Pienso empezar el estudio del evangelio de San Lucas esta semana, con el gran deseo de animar a mis hermanos en Cristo a través de la historia revelada en este libro inspirado por el Espíritu Santo, uno de solo dos libros en todo el nuevo testamento escritos por un gentil, griego. (El otro libro, por supuesto, tiene el mismo autor y es el libro de Hechos.) Mateo, Marcos, y Lucas han sido llamados “los evangelios sinópticos” simplemente porque dan los datos históricos en forma de sinopsis o bosquejo o resumen de la vida de nuestros Señor Jesús. El evangelio de Juan es singular, pues nos introduce el Verbo, Jesucristo, Hijo de Dios, venido del cielo, y su mensaje es tan singular y enfocado en la deidad del Señor Jesucristo que no se puede decir que su mensaje forma bosquejo de su vida y ministerio en general como los otros tres evangelios.
Siendo gentil Lucas, su punto de vista es bastante diferente que los otros dos evangelios Mateo y Marcos. Su tema es la gracia al hombre llegando a través del hijo del hombre, Jesucristo. Para citar a otro hermano muy respetado que esta en el proceso de escribir un libro completo sobre San Lucas, “La operación de la gracia celestial entre los hombres en la persona del Señor Jesucristo.” En este estudio pensamos primeramente observar varias cosas destacadas en el libro.
Nuestro Señor Jesucristo fue enviado, según Mateo 15:24 a “las ovejas perdidas de la casa de Israel.” Pero en el evangelio de Lucas, veremos cómo hay sombras del evangelio de la gracia extendiendo más allá de la nación de Israel al mundo entero, incluyendo a Lucas y su amigo cristiano a quien Lucas escribía su libro, Teófilo. Mateo, siendo el evangelio más enfocado en las pruebas de Jesús el mesías de Israel, nos da muchos ejemplos de las profecías del antiguo testamento cumplidas por el Señor Jesús. En cambio, Lucas a rara vez menciona las profecías, pues el gentil no conocía las escrituras del antiguo testamento. Se nota también que Lucas a menudo menciona la ubicación de varios lugares, pues Teófilo no iba a conocer la geografía de Israel igual como un judío. Esto empieza en nuestro capítulo, verso 26; “Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret…” ubicando la ciudad dentro de su región, Galilea. Yo desconozco por completo otros idiomas menos ingles y español, pero se entiende también que Lucas, citando del antiguo testamento, cita desde la traducción griega, la versión de la Septuaginta. Así vemos en este libro las sombras del libro de los Hechos, donde el evangelio procedía en seguida más allá de los límites de la nación de Israel.
En el evangelio de Marcos, vemos a Jesucristo como el profeta y perfecto siervo de Dios y por eso el orden de los eventos es casi siempre cronológico, o según el orden de los días y años. En cambio, Lucas no nos da un orden de eventos según los días o años, sino nos da un orden moral, o sea, un orden calculado de enseñarnos unas lecciones importantes acerca de la gracia divina manifestada en Jesucristo. Desde el capitulo 9 de Lucas, vemos a Jesucristo, yendo hacia Jerusalén, para cumplir con su muerte, hablado con los dos santos del antiguo testamento, Moisés y Elías. Verso 30-31; “Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén.” Verso 51; “Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.” Así aunque los eventos no tienen el orden cronológico, vemos su punto de vista moral que el hombre perfecto, una manifestación perfecta de Dios encarnado, fue rechazado del miserable y ciego hombre carnal, e iba hacia Jerusalén a cumplir la propiciación de nuestros pecados. ¡Bendito Salvador!
Se ha llamado el evangelio de Lucas el evangelio “social” pues vemos al Señor en situaciones familiares a menudo. En estas escenas de belleza vemos la humanidad perfecta del Hijo del hombre manifestando humildad, compasión, y gracia divina. Se encuentra en varias casas y conversando con mujeres a menudo, a también viudas. Una de las historias que me gusta más es la historia de la viuda que iba hacia el panteón con su único hijo en el ataúd (Lucas 7:11-17). ¡Que escena más triste puede haber! Pero llegando Jesucristo, se transforma las lágrimas a gritos de gozo cuando el hijo muerto es resucitado de los muertos, justo en la presencia de la multitud que andaba con la pobre viuda.
Lucas habla también del cielo a menudo, algo que apenas se menciona en el antiguo testamento, pues allí vemos Dios obrando con un pueblo terrenal, cuyas promesas todas tenían que ver con la tierra. Pero pronto después de la muerte y resurrección de Cristo, y el apóstol Pablo nos revela el hombre glorificado en el cielo donde estarán nuestras esperanzas, ya siendo un pueblo celestial. Vemos también en Lucas el Señor Jesús orando, más que una docena de veces, empezando con Lucas 3:21 “Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió…” En el evangelio de Juan casi no vemos a Jesucristo orando, pues allí lo vemos como Dios manifestado en carne. En Lucas, el hombre perfecto ora, pues de todo depende de Dios el padre.
Acaso esto es suficiente por introducirnos a este libro inspirado donde vemos al bendito Señor Jesucristo en su belleza de humanidad. No tengo pensado de repasarlo verso por verso pues otros mucho más dotados que yo lo han hecho. Yo nada mas quiero ver, con la ayuda del Señor, algunas cosas de la vida y muerte del Señor Jesucristo que nos puedan animar por nuestra vida diaria para seguirlo en sus pasos hasta que estemos en su misma presencia.
29 noviembre de 2021