MEDITACIONES

de     F. F.

Lucas 16: El rico y Lázaro


Léase por favor Lucas 16:19-31


En nuestro capítulo, el Señor Jesús está hablando de la eternidad, cosa bastante nueva por el judío que enfocaba solo en la vida larga, la única promesa a los que obedecían a la ley. (Es muy importante ver que la ley nunca prometía el cielo a nadie, cosa que debe asustar a los que, en el día de la gracia, buscan justificación con Dios y el cielo a través de la ley.) En la historia del rico y Lázaro, es importante ver que el Señor no hablaba directamente acerca de los motivos porque uno estaba en el seno de Abraham y el otro en el Hades, atormentado. No debemos presumir que esta historia enseña, entonces, que los pobres van al cielo y los ricos, al infierno. Notamos como empieza esta historia, solo contado aquí en el evangelio de Lucas; Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas… El Señor lo cuenta como si fuera una historia en vez de una parábola y allí lo dejamos.

El propósito de esta historia es darnos una vista más allá de la muerte. Lo comparo con la historia tan interesante de 1 Reyes 22 donde el profeta Micaías nos cuenta algo tan extraño, dándonos una mirada al mundo desconocido donde Jehová usaba a los demonios para tropezar y matar al malvado rey de Israel, Acab. Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda. Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? 1 Reyes 22:19-20 Que yo sepa, el único otro lugar en la escritura donde leemos de tal escena está en el capítulo 1 de Job, aunque Efesios 6 nos habla de estos enemigos espirituales que tenemos que moran en lugares celestiales.

Vemos las circunstancias de los dos hombres en los versos 19-21, uno pobre y miserable, y el otro rico y egoísta. Pero la historia continua después de la muerte, quitando de nuestros ojos el velo que al ser humano siempre ha sido objeto de fascinación, miedo, y maravilla. ¿Qué será la muerte y que es lo que viene después? Esta historia nos revela que el Hades, el lugar de espíritus sin cuerpo, hay un lado de tormento por los inconversos sin fe, y otro lado por los de fe de felicidad, descrito a la mente judía como el seno de Abraham, algo entendible para ellos como lugar de gran bendición y felicidad. No se debe confundir el Hades con el Seol* o el infierno, que habla del estado eterno de los condenados, donde van a ir en sus cuerpos. Todos los muertos están ahora mismo en el Hades, pero por el creyente en Cristo como el ladrón en la cruz, está en el paraíso, el estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.

Vemos en la historia que el rico en el lugar podía ver a Lázaro, pero no nos dice que Lázaro lo veía a él. Yo pienso que no lo veía, aunque no estoy seguro. Pero parte de la verdad de esta historia es que el rico sufría viendo lo que había perdido por usar su vida completamente por satisfacer sus deseos carnales, sin reflexionar nada sobre la eternidad y su relación con su Dios. Al contrario, en el principio del capítulo 16 hemos visto al mayordomo; mal administrador pero astuto para su futuro. Pensaba en el día después de perder su puesto, que se explica por el Señor Jesús como Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas. ¿Cuándo van a faltar las riquezas injustas, o sea, las riquezas terrenales? Van a faltar como faltaron al rico, después de la muerte, donde sus riquezas, siempre usados por el tiempo por la falta de fe, no le servían de nada pues dejó todo para atrás. Solo sabemos de Lázaro que había creído a Moisés y los profetas y por esta fe llegó a estar en el seno de Abraham. El rico temía y a lo mejor con mucha razón, que los otros miembros de su familia, sus cinco hermanos, tampoco habían creído a Moisés y los profetas, o sea, la palabra de Dios en el antiguo testamento. Pensaba que arrepentirían escuchando a uno resucitado de los muertos, aunque no creían la voz de Dios mismo a través de sus siervos los profetas. Basaba su razonamiento seguramente en su propia experiencia; él mismo no había prestado atención a la palabra de Dios y sospechaba que lo mismo iba a ser cierto de sus hermanos. Pero no, le fue dicho Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

¿Tiene el mundo un testimonio de uno que se levantó de los muertos? Claro que sí, pues nuestro Señor Jesús murió y resucitó. Tenemos el testimonio de la palabra de Dios en el nuevo testamento, algo que el rico no tenia, pero era responsable por el testimonio de lo que si tenía y no aprovechaba. ¡Cuánto más responsables somos nosotros que tenemos la plena revelación de todos los consejos de Dios revelados en el nuevo Testamento!

*Vea la siguiente meditación para una corrección.

Felipe Fournier
4 septiembre de 2022