MEDITACIONES

de     F. F.

Lucas 4: El poder de Jesús por la gracia


Léase por favor Lucas 4:31-44


Ya hemos visto como la nación de Israel, en el pueblo donde Jesús fue criado, no captaban como el hijo del carpintero podía ser el Mesías de Israel, y no solo eso, pero mostraron su enemistad por intentar matarlo, por haber proclamado que los gentiles en tiempos pasados habían recibido la gracia cuando Israel no lo quiso.

Ahora, vemos en prototipo, lo que la nación ocupaba; libertad del poder demoniaco y sanidad de sus muchas enfermedades. Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea. Esta ciudad estaba en la orilla del mar de Galilea y los pescaderos, Andrés y Simón allí vivían. Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo… ¿En la sinagoga? ¿Espíritus inmundos en el lugar de la práctica de religión? Si, pues, era simbólico y verdadero de la condición del judaísmo, muerto para con Dios y tolerando toda clase de maldad en su misma presencia, sin darse cuenta de ella. Pero no es algo en que el cristianismo puede jactarse, pues el Señor Jesús en el evangelio de Mateo profetizaba que así será la profesión cristiana también. El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. Mateo 13:31-32 Las aves representan los espíritus inmundos que habitan justo entre la profesión cristiana, tal como se encontraban en las sinagogas judaicas.

Pero aunque los judíos no detectaban el demonio, la presencia del Señor manifestaba su presencia de una vez. El demonio no podía quedar sin descubrirse en la presencia de Jesús, el hijo de Dios, y tenía que revelarse con un grito; Un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz, diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios. ¿No nos parece triste que los demonios lo conocían, quien era, pero el pueblo de Israel no? Pero Jesús no iba a aceptar el testimonio de demonio, así dijo Cállate, y sal de él. Pero hay otra cosa que vemos, motivado por el diablo y el pensamiento del ser humano en su naturaleza alejado de Dios. ¿Has venido para destruirnos? Pero no, no es así, al revés de verdad. En Juan 10:10-11 leemos El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Además, en este mismo evangelio (Lucas 9:54-56), cuando se enojaron Juan y su hermano Jacobo sobre los que no recibieron su maestro, el Señor Jesús, dijeron Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.

Jesús, que había venido a salvar, salvó al pobre desgraciado endemoniado y esto es lo que necesita la nación de Israel hasta el día de hoy. En el día futuro, el espíritu de idolatría va a volver a entrar en la nación apostata de una forma bien fea, peor que nunca. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Lucas 11:24-25 La casa de Israel no tenía la idolatría abierta desde los días del regreso de Babilonia y no tiene hoy en día. Pero hay la necesidad del libertado del poder del diablo de su orgullo e independencia de Dios y sabemos que el remanente de Israel tendrán esta libertad en el día futuro.

Además, encontramos a otro necesitado, la suegra de Pedro. Es como un chiste entre el mundo, por lo menos aquí en los EU, que la suegra siempre molesta a la pareja, pero no fue así en la familia de Pedro y su esposa. Parece que ella era muy apreciada, y vemos que rogaron al Señor Jesús que la sanara de su fiebre. E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía. La fiebre deja a uno normalmente muy débil, pero la palabra del Señor era potente para curar la maldad y sus consecuencias.

Así vemos en el verso 22 de nuestro capitulo “la gracia” de las palabras de Jesús. Estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca. En el verso 32, vemos “la autoridad” de su palabra pues su palabra era con autoridad. En verso 36, vemos “el poder” de su palabra. con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos.

Pero la gracia era más que palabras; incluía también los hechos de misericordia y gracia sin distinción de personas. Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. Al ponerse el sol… Era el atardecer de Israel, la última oportunidad para arrepentimiento para con Dios y recibir el perdón de pecados y la salvación de sus enemigos por su Mesías. Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto; y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos. Pero la verdad era que, aunque apreciaban por el momento que los librara de sus enfermedades y dificultades, no creían el testimonio de quien era, por eso la palabra del Señor era Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado. Las buenas nuevas tenían que extender por las ciudades de Israel por estos tres años y medio del ministerio de gracia del bendito Cristo.

Felipe Fournier
30 enero de 2022