Lucas, aunque no cuenta las cosas en un orden necesariamente cronológico, nos cuenta de un día
y por leer los demás evangelios nos damos cuenta de que habla otra vez de la última semana de su vida. Este capítulo nos cuenta de este día, quizás el martes antes de la cruz, y enfrenta lo que hemos visto una y otra vez; la tragedia del liderazgo de los judíos que se consideraba los que “no necesitan arrepentimiento.”
Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas?
El profeta Zacarias profetizaba de los lideres de Israel de esta forma no tan difícil de interpretar; Así ha dicho Jehová mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza, a las cuales matan sus compradores, y no se tienen por culpables; y el que las vende, dice: Bendito sea Jehová, porque he enriquecido; ni sus pastores tienen piedad de ellas…. Y destruí a tres pastores en un mes; pues mi alma se impacientó contra ellos…
Zacarias 11:8
Marcos nos dice Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor.
Marcos 6:34 Los tres pastores de que hablaba Zacarias pueden ser estos tres grupos, los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos. O, posiblemente, puede ser sus partidos políticos; los fariseos, los saduceos, y los herodianos. En nuestro capítulo el Señor Jesús los pone toditos silenciados. Eran de todo pastores inútiles, y de ser revelados su respuesta no era arrepentirse, sino decir Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra.
Pero volviendo al principio de nuestro capítulo vemos como el Señor Jesús intentaba tocar su conciencia, preguntándoles del bautismo de Juan. El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?
Jesús no solo los confundía con la pregunta, sabiendo que no iban a poder contestar, sino volviendo a su tema principal de nuestro evangelio No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.
Lucas 5:32 Juan bautizaba a arrepentimiento. Ellos, no se bautizaron pues no pensaba que tenían necesidad de arrepentimiento. Así no iban a saber ni entender la autoridad de Jesús como hijo de Dios e Hijo de Hombre a la vez. Era necesario ante todo reconocer que eran entre las ovejas perdidas, deudores sin tener con que pagar.
Aunque el Señor Jesús no les dijo con qué autoridad hablaba, seguía hablando con la autoridad de Dios, continuando con la parábola de los labradores de la viña. Era prácticamente una continuación de la historia contado en 2 Crónicas 36:15-16 Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio.
Aun estos pastores inútiles, con toda su incredulidad no podían equivocar acerca de la interpretación de la parábola. Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás cuando le vean a él, le tendrán respeto.
La autoridad de él que estaba en medio de ellos era a través de ser el mismo hijo amado de Dios.
El Señor Jesús los advertía del futuro que esperaba a los laboradores infieles, los pastores inútiles. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros.
Esto fue cumplido por la venida del general Tito cuarenta años después, quien destruía a Jerusalén, no dejando una piedra sobre otra piedra. Estos lideres decían ¡Dios nos libre!
a lo cual Jesús contestaba ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo? Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
El Señor Jesucristo era aquella piedra. Como nos cuenta Pablo en Romanos 9:31-32 Mas Israel… pues tropezaron en la piedra de tropiezo.
También Pedro, hablando a los judíos cristianos perseguidos por sus compatriotas inconversas habla de lo mismo. He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo.
2 Pedro 2:6,7.
La segunda parte de la profecía de Jesús ha de venir todavía en el futuro. Mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
El profeta Daniel nos habla de este evento, aun futuro. Una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.
Daniel 2:34-35
¡Que bueno si somos nosotros entre los que creen, que consideramos que él es precioso
!
30 octubre de 2022