Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.
Durante casi un año que hemos estado estudiando el evangelio de Lucas, ¿Dónde hemos visto este hombre severo? ¿Qué nos dice acerca de la mujer viuda que iba hacia el cementerio para sepultar a su hijo? Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.
Lucas 7:13 ¿Qué era lo que conmovía el buen samaritano a levantar y ministrar al pobre hombre medio muerto? Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia.
Lucas 10:33 ¿Hombre severo? ¡Triste interpretación que uno que no se ha ejercitado para conocer su Señor!
Yo no soy capaz de juzgar aquí si este hombre representa un profesante falso o un creyente que vive su vida solo para satisfacer sus propios deseos, pero basta decir que este siervo no conocía a su Señor. Amados hermanos míos, que tomemos en cuenta el costo alto de pasar esta vida nada más agradando a nosotros mismos, sin pensar la pérdida de no usar lo que el Señor nos ha dado en su servicio. Este siervo hubiera podido invertir la mina en el “banco.” Nosotros que acaso no tenemos habilidades para predicar, busquemos como invertir lo que si tenemos para el servicio y la honra de nuestro Señor Jesús, quien no es un hombre severo, sino uno que nos amó y se entregó a si mismo por nosotros.
En Lucas 9:51 vimos Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.
Ya, después de diez capítulos que nos cuentan de este viaje, vemos la entrada del Señor Jesús en la ciudad. Aquí la profecía de Zacarias fue cumplida. Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
Los discípulos tenían ideas erróneas acerca de la venida del rey como nos dice anteriormente en el capítulo. Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.
Ellos esperaban el Señor de Apocalipsis 19:11-13. Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios.
Es el mismo humilde Señor Jesús, pero viniendo en justicia para juzgar. La sangre que vemos aquí no es la sangre preciosa que nos limpia de nuestros pecados. Es la sangre como de Abel. Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
Genesis 4:10
Pero Hebreos 12:22-24 nos dice os habéis acercado… a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.
Podemos decir que hasta el día de hoy nosotros vemos a este hombre humilde, el hombre sobre pollino de asna, entrado en Jerusalén para derramar su sangre preciosa, no para juzgarnos sino para redimirnos de nuestros pecados y darnos un lugar celestial para participar en su gloria. Pero estos discípulos hicieron bien, glorificando a Jesús de esta forma. En Lucas 13:34-35 vimos la tristeza del Señor acerca de la ciudad de Jerusalén; ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.
Aquí vemos los discípulos como prototipo de aquel día. Toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!
Otros hermanos han sugerido que algunos de estos entusiasmados no eran creyentes en Jesús de verdad y quizás una semana después eran parte de los que decían crucifícale, crucifícale.
Aunque es posible esto, yo tengo otro pensamiento. El apóstol Pablo nos dice que Jesús fue visto en su resurrección de mas de 500 discípulos. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez…
1 Corintios 15:3-6 Así mi pensamiento es que esta multitud consistía de estos más de quinientos.
Sea como sea, la clave vemos en lo que sigue acerca de la nación de Israel en aquel entonces. Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.
Ellos se dieron cuenta de la interpretación de estas notas de alabanzas, reconociendo a Jesús como Mesías de Israel, pero no querían aceptarlo. Así vemos en seguida después las lágrimas de Jesús sobre la ciudad. Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.
Continuamos Dios mediante la semana que viene para terminar este capítulo.
16 octubre de 2022