En el capítulo 18, vimos a un ciego que buscaba a Jesús, esperando recibir su vista. No fue decepcionado y no solo recibió su vista, sino también seguía al Señor Jesús. En nuestro capítulo de hoy, tenemos el hombre pequeño de estatura
Zaqueo, y posiblemente pensamos que él buscaba a Jesús, pues así dice procuraba ver quién era Jesús.
Pero la verdad viene después cuando vemos a Jesús llamándolo por nombre antes de que Zaqueo se introdujese. Era Jesús que buscaba a Zaqueo. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Es notorio que, cuando se habla de los niños, no habla de buscar.
Mateo 18:10-11 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
Por este versículo creemos que los niños que mueren antes de la edad de responsabilidad tienen su herencia celestial.
Zaqueo montaba y trepaba el árbol por fe en el hombre que aún no conocía, pero no entiende todavía acerca de la gracia, y hablaba de sus buenas obras al Señor Jesús. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
Algunos han sugerido que esta era una promesa de lo que iba a hacer después de haber conocido a Jesús, pero no lo veo así. Zaqueo pensaba, como tantos en el mundo, que sus obras iban a ser de algún valor para con Dios. Pero no, sabemos claramente que lo que nos recomienda a Dios es nuestra necesidad, pues, como Zaqueo, éramos entre los perdidos.
Tito 3:5, entre tantos otros versículos en las epístolas de Pablo nos dice Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia…
Jesús había traído salvación a la casa de Zaqueo porque él era hijo de Abraham.
Como nos dice en Romanos 4, acerca de la salvación solo por fe que Abraham era padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.
Siguiendo en nuestro capítulo, el Señor sigue diciendo lo que desde el capítulo 9 ha declarado a sus discípulos acerca del reino postergado. A pesar de haberlo dicho tantas veces, los discípulos no entendían hasta la cruz las palabras del Señor. Jesús… dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.
Sigue el tema del evangelio de Lucas desde el mismo capítulo 9 que el rey rechazado iba a regresar a su Padre Dios antes de volver para establecer su reino. Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.
En Lucas 22, el Señor con la sombra de la cruz sobre su alma, habla a sus discípulos del reino que iba a recibir de su Padre. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí.
Esta parábola, o ilustración, es semejante a la en el evangelio de Mateo pero no igual, pues el tema en Mateo 25 ilustra la sabiduría y bondad del rey que distribuye los talentos según la capacidad de cada cual, y así la cantidad era diferente por cada uno. En Lucas el tema es más bien la responsabilidad de cada cual y la cantidad en cada caso es lo mismo. Llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.
Se nota otra cosa que solo vemos aquí en Lucas; Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.
Esta embajada
parece ser el primer mártir cristiano, Esteban, de Hechos capítulo 7, la última oportunidad dado a la nación de Israel de recibir su Mesías, su rey. Pero culpadas sus conciencias por las palabras de Esteban, sellaron su juicio por rechazar la voz del mensajero. ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores.
Al regresar el rey, algo aun futuro aun por nosotros, pues anticipa el tribunal de Cristo de que aprendemos en 2 Corintios 5:10, donde va a haber premios según el servicio de cada cual. También se ve que no pierden lo original dado, dándonos de entender lo que aprendemos aquí en este mundo acerca de lo de Cristo permanecerá para la eternidad. Las ciudades dados nos hablan de la administración en el reino, de que nosotros seremos participantes desde el cielo. Como será, no lo sé, pero suficiente es conocer que todo lo hecho por el Señor aquí tendrá su recompensa en aquel día.
Dios mediante hablaremos del siervo malo la semana que viene.
9 octubre de 2022