MEDITACIONES

de     F. F.

Lucas 10: El hijo del hombre rechazado, enviando otro setenta


Léase por favor Lucas 10:1-24


La semana pasada mencionamos como de Lucas 9 para adelante vemos la senda del Señor Jesús, yendo hacia Jerusalén y la muerte de la cruz. Es el cumplimiento de la historia del siervo fiel de Éxodo 21:1-6; Y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre; entonces su amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre. El Señor Jesús, puesto su rostro hacia Jerusalén y la muerte de la cruz, rechazado por su propio pueblo, no abandonaba el ministerio del reino de Dios. Así vemos como el apóstol Pablo dijo en Hechos 20:25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. El reino de Cristo había sido postergado y mientras, vemos el reino en el sentido moral de que obedezcamos y reconozcamos el señorío del Señor Jesucristo y Dios Padre aun estando en este mundo. Otra vez, como Lucas anticipa que este mensaje iba a ir mucho más lejos de la nación de Israel vemos que los setenta no iban a ser suficiente. Les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Esta oración todavía nos toca en el día de hoy.

Estos setenta mensajeros fueron enviados en una forma semejante de los doce, con el mismo motivo de mostrar la bondad de Dios en el mundo que ya había rechazado a su hijo. Sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Pero eran enviados, ya sabiendo del Cristo rechazado, pues debían estar preparados por el mismo rechazo; eran como ovejas entre lobos y debían estar listos para ser rechazados también. Mas en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid: Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Así hacían los apóstoles Pablo y Bernabé en Antioquía de Pisidia. Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites. Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio. Hechos 13:50-51

Vemos algo que todavía nos toca en el día de hoy; había una bendición puesta sobre las casas que si recibían su mensaje. En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él. Nosotros tenemos acceso a este privilegio cuando vienen los hermanos que ministran la palabra, para hospedarlos en nuestras casas. A veces por el asunto de la falta de recursos, acaso es necesario que los hermanos necesitan quedarse en un hotel, pero que bueno es, si el Señor nos ha brindado la posibilidad, de hospedar a los hermanos que andan en la obra. Se me pega en la memoria de un hermano muy pobre y diabético en la Republica Dominicana que me dijo en una visita “es mi gran deseo poder alojar a mis hermanos que trabajan en la obra, pero parece que voy a morir con mi deseo.” Si murió sin el cumplimiento de su deseo, pero yo creo que la paz de Dios quedaba sobre su casa a través de su buen deseo. ¿Sería bueno decir en el día de hoy “no venga; tenemos miedo que nos pueda contagiar con un virus”? Lo dejo a su juicio.

Lo que viene después en nuestro capítulo es la lamentación del Señor Jesús sobre las tres ciudades de Galilea, Corazín, Betsaida y Capernaum, que habían tenido en su presencia el Mesías, el Señor Jesús como el hijo de hombre trayendo las bendiciones del cielo justo a ellos, y no habían aceptado su mensaje. Y tú, Capernaum, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades serás abatida. Son comparados a las ciudades más pecaminosas de los gentiles, que hubieran arrepentido bajo tal ministerio. Me parece que la palabra del Señor acerca de su juicio futuro tenía algo de cumplimiento en el año 70 cuando los romanos sacudieron a la nación pero tendrá su cumplimiento completo en el día aun futuro.

Los setenta volvieron con gozo, especialmente impresionados que los demonios fueron echados por el nombre de Jesús. El Señor otra vez anticipa el día futuro cuando Satanás será aplastado debajo de los pies de los santos. Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. Romanos 16:20 Pero eso era un día aun futuro y tenían algo de lo presente mas glorioso, que es una voz a nosotros también. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. Animados por el momento por ver lo que parecía el principio del reino (y no era) Jesucristo apuntaba sus corazones al cielo en vez del reino en la tierra. Que eran muy lentos para entender y aceptar este principio, ya hemos visto y veremos más, Dios mediante, continuando en el estudio de este evangelio precioso.

Felipe Fournier
15 mayo de 2022