Disculpe que no pude hacer el estudio de la semana pasada por la visita en Aberdeen. La distracción de los nietos era demasiado para poder escribir. Mañana Dios mediante tengo deseo de visitar la asamblea de Mexicali después de mucho tiempo sin verlos así que voy a intentar terminar el estudio esta noche.
Antes de empezar con el sermón, notamos primero la gracia soberana saliendo a un pueblo necesitado pero sin ayuda de sus lideres religiosos. Los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.
Hablamos recién de las viejas botellas del judaísmo y el nuevo vino que quebró las botellas y salía en un chorro de gracia hacia cada persona que llegaba con su necesidad. Note por favor como dice sanaba a todos.
La clase de predicador hoy en día que dice que práctica “curaciones” nunca puede decir que sana a todos.
Aquí no había una especie de fraude, sino el poder de Dios saliendo en gracia del Hijo del hombre.
Estos versículos que siguen desde el verso 20 se parecen bastante a lo que llamamos “el sermón en el monte” de Mateo 5-7. Pero hay diferencias que nos hace pensar que el Señor lo hizo en otra ocasión, y era más dirigido a los discípulos en vez del pueblo en general. En esta ocasión el Señor se dirigió a sus discípulos personalmente. En Mateo describía cierta clase, y dice que de “ellos” es el reino. Aquí Él dice, porque vuestro es el reino de Dios.
Sus discípulos eran los pobres, los hambrientos, los llorones, los odiados y vituperados. Una descripción como esto muestra que ya estaba tratando su propio rechazo como “trato hecho.” Ya hemos visto como lo intentaban matar en el capítulo 4 y en el principio de nuestro capítulo Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.
Los versículos siguientes (24-26) muestran como él estaba dividiendo a la gente en dos clases. Había aquellos identificados con él, compartiendo sus dolores, y el otro grupo, los que eran del mundo y participaban de sus alegrías transitorias. Sobre la clase representada por sus discípulos, hizo descender una bendición; sobre la cabeza del otro una maldición. Esto, por supuesto, implicaba una tremenda paradoja o contraste. Los tristes y rechazados son los bienaventurados; los alegres y los populares están bajo juicio. Los unos desean seguir los pasos del Hijo del Hombre y sufrir por amor de él; el otro grupo de los demás siguen el camino de los falsos profetas, a pesar de su profesión religiosa y el orgullo de las cosas externas en que siempre se mostraban como si fueran pruebas de su piedad. Pero Jesús no fue engañado y tampoco debemos ser nosotros.
Habiendo pronunciado así una bendición sobre sus discípulos, les da instrucciones que, si se llevan a cabo, significa que reflejaban su propio espíritu de gracia, el mismo vino nuevo saliendo de los vasos rotos del judaísmo. (Quiero ser claro que los discípulos aún no se han dado cuenta de lo que estaba pasando y aún demoraron verlo después de la muerte y crucifixión del Señor Jesús. Se acuerda que se encontraban por algún tiempo después todavía en el templo.) No los envía como apóstoles (que quiere decir “enviados”) por el momento, pero los instruye a ellos con miras a que salieran a representarlo y a servir a sus propósitos de la gracia divina por los indignos. El espíritu de gracia está especialmente marcado en versículos 27-38. El amor que puede salir y hasta abrazar un enemigo no es humano sino divino; mientras que cualquier pecador puede amar al que lo ama. El discípulo de Jesús debe ser uno que ama sin buscar recompensa, un bendecidor, un dador; y por otro lado no debe ser uno quien juzga y condena.
Algunos han tomado esto como un motivo de ignorar o poner ojos ciegos a toda clase de maldad, pero no es eso. El discípulo de Jesús si debe tener facultades de sano juicio y discriminación entre lo bueno y lo malo, pero sí significa que no debe ser caracterizado por el espíritu juzgador que se apresura a imputar motivos erróneos y así juzgar a otras personas. Pienso que mis oidores entiendan la diferencia entre él que siempre critica, imputando malos motivos, y él que distingue, como nos dice en Hebreos 5:14 pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Estas instrucciones se aplicaban exactamente a aquellos que fueron llamados a seguir a Cristo durante su estancia en la tierra. El espíritu de ellos se aplica igualmente a los llamados a seguirlo durante su ausencia en el cielo. Este es el día de la gracia, en la que se predica el Evangelio de la gracia, y por lo tanto es de suma importancia que debemos ser marcados por el mismo espíritu de la gracia.
Para terminar con este capítulo, menciono que a menudo usamos la parábola de la casa construida sobre la arena comparado con la casa fundada sobre la roca en el evangelio, haciendo la aplicación al ser humano, carnalmente construyendo una vida sobre las vanidades ilusorias de este mundo, solo para ser destruido en el día de juicio. No tengo problema de este uso de los versos pero me parece en este capítulo el sentido es más bien acerca del discípulo que cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca
comparado al cristiano profesante que anda en desobediencia, atesorando todo en este mundo, que es fundar sobre la arena. En otras palabras, si solo lo aplicamos a los inconversos contrastado con los salvos, perdimos el significado de las palabras de Jesús ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
12 marzo de 2022