MEDITACIONES

de     F. F.

Nehemías, capitulo 13 continuado


Léase por favor Nehemías 13


La semana pasada vimos como el sacerdote, antes una grande ayuda en la obra de construcción del muro, había hecho una alianza fea con Tobías, preparándolo una cámara, justo en uno de las cámaras donde antes tenían la preparación para las ofrendas. Esto había causado gran desanimo pues también habían abandonado el apoyo de los que servían el templo, los levitas. “Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad. Entonces reprendí a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada?”

Acaso preguntamos “¿Qué pasó?” ¿Por qué, uno antes conocido como fiel seguidor de Jehová, cambiaria a tal extremo? No se sabe si era antes o después de esta alianza, pero supongo que tiene que ver. “Y uno de los hijos de Joiada hijo del sumo sacerdote Eliasib era yerno de Sanbalat horonita; por tanto, lo ahuyenté de mí.” Así el nieto de Eliasib, se casaba con una esposa de los enemigos del pueblo de Dios. ¡Su nieto de Eliasib, casado con la hija del Moabita, enemigo para siempre jamás del pueblo de Israel! ¡O mis amigos, como a veces las relaciones familiares pueden ser un estorbo para el servicio del Señor! Esta relación había resultado en una alianza también con Tobías Amonita y no es una sorpresa que esta relación no resultaba en nada bueno. Todo lo contrario, llegó a ser ocasión de la negligencia así de la adoración y el servicio de Jehová. Pero para terminar en un punto positivo, que bueno es notar como Nehemías no desmayó bajo tal decepción. Que no desmayemos nosotros tampoco, a pesar de las muchas debilidades y flaquezas que notamos entre el pueblo de Dios.

He aquí una lista de los obstáculos que encontraba Nehemías al regresar a Jerusalén:

  1. La casa de Dios abandonada
  2. Una cámara preparada para el enemigo del pueblo de Dios
  3. El sábado menospreciado; “En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo…”
  4. Matrimonios entre los enemigos del pueblo de Dios y los hombres de Juda; “Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas.”
  5. Los niños criados según las costumbres de los enemigos; “La mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo.”

No nos debe maravillar que el pobre Nehemías sentía gran disgusto sobre lo que encontraba. Pero creo que en todo esto, aunque vemos la energía en Nehemías para tratar de corregir las flaquezas, realmente la actitud y las acciones, y sobre todo, la simple fe de Esdras nos son mejor ejemplo. Vemos varias cosas que hizo Nehemías tratando de mejorar la situación.

  1. Sacó las cosas de Tobias de la cámara y devolvió las cosas del templo. “Hice volver allí los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso.”
  2. Exigió que entregaren otra vez los diezmos y el apoyo de la línea sacerdotal y de los Levitas. “Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes.”
  3. Reprendió a los que negociaron en el sábado. “Reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo?”
  4. Paró el negociar en el sábado por fuerza. “Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga.”
  5. Reprendió fuertemente a los que se juntaron con los enemigos, casándose con ellas. “Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos.”
  6. Oró a Dios en contra del pueblo de Dios quienes habían apartado. “Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas.”

Mis amados amigos, así llegando al fin de nuestro estudio, creo que vemos que en la fuerza del celo, no se cura los malos del pueblo de Dios. No se puede condenar a Nehemías por su deseo de corregir tanta maldad, pero no creo que sus esfuerzos eran exitosos. Pienso que la actitud de Esdras nos da el mejor ejemplo. Después de escuchar que hasta los sacerdotes habían juntado con los pueblos extranjeros en el matrimonio, Esdras hizo una cosa muy diferente que Nehemías. “Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo.” Esdras 9:3 ¡Que contraste con Nehemías! “Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos.” Esdras se humilló delante de Jehová. “Y a la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios, y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.” Nehemías pidió que Jehová pensara de él y su fidelidad. “Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.” Pero Esdras se identificó con la nación diciendo “nuestras iniquidades…”

Así que, amados hermanos, vemos mucha flaqueza y puede haber la tendencia de condenar a nuestros hermanos pero mucho mejor fuera que veamos la flaqueza de nuestros propios corazones como hizo Esdras, no poniéndonos como mejores que nuestros hermanos.

Felipe Fournier
31 octubre de 2021