustedes caído en pecado, se sabe que siempre hay un camino de retorno. Satanás le dirá que no, que tanta deshonra usted ha dado al Señor que no hay como regresar. Pero es mentira; uno que de veras ha creído en el Señor puede sufrir castigo y disciplina en la escuela de Dios pero siempre hay camino de regresar.
Lo que sigue después me ha sido difícil porque no entiendo lo de las espadas. Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una.
Por ser postergado el reino por el Mesías rechazado, digo que el Señor Jesús les estaba advirtiendo que iban a tener que cuidarse a si mismo por las necesidades diarias, que no era necesario cuando fueron enviados antes. Lo de las espadas me confunde, pero veo que no era para defenderse contra ataque, pues después, Pedro lo intentaba y fue reprendido del Señor. Si alguien quiere ayudarme con lo de las espadas, pues, estoy dispuesto de aprender.
4 diciembre de 2022