MEDITACIONES

de     F. F.

Lucas 8: La gracia en acción por la palabra


Léase por favor Lucas 8:1-18


Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él…

Testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesús … el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora … he pasado predicando el reino de Dios. Hechos 20:21-25

No era el tiempo todavía de lo que el apóstol Pablo llamaba (y nosotros también hasta el día de hoy) el evangelio de la gracia de Dios, pues faltaba todavía la muerte y resurrección de Cristo de los muertos. Así que, el mensaje era el evangelio del reino de Dios pues he allí el rey en medio de ellos trayendo la pura gracia de Dios, si había corazón preparado, conociendo su necesidad como las mujeres del capítulo 7 y las mujeres nombradas en nuestro capítulo 8. Algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes. Desde la mujer tan degradada que tenía siete demonios hasta la mujer acostumbrada a los lujos del palacio de Herodes, estas mujeres regocijaban de la gracia en Jesucristo que sobrepasada las normas de la sociedad. Eran de veras las hijas de la sabiduría del capítulo 7, justificando a Dios y mostrando por su comportamiento su arrepentimiento y fe. Los doce discípulos eran testigos de todo esto.

Sigue la parábola del sembrador. La semilla nunca es el problema, sino la tierra donde cae y los obstáculos de siempre; el diablo, la carne, y el mundo. En el primer ejemplo, vemos a alguien que escucha el evangelio y ni siquiera lo piensa. Una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Las aves a menudo nos hablan de espíritus inmundos, siervos de Satanás, que siempre están en busca de almas para distraerlas de una y otra cosa; para arrebatar de sus pensamientos cualquier meditación de verse perdido y necesitando a un salvador. ¡Y que gran colección de herramientas tiene hoy en día para distraer el ser humano! Menciono uno: El teléfono celular.

Segundo tenemos la semilla sobre la tierra seca o sobre la piedra. Quizás Simón, del capítulo pasado puede ser un ejemplo de la semilla sobre la tierra seca, pues invitaba a Jesús a su casa, con algo de pretensión de interés en su persona y mensaje, pero fue revelado que no había en él un corazón arrepentido. Por eso, en la explicación que Jesús hizo, dijo reciben la palabra con gozo. En Hechos 2:37,38, vemos el efecto de la predicación de Pedro y no era gozo, sino tristeza. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos… Así el efecto del segundo enemigo, la carne, es decirle al hombre que no tiene de que arrepentirse, y eso llega siendo su perdida, pues la gracia en nuestro evangelio no deja salir menos a los que se dicen “dignos” o “justos.” Pecadores a arrepentimiento siempre encuentran al Salvador Jesucristo.

Tercero vemos el efecto del mundo; La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Así el joven rico de Lucas 18. Vino a Jesús, aparentemente preocupado por su futuro. Pero la tierra de su alma faltaba su profundidad y Jesús intentaba ararla con estas palabras Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Pero no, no había un deseo tan profundo pues amaba mas a sus bienes, sus riquezas. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. Las mujeres quienes seguían y apoyaban a Jesús eran, por la acción del Espíritu, las que recibían la semilla y producía su fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.

Muy relacionado con fruto es luz que forma la siguiente explicación. Vemos el ejemplo en los dos lideres, Nicodemo y Jose, que no se veían siguiendo a Jesús abiertamente durante su estadía en la tierra aunque eran los dos discípulos “secretos.” Pero, tarde o temprano, si la semilla haya tomado su raíz en tierra buena, tiene que salir a la luz. Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz. Así leemos en Juan 19:38-39 Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche… Si la luz o fruto no sale, es porque no ha habido el oír la palabra con su correspondiente reacción de arrepentimiento y fe salvadora. Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará. Tenemos los triste ejemplos de Judas Iscariote y Simón de Hechos 8 que engañaron a otros, pero lo que pensaban tener, fue quitado.

¡Ojalá que no haya lector mío aquí que sea uno de ellos!

Felipe Fournier
3 abril de 2022