MEDITACIONES

de     F. F.

Lucas 12, parte dos: La confianza en el Dios de amor


Léase por favor Lucas 12:22-48


Nuestra porción de hoy es un poco diferente de la semana pasada, pues empieza con las palabras Dijo luego a sus discípulos… y lo que reflexionamos la semana pasada, aunque también era principalmente por sus discípulos, tenía instrucciones más universales, pues Dijo uno de la multitud, Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. De allí salió la historia, tan potente en el evangelio, de las consecuencias de uno que neciamente solo piensa de esta vida y sus riquezas y ventajas sin ser rico para con Dios. Por eso, para enfocar otra vez en lo que toca a nosotros como discípulos del Señor Jesús, pero también con la tendencia de contar mucho con las cosas de esta vida y bien poco de la eternidad, el Señor vuelve a hablar principalmente a los que le seguían y no tanto a la multitud, aunque el tema no ha cambiado mucho.

Casi todo este capítulo, que en algunas Biblias se escribe en rojo pues son las palabras del Señor Jesús, consiste en las consecuencias de la falta de fe. (Brevemente menciono que algunos no les gustan que se ponga las palabras de Jesús en rojo pues dicen que da la idea que las mismas palabras que decía Jesucristo son más importantes de lo demás de la Biblia, y todo es la palabra de Dios. Entiendo este punto de vista, pero, si ayuda a veces encontrar algo que vamos buscando y si lo usamos de esta forma, yo no tengo objeción de las Biblias que son así.) Hombres de poca fe decía el Señor Jesús y de veras, eso debe ejercitarnos mucho, y a la vez, quizás animarnos sabiendo que es la debilidad humana que afligía a los discípulos, aunque veían toda la demostración del poder de Dios a través del Hijo del hombre con sus propios ojos. Pero Hebreos 11:6 nos dice sin fe es imposible agradar a Dios y así Dios quiere que confiemos en El, sea como sea la circunstancias. Se acuerda lo que dijo el Señor sobre los fariseos y doctores de la ley, hipócritas. Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Lucas 11:42

En todo lo que sigue en el capítulo hasta el versículo 44, vemos el problema de la falta de fe en el Dios que entregó su propio Hijo. Los discípulos de aquel entonces, por supuesto, faltaban todavía de conocer acerca de la muerte y resurrección de Cristo, pero nosotros ya tenemos la revelación de todos los propósitos de Dios para con su Hijo y nosotros, hijos de Dios por fe en Jesucristo. Es la enseñanza de Romanos 8 y se bosqueja tan sencillamente en el verso 32 de aquel capítulo. El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Otra vez, tomo la libertad de citar directamente del hermano Bruce Anstey acerca de las consecuencias de la falta de fe. “Niega el amor de Dios porque implica que Él realmente no se preocupa por nosotros en nuestra situación en la vida. También pone en duda la sabiduría de Dios porque implica que está equivocado en lo que ha permitido en nuestra vida. Y también niega el poder de Dios porque implica que Él podría no ser capaz de cuidar de nosotros en nuestra situación.”

Llevando el tema a una conclusión, el Señor dijo el en verso 34. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Nuestras ansiedades no cambian nada, pero si nos hacen preocupados y miserables. Es interesante, en medio de las instrucciones que tienen que ver con el reino de Dios terrenal, los discípulos son instruidos acerca de tesoro en los cielos. Así otra vez vemos como el evangelio de Lucas nos da pistas, advertencias y sombras acerca del cambio de la dispensación, de lo terrenal a lo celestial, de la ley hacia la gracia. El conocer y reflexionar acerca de nuestra porción celestial debe tener su afecto actual en nuestro comportamiento. Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Claro estos versos hablan de la manifestación y no del arrebatamiento, algo que no podía ser revelado hasta después de su muerte y resurrección, pero los mismos principios se aplican. Debemos estar esperando, velando, y trabajando, según estos versículos que no ocupan mucho comentario. Pedro quería saber si las palabras del Señor solo tocaban a los discípulos siendo que estaba escuchando una multitud, y sin duda varios que estaban allí de mera curiosidad y sin fe. Jesús contesta con una pregunta ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente? Así en cierto sentido, se aplica a todo ser humano, responsable delante de Dios, por los hechos de esta vida. “¿Pedro, no quieres tu ser mayordomo fiel y prudente?” prácticamente estaba diciendo el Señor a Pedro y no menos justo a nosotros en nuestro día cuando la infidelidad abunda. La responsabilidad de cada ser humano es según el nivel de su revelación de Dios, y hasta su castigo en la eternidad por los perdidos. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

El capitulo termina volviendo a la condición actual de la nación, culpable de haber rechazado el príncipe de la paz, su Mesías, pero eso vamos a guardar por otro estudio.

Felipe Fournier
26 junio de 2022