Empezamos la semana pasada notando algunas cosas generales en el evangelio de Lucas. Sus primeros versículos nos explican el carácter inspirado del libro que Lucas, un gentil griego, recibía con entendimiento del origen de sus palabras. “Después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.” “La verdad”, poco valorado en nuestro día, es de suma importancia por la vida del cristiano, y damos gracias que tenemos este evangelio enseñándonos la verdad acerca del Señor Jesucristo.
Somos introducidos en este capítulo a un remanente fiel, entre muchos infieles religiosos. Zacarias y Elisabet “justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.” Si hacemos una lista del remanente fiel por nombre en los dos primeros capítulos de Lucas, veremos que son siete; Zacarias, Elisabet, Juan, Jose, María, Simeón, y Ana. Podemos añadir en el capítulo 2 unos sin nombres presentados, los pastores que cuidaban a su rebaño de noche. Nos hace pensar de los fieles en el tiempo del último profeta del antiguo testamento, Malaquías. “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.” Malaquías 3:16 Notamos que, a pesar de la fidelidad de estos, no estaban sin sus tribulaciones. Una pareja vieja, sin niño, una pareja prometida pero pobres, una viuda anciana y un sacerdote fiel pero muy viejo y listo para partir. Así vemos en estos humildes bastante ánimo por nosotros, como puede haber bendición espiritual cuando hay mucha flaqueza y debilidad natural.
El Salmo 116:10 dice “Creí; por tanto hablé.” Zacarias buscaba alguna señal; “Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.” Aparentemente la voz de un ángel no fue suficiente, y así dice el apóstol Pablo en 1 Corintios 1:22 “Porque los judíos piden señales.” ¿Qué más clase de señal quería Zacarias más allá que el testimonio de una criatura celestial apareciéndolo en el templo? Así los escribas y fariseos; “Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.” Mateo 12:38 Jesús había andado entre ellos, mostrándose por milagros nunca antes visto, pero seguían incrédulos. Zacarias no era de la misma clase de incredulidad como ellos, pero aun así, no creía y así perdía el poder de hablar y quedaba mudo por los meses del embarazo improbable de su esposa. En esto también vemos algo demasiado bien conocido, que somos a menudo hombres de poca fe. Pero hay que notar que la incredulidad de Zacarias no impedía que Dios hiciera su voluntad a través del nacimiento del profeta de mayor fama. “Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista.” Lucas 7:28
Siguiendo el tema de que este evangelio nos conduce de la ley a la gracia, y de la tierra hacia el cielo, vemos que empieza con un remanente fiel esperando el mesías prometido, y el reino en la tierra. La boca de Zacarias fue cerrada por incredulidad, pero el evangelio termina con las bocas abiertas, alabando al Cristo resucitado de los muertos y ascendido al cielo. “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.” Lucas 24:52-53 Que todavía están en el templo, nos dice que faltaba todavía la venida del Espíritu Santo y el establecimiento de la iglesia por el libro de los Hechos.
Vemos también en este capítulo aspectos destacados acerca de la clase de hombre que iba a nacer de la virgen María. “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre.” Hijo del Altísimo, cosa poco esperada en el antiguo testamento, pero el trono de David era algo que entendían muy bien. El sentido es aun del lado judío. El futuro de nuestro bendito Salvador sigue siendo lo mismo que aquí “y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” En verdad esto cancela cualquier doctrina que sugiere que la iglesia haya reemplazado a Israel en los planes de Dios.
¿Qué más nos dice acerca de la persona del “Hijo del Altísimo”? “Por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” Nunca olvidemos que es un Santo Ser. No pecaba, ni podía pecar pues por ser un substituto adecuado tenia que ser la oveja sin mancha. María no entendía como iba a pasar y pedía una explicación, no en incredulidad, sino en fe, confiando que todo iba a ser como el ángel dijo. “María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.” Se nota algo también de suma importancia acerca de la virgen María. Regocijaba en “Dios mi Salvador” muy lejos de ser ella una persona santa como enseñan los católicos. Pero algo mas apreciamos en su salmo de María de alabanza a Dios. “Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.” ¿Dónde está en esto algo de Israel bajo la ley ganando por alguna cosa la bendición de Dios? Nada, pero nada; es la promesa de Dios a Abraham por la misericordia de Dios. Así nosotros, los gentiles, igual recibimos todo por la misericordia y gracia de Dios. Todo esto esperamos desarrollar mas por el estudio de este libro de Lucas.
Guardamos para la semana que viene meditar en la profecía de Zacarias, su boca abierta en fe.
5 diciembre de 2021