El poder divinal manifestado en el Señor Jesús al liderazgo y al pueblo de Israel hasta este punto en nuestro evangelio era imposible negar. Pero lo que no se puede negar, acaso el incrédulo puede menospreciar y atribuir a algo malo. El Señor Jesús había echado fuera un demonio que hizo mudo a su víctima, y al ser suelto del demonio, vemos el hombre hablando, sin duda una voz de alabanza a Dios, aunque no dice aquí específicamente que dijo. El punto es que era imposible negar lo que había pasado y por eso, rechazando el testimonio de sus propios ojos, el pueblo dice algo absurdo. Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.
Jesús contestaba con tres puntos; primero, que Satanás no va a trabajar contra sí mismo. Segundo, que sus hijos (que puede incluir los mismos discípulos del Señor y además, otros como tenemos en Lucas 9:49 que echaron demonios en el nombre de Jesús) también echaron demonios por el mismo poder, no de Satanás sino de Dios. Pero tercero, y lo más importante, era eso que Satanás había dominado la nación de Israel como el hombre fuerte.
Jesucristo vino como la fuente de pura gracia a una nación así dominado por el malo, aunque la apariencia era que en paz está lo que posee.
Cristo, echando fuera los demonios, revelaba la triste condición de ellos, pues su casa era barrida y adornada
pero sin fe, y así su fin iba a ser terrible.
Consideramos esta pequeña parábola que daba el Señor; Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.
El espíritu inmundo aquí era la idolatría. Era por su idolatría que Israel fue echado de su nación y llevado cautivo a Babilonia. El rey Manasés había llenado a Jerusalén con ídolos y a pesar del reino bueno de Josías después, leemos Con todo eso, Jehová no desistió del ardor con que su gran ira se había encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le había irritado.
2 Reyes 23:26 Desde que fueron llevados cautivos, nunca volvieron a la idolatría. Pero aunque el espíritu inmundo había salido, la casa quedaba vacía, sin la fe en Jehová que los había salvado. Vino Jesucristo en gracia, y encontraba a muchos demonios a pesar de la falta de idolatría. ¿Se acuerda del hombre poseído de muchos demonios que llevaba el nombre Legión de Lucas 8? Pero la casa era adornada con religión y religiosos. Pero estas religiosas habían rechazado la palabra de Dios venido por Jesucristo y el fin de esta carrera era el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.
El juicio se les cayó primero por el general romano Tito en el año 70, anticipando un juicio mucho más terrible cuando el anticristo estará obligando a la nación dar adoración a la bestia y su imagen. Apocalipsis 13 nos enseña esto y cito aquí un versículo Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia.
Apocalipsis 9 nos enseña como los espíritus malos van a inundar la tierra y también, como las naciones de los Árabes van a ejecutar juicio sobre tales adoradores de la bestia.
Pero por los que tenían la fe para escuchar y aceptar la palabra de Dios proclamado por Jesús, había bendición. Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
Era cierto que la mama de Jesús era bienaventurada pero las relaciones terrenales, aunque son dados por Dios en su misericordia y las disfrutamos justamente, no llegan a ser comparados con las cosas eternas que entendemos por la palabra de Dios y la bendición que nos rinde si las guardamos.
En medio de la acusación acerca del echar de los demonios, se nota que algunos atrevían pedirle otra señal. Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo.
¿Qué más esperaban, después de todo lo que hemos visto que el Hijo del hombre había ya hecho justo en su presencia? Pero el hombre sin fe no cree a pesar de tanto milagro; el joven hijo de la viuda levantado justo de su ataúd; la niña de doce años resucitado de la muerte; apacentado los cinco mil; demonios echados con sus resultados tan inolvidables y obvios. Pero no, querían otra señal. ¿Cómo los contestó el Señor Jesús? No como yo acabo de hacer, sino por presentarles lo que hemos visto en este evangelio; que el Hijo del hombre iba para la muerte y resurrección. Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.
Jonás, tres días en el estómago del pez, era señal a los ninivitas, y sin mostrar otra, la ciudad se arrepentía. La reina del Sur, un gentil, a lo mejor una morena, vino de muy lejos por fe a escuchar la sabiduría de Salomón. Pero Jesucristo vino del cielo con la sabiduría mucho más grande que lo de Salomón, y vino donde estaban, pero no le dieron oído para escuchar la palabra de Dios. Así el Señor otra vez los amonesta acerca de la ira que vendrá.
La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.
¡Cuánto más responsables somos nosotros, en este día de la gracia, por escuchar y obedecer la palabra de Dios, revelado de todo!
5 junio de 2022