MEDITACIONES

de     F. F.

Lucas 11: Condenación por oponer la brillante luz


Léase por favor Lucas 11:31-54


La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación…

Como vimos la semana pasada, el pueblo de Israel pedía “una señal” después de todas las señales que los había sido manifestado. Pero la luz manifestada por Jesucristo no había sido oculto, como Jesús explicaba al siguiente. Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero. La luz del Hijo del hombre brillaba intensamente en los primeros capítulos de nuestro libro como hemos visto. Estas ilustraciones usadas por el Señor del antiguo testamento eran gentiles, y gentiles con mucho menos luz habían creído, no algunos milagros como hacia Jesús, sino nada más que la palabra de Dios que los llegó muy en breve. No, el problema no era la falta de luz, sino la falta de sus ojos para ver la clara y brillante luz saliendo a través del Hijo del hombre. Tenían ellos el ojo maligno. Pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Como nos enseña Juan 1 y 3 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:4 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Juan 3:19-20 Ellos estaban en peligro de la apostasía a pesar de la brillante luz en medio de ellos. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.

Pero si ellos iban a tratar de esconderse de la luz, Jesús no iba a dejarlos evitarla. Lo que sigue en el capítulo es una revelación de la raíz de su ceguedad, a través de la condenación de los lideres religiosos por su falla completa de entender y enseñar la palabra de Dios. Vimos antes otro fariseo, Simón, que había invitado al Señor a comer, sin darle las cortesías del día, el agua para sus pies, el beso, y ungir su cabeza con aceite. Estas muestras de amor fueron dados al Señor por una pobre mujer pecadora, una deudora de quinientos denarios. Este fariseo invita al Señor comer con un gran grupo de religiosos, desgraciadamente sin el deseo de aprovechar de su luz, sino, como nos cuenta al fin del capítulo Los escribas y los fariseos comenzaron a estrecharle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas; acechándole, y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarle. ¿Qué clase de luz estaba en ellos, a pesar de su profundo conocimiento de la ley de Moisés y las tradiciones? El Señor revela en palabras claras porque la luz en ellos llegó a ser tinieblas; la culpa no estaba en la luz, sino en sus corazones.

Aplicaban la ley de Moisés, añadiendo muchas tradiciones como el lavarse las manos antes de comer, en una forma ceremonial. Pero su dificultad no era lo de afuera, sino lo de adentro. Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. Así el mundo en general nos ha estado amonestando en los últimos dos años de lavar las manos en seguida por tratar de evitar la contaminación del virus, y a la vez promocionando toda clase de maldad que hace mucho más daño que puede hacer un virus. (Obviamente no estoy diciendo que no se debe lavar las manos.) Su problema era la falta de honestidad en el interior. Buscaron la alabanza de hombre mientras pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Eran hipócritas y acaso vemos en estas palabras del Señor alguna idea de cómo será en el tribunal de Cristo. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Romanos 14:10-12 ¡Que el Señor nos ayude que no seamos hipócritas, viviendo por el ojo del hombre como estos fariseos y doctores de ley, sin reflexionar que Dios ve más allá que el exterior!

Lo peor de su hipocresía era el mal efecto que tenía en los demás de la nación. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben. No solo contaminaba a si mismo, sino a otros que ignoraban que su interpretación de la ley de Moisés era totalmente defectuosa. ¡O mis hermanos, que no leamos estas condenaciones del Señor sin examinar a nosotros mismos que no seamos contaminados con el mismo espíritu de hipocresía! Se puede poner en algunas expresiones sencillas el pecado de ellos, que puede infectar a nosotros si no somos honestos delante de Dios; eran egoístas que no obedecieron la palabra de Dios. Aplicaron reglas para otros que ellos mismos no obedecían. Elogiaron a los profetas a pesar de que ni sus padres ni ellos habían escuchado u obedecido la palabra de Dios que venia por ellos. Cuando murió el evangelista Billy Graham en 2018, el presidente actual y todos los anteriores aun con vida lo elogiaron. ¿Pero, cuantos de ellos de verdad aceptaron el evangelio de Jesucristo? No es mi juicio que cuenta pues es Dios que juzga. Serán juzgados ellos según la palabra de Dios, si la aceptaron de corazón o no. Añadimos estos versos de Juan 5:44-47 para terminar el estudio de hoy; ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único? No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?

Palabra para mi propia alma Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. 2 Corintios 6:1

Felipe Fournier
12 junio de 2022