MEDITACIONES

de     F. F.

Lucas 12: La segunda venida del Señor


Léase por favor Lucas 12:22-57


Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?

La semana pasada vimos a un hombre rico que pensaba solo de esta vida, sin ser rico para con Dios. Pero, ¿Qué tal nosotros que confiamos en el Señor Jesucristo y su muerte en la cruz? ¿Podemos nosotros afanarnos igualmente de las cosas de esta vida? Si, claro que si. Así que en el resto de este capítulo el Señor está hablando con dos grupos a la vez; sus discípulos que, menos Judas, tenían poca fe pero si tenían fe en el Señor Jesús, y la multitud, entre la cual puede haber algunos con fe y otros puros curiosos. Pero una de las marcas de una fe salvadora es confianza en Dios en la vida cotidiana. Así el Señor les asegura que el Dios de amor los cuida mas que a los pájaros o las flores.

Además, aprenden cosas nuevas, y uno de ellos es que Dios, en vez de ser conocido como Jehová, será conocido como “Padre.” Vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. (No es hasta después de su resurrección que Jesucristo dijo a María mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Juan 20:17) Otra cosa, ya introducido poco a poco, sigue el tema del cielo, algo que no se presentaba muy claramente en el antiguo testamento, pues sus esperanzas siempre eran terrenales. Haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. No era que el reino postergado nunca iba a llegar. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Pero siendo postergado el reino actual de Jesús reinando abiertamente como Mesías (algo que los discípulos anhelaban justamente) los discípulos debían comportarse con los principios del reino, obedientes al rey ausente y esperando su vuelta.

Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Hay tres cosas que deben hacer mientras su Señor está ausente; esperara, velar, y obrar. La promesa es que su Señor los iba a servir, algo que vemos en Juan 13. Pedro dijo en aquella época Señor, ¿tú me lavas los pies? Era porque pensaba demasiado humilde esta actitud del Señor Jesús, arrodillado y ceñido con una toalla pero era ejemplo por los discípulos y es animo por nosotros reflexionar sobre el Señor de la gloria sirviéndonos a nosotros, pobres pecadores rescatados del juicio eterno que merecíamos.

Pedro preguntaba con quién hablaba el Señor; Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? La respuesta del Señor era por ambos grupos y advertencia a los que era sin fe. ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente? Veremos el mayordomo de nuevo, Dios mediante, en el capítulo 16. Pero aquí vemos que los que en verdad esperan y velan por la venida de Señor. No son flojos; cuando su señor venga, le halle haciendo así. Están activos en el servicio del Señor. Pero hay otro grupo que no buscan la venida del Señor y su comportamiento refleja esta actitud. Aunque acaso digamos (y es cierto) que un creyente de verdad nunca tendrá su porción con los infieles es advertencia a nosotros de todos modos que no actuemos como los que dicen Mi señor tarda en venir.

Lo que sigue nos habla de la responsabilidad del mundo que conoce la palabra de Dios y los que son paganos o tienen no acceso a la palabra. Son responsables según el testimonio que tienen. El mundo del oeste será más responsable que todos pues hemos recibido la plena revelación del Hijo de Dios y el consejo de Dios a través de la Biblia completa. Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

El capítulo termina con la advertencia fuerte a la nación que ya rechazaba a Jesucristo, que el fuego de juicio venia después de su bautismo, que en esta ocasión refiere a su muerte en la cruz. Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido? De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! Puede ser que identificación con el Mesías rechazado y crucificado apartaría uno de sus familiares. Estará dividido el padre contra el hijo… Pero era necesario, si la nación iba a escapar el fuego, reconciliarse con Dios, que iba a ser su adversario. Procura en el camino arreglarte con él. Hasta el capítulo 7 de Hechos vemos a Dios tratando con la nación para salir de su condición de estar delante del juez. Pero cuando apedreaban a Esteban, se metían en el estado de pagar aun la última blanca.

Terminamos con este versículo de Hebreos 9:27 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. Me falta tiempo para explicarlo, pero acaso la semana que viene.

Felipe Fournier
3 julio de 2022