Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos. Y todo el pueblo venía a él por la mañana, para oírle en el templo.
Este último versículo de capítulo 21 de Lucas nos hace recordar que nuestro Señor, en este mundo no tenía hogar. Como vimos en Lucas 9:58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
Vemos en el principio de capítulo 22 como los partidos políticos, siendo ambos escribas y sacerdotes, buscaron matarle. Habiendo sido silenciados en todos sus esfuerzos para provocar algo con que los Romanos lo juzgarían, buscaron a través del traidor Judas un compacto para matarle. Judas estaba consumido con avaricia y ellos de envidia. Jesús, sabiendo todo esto, de todos modos, iniciaba la última pascua y la cena del Señor, que son cosas distintas; la primera, el fin de judaísmo como camino de acercarse a Dios, pues Jesús mismo iba a ser el cordero pascual al otro día. La segunda, la cena del Señor, introducía algo totalmente nuevo; un memorial del cordero de Dios, sufriendo y muriendo por la gloria de Dios y la salvación de todo aquel que cree en él.
Vemos el orden de preparación para la cena, un orden a menudo puesto a un lado en nuestro día. Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?
Esa pregunta, hecho por Pedro y Juan, es una pregunta que pocos quieren hacer en nuestro día. Mas bien, se escucha el consejo “Vete a la iglesia que te guste.” Debían seguir un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare.
Este hombre, entendemos, nos habla del Espíritu Santo guiando a donde se celebra y el padre de la familia de la casa, nos habla también del Espíritu Santo proveyendo todo necesario. Él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto.
El gran aposento nos habla acerca del terreno de un solo cuerpo donde todo creyente en Cristo es representado y alto
nos habla de la separación del mundo y su maldad.
Algunos, por leer de la salida de Judas después de que Jesús establecía la cena, siguen con la opinión que Judas allí estaba y compartía de la cena. Pero leyendo los otros evangelios para entender el orden, vemos que Judas salió de una vez después que Jesús le dio el pan mojado. Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.
Juan 13:26 El pan mojado era parte de la pascua, que se celebraba justo antes de la cena del Señor. Así Juan nos explica claramente que Judas salió antes. Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto.
Nos presenta un ejercicio de cada cual, pues Mateo y Marcos nos dice que después de discutir quien mas puede ser, cada uno hacia la pregunta por si mismo; Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?
Mateo 26:22 Así vemos en 1 Corintios 11:28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
Igual vemos que la discusión acerca de quién iba a ser el mayor en el reino, ocurría antes. Según Marcos 10:32 Iban por el camino subiendo a Jerusalén…
vemos la escena acerca de esta pregunta, iniciada por la mama de Jacobo y Juan y continuado por ellos mismos. Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.
Esto seguía con los demás, ofendidos de tal petición; Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan.
En nuestro evangelio, hay menos detalles. Solo dice Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor.
Me parece que se nota especialmente en nuestro evangelio que los pensamientos de los discípulos estaban bastante distraídos mientras el Señor Jesús establecía el memorial en la sombra de la cruz. Ellos pensaron de la gloria del reino, no entrando nada en la realidad de su muerte cruel.
Así me parece que el orden de eventos en Lucas nos debe ejercitar acerca del partimiento de pan y como nosotros debemos celebrarlo. La revelación completa de su significado esperaba los escritos del apóstol Pablo y 1 Corintios 10:16-17 El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.
El Señor Jesús no dijo nada antes de partir el pan. Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
Así tenemos el doble sentido revelado a través de Pablo. El pan, antes de ser partido, representa a los creyentes en Cristo, toditos, como un solo cuerpo. De eso el Señor Jesús no hablaba, pues esperaba la manifestación del misterio, Cristo y la iglesia como su cuerpo. Después de ser partido, vemos su significado como el cuerpo de Cristo dado por nosotros en la muerte de la cruz.
Para hacer resumen, vemos en el ejercicio de los discípulos acerca de quién iba a entregar el Señor, la verdad que nos debemos examinar antes de partir pan. En la distracción de los discípulos, en vez de pensar del sufrimiento de su Señor, pensaron de sí mismo y la gloria del reino, así nosotros tenemos que ejercitarnos acerca de la mente distraída mientras adoramos a nuestro Señor en el partimiento de pan.
¡Que el Señor nos ayude este día primero de la semana!
27 noviembre de 2022