MEDITACIONES

de     F. F.

Lucas 5 y 6: El viejo vino y los viejos odres


Léase por favor Lucas 5:29-39, Lucas 6:1-11,


Leemos la semana pasada de la fiesta que hizo Levi (Mateo) en demostración como la gracia de Jesucristo había cambiado su corazón de publicano para ser fiel y bondadoso siervo de Dios. A través de los invitados a esta cena, empieza una serie de críticas de parte de los lideres de la nación, y el Señor las usa para ilustrar como la gracia había venido en la persona del Hijo del hombre con fin de traer salud espiritual a una nación enferma.

La primera crítica era de la clase de invitados a la cena de Levi. Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Se nota que hicieron las críticas contra los discípulos, quizás sabiendo que eran menos capaces de contestar. Me gustaba como alguien en la conferencia de La Soledad se lo dijo acerca de las críticas de la mujer que ungía la cabeza y los pies del Señor Jesús, justo antes de su muerte. Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho. Marcos 14:6 El hermano lo puso así “Jesús abogaba por ella.” Jesús bien sabia la raíz y carácter de las críticas. Ellos se creían sin pecado y de otra clase, pero a la vez, parece que tenían envidia de los que estaban disfrutando tal cena. Jesús contestaba con estas palabras benditas, abogando por sus discípulos Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Este verso es clave, quizás, a este evangelio, pues Dios mediante veremos cuantas veces se nota como los a los “dignos” les faltaron la bendición mientras los que decían, en tantas palabras “no soy digno” eran los que si recibían la bendición. Los “dignos” o “justos” como se les dicen aquí no eran ni dignos ni justos menos en su propio pensar y eso era lo que impedía la gracia. Y no solo rechazaban la gracia por sí mismo, sino querían impedir que fluyera a otros.

De allí venia su siguiente queja o crítica, aunque era formado como pregunta. ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben? ¡O, si habían reconocido quien era que estaba con ellos! ¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? Pero ellos estaban resueltos de aferrarse al viejo, que es descrito en los versículos que siguen; el vestido viejo, los odres viejos, y el vino viejo. Decían, en tantas palabras “El añejo es mejor.” Eso puede ser cierto hablando solo de vino, pues los vinos de valor son los que han envejecido. Pero el Señor Jesús traía una cosa nueva; gracia pura y divina, no mezclado con lo viejo de la ley. De moverse del uno al otro era y es difícil, pues no hay en que gloriarse el hombre. Hay dos libros enteros escritos en el nuevo testamento tocando en palabras profundas la tendencia de tratar de mezclar la gracia con la ley. En Gálatas, los gentiles (que nunca habían estado bajo la ley) habían sido motivados por judaizantes (llamados falsos hermanos aunque creo yo que no necesariamente todos eran falsos) de adoptar los principios de la ley a su cristianismo. En el libro a los Hebreos, escrito a la profesión cristiana de la raza judía, se ve la tendencia de decir el anejo es mejor y volver a los principios del antiguo testamento. En el libro a los Gálatas, el apóstol Pablo escribe en palabras potentes de los beneficios de ser hijos de Dios por fe en Jesucristo Gálatas 3:26 y la gran pérdida de buscar volver a ser “siervos.” A los Hebreos, y apóstol habla con palabras elocuentes de cosas mejores en Cristo y el gran peligro por los que no eran cristianos de verdad de volver al judaísmo como apóstatas.

Acaso vale la pena explicar la cosa física que nosotros, de la época de odres de vidrio o metal no entendemos, pues yo de joven contemplaba como sea posible que se rompan botellas por poner vino nuevo. Los odres se hacían de cuero de animales. El vino, al fermentar, forma burbujas y por eso la botella de cuero tenía que estirar. Pero eso se hacía una sola vez pues poniendo el vino nuevo en un odre viejo seria solo para explotar la botella y perder ambos. Así, aplicando la ley a una nueva criatura en Cristo es simplemente corromper el propósito de la ley (pues, porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Romanos 3:20) y despreciar la gracia.

Los fariseos, no hallando como tropezar el Señor o sus discípulos en cuanto una fiesta con el novio, tratan de aplicar el viejo principio del día de reposo o el sábado para condenar. Lo hacen en el doble sentido, primero de insistir que era mejor pasar hambre que coger trigo y comer unos granos pasando por los campos de trigo, y segundo, insistiendo que el sábado era de guardar mientras dejar en sufrimiento un ser humano. Jesús otra vez aboga por sus discípulos con el recuerdo del rey rechazado, David. Los días eran semejantes a esta ocasión en Israel, cuando el hombre con el corazón según los pensamientos de Jehová hacia su fuga para salvar su vida. El rey Saul, tratando de matar a David, llega siendo prototipo de estos fariseos, que no solo querían impedir que los discípulos de Jesús comieran, sino también que un pobre hombre quedara en su situación invalida. Tendrían que aprender quien era Jesús pues El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

¿Qué posibilidad era que este pueblo podía entrar en los pensamientos de Dios por su día de reposo? El día había sido instituido en el principio por demostrar la perfección de la obra de Dios. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera… Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Genesis 1:31, 2:1 Después, fue dado a Israel en gracia y como testimonio de su relación con Jehová como pueblo distinta. Pero todo su sentido fue perdido, primero por la caída de Adán y segundo, por la desobediencia de la nación de Israel. Así el reposo de Dios no podía ser cumplido hasta la obra perfecta de Cristo en su muerte y resurrección. El Señor Jesús yacía en la tumba todo el día de sábado, manifestando como el ser humano había de todo perdido el derecho de descansar. Así los pensamientos de los legalistas aquí proclaman cuan lejos eran del corazón de Dios. Y su reacción en nuestro capítulo pone la condenación más fuerte sobre su condición, lejos de Dios, con gran deseo de hacer mal en el día de reposo. …Su mano fue restaurada. Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

Felipe Fournier
20 febrero de 2022