MEDITACIONES

de     F. F.

Nehemías, la dedicación del muro continuado


Léase por favor Nehemías 12:27-47


“Porque David dijo: Jehová Dios de Israel ha dado paz a su pueblo Israel, y él habitará en Jerusalén para siempre. Y también los levitas no tendrán que llevar más el tabernáculo y todos los utensilios para su ministerio… y para asistir cada mañana todos los días a dar gracias y tributar alabanzas a Jehová, y asimismo por la tarde.” 1 Crónicas 23:24-30

“Porque desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo, había un director de cantores para los cánticos y alabanzas y acción de gracias a Dios.” (Verso 46 de nuestro capítulo)

“En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían.” (Verso 44 de nuestro capítulo)

Hoy es el día del Señor. Si era necesario que, por la habitación de Jehová en medio de su pueblo, para siempre, ¡tanto mas conviene a nosotros, dos o tres congregados al nombre del Señor y confiando en su presencia, “dar gracias y tributar alabanza” a nuestro Señor Jesús! Y hermanos, si puedo otra vez ofrecer una palabra de amonestación (sé que lo he hecho antes) acerca de la adoración y acción de gracias al Señor Jesús en voz alta. La adoración no tiene nada que ver con don. Es simplemente el corazón rebosando a Dios por su hijo y al Señor por su obediencia, humildad, y gran sacrificio por ir a la cruenta cruz por amor a su Padre y por amor a nosotros. “El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová, y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.” Genesis 24:26-27 Si este pobre siervo de Abraham, de Damasco según Genesis 15:2, podía y debía adorar, ¿qué tal nosotros?

Pero las mujeres no pueden abrir su boca en la asamblea, quizás usted me diga. Si, es muy cierto pero la adoración no necesariamente es en voz alta. Pero como nos dice en Éxodo 4:31 “Y el pueblo creyó; y oyendo que Jehová había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron.” No pienso que se escuchara sonido de voz en esta ocasión. Era las noticias que Jehová su Dios los había visto en su aflicción y enviaba a Moisés su siervo para librarlos de los Egipcios. Así que como nos dice en 1 Pedro 2:4-5 “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, son edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” Es un privilegio como varones redimidos por gracia abrir nuestras bocas en alabanza y acción de gracias en voz alta, pero es el corazón que Dios escucha. Ustedes, mis hermanos tímidos que temen hablar por miedo de la crítica, si sea respuesta de su corazón a Dios, no apaguéis el Espíritu. “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu.” 1 Tesalonicenses 5:18-19 Y ustedes, hermanos mayores, dados a la crítica, por favor tenga cuidado de no apagar el Espíritu tampoco, silenciando a sus hermanos menores y más tímidos por algún error o falta de precisión en su oración a Dios.

Volviendo a nuestro capítulo; no estoy seguro, pero pienso que es muy posible que el Salmo 147 se cantaron en esta ocasión, dado las bonitas palabras que leemos allí. “Alabad a Jah, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza. Jehová edifica a Jerusalén; a los desterrados de Israel recogerá. El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.” Sea como sea, se nota que era tiempo de mucha alegría. “Y sacrificaron aquel día numerosas víctimas, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento; se alegraron también las mujeres y los niños.” Acaso nos hace pensar de un tiempo de conferencia, cuando gozamos del ministerio de la palabra y la comunión con los santos de muchos lugares. Y el gozo tenía su afecto en otros también. “Y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos.” Era cierto esto de los hermanos que fueron congregados al nombre del Señor en el Siglo xix. Aunque muchos no dejaron sus denominaciones para así ser congregado, ellos apreciaban y alegraban en las bonitas verdades que fueron revivificadas por los hermanos instruidos.

Terminamos con el verso 44. “En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas.” Era una prueba de su sinceridad en todo esto que apoyaban a los que ministraron en la adoración y el servicio de la casa de Jehová. Y así nosotros debemos hacer para los que se dedican a la obra del Señor, y dependen del apoyo de los santos de Dios para su vivienda. Dios mediante, veremos la semana que viene que por desgracia este gozo y animo de apoyar a los levitas y sacerdotes no continuaba mucho tiempo.

Felipe Fournier
17 octubre de 2021