Seguimos esta semana con algo animoso de la primera parte del capítulo 7 que es, principalmente, casi una repetición que Esdras 2. Pero, nos hace recordar el cuidado que Dios tiene de guardar los nombres de cada cual. Me hace recordar lo del apóstol Pablo a los Filipenses; “Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.” Filipenses 4:3 Además, el Señor Jesús dijo a sus discípulos, cuando regresaron gozosos del poder por el nombre de Jesús sobre los demonios; “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.” Lucas 10:20 También nos dice acerca del futuro de los fieles de Israel “He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.” Isaías 49:16
Consideramos algunas cositas en los primeros cinco versículos de ánimo por Nehemías, y también por nosotros, después de tantas cosas que hemos leído acerca de la oposición que sufría por los enemigos y, desgraciadamente, a veces por sus mismos hermanos judíos que era cómplice con los enemigos.
Verso 1: “Luego que el muro fue edificado, y colocadas las puertas, y fueron señalados porteros y cantores y levitas.” Como vemos en 1 Corintios 12, hay una diversidad de dones (que son para la bendición de toda la iglesia) y en otras escrituras, vemos que hay también oficios (que se practica solamente en la asamblea local) y sacerdocio (que es la capacidad de todo creyente en el Señor Jesús.)
Verso 2: “Mandé a mi hermano Hanani, y a Hananías, jefe de la fortaleza de Jerusalén (porque éste era varón de verdad y temeroso de Dios, más que muchos.)” Hemos conocido antes algo del hermano de Nehemías (suponemos que era su hermano en la carne) que había venido en el capítulo 1 a conversar con Nehemías en Babilonia, dándole noticias del estado decaído del pueblo de Israel en Jerusalén. Nehemías patrocinaba a estos dos hombres como guardadores de la ciudad de Jerusalén no por motivos humanos, como vemos tantas veces en la política de este mundo. No, Nehemías escogió estos dos hombres por su testimonio de fidelidad. “Varón de verdad y temeroso de Dios.” ¡Que buen testimonio tuvo Hananías! Ojala que de nosotros nuestros hermanos puedan decir cosas semejantes.
Verso 3: “Y les dije: No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y aunque haya gente allí, cerrad las puertas y atrancadlas. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalén, cada cual en su turno, y cada uno delante de su casa.” Vemos la energía gastada aquí por Nehemías para asegurar que el malo se quede afuera de la ciudad. En el día de hoy no es nada popular el principio de mantener un lugar santo donde se puede adorar el Señor Jesús. Me acuerdo bien de una situación en una de las denominaciones representadas en la ciudad donde vivo, donde el pastor cometió adulterio y se fue con la mujer, divorciando a su esposa, pero siguiendo con el pastoreado de la misma denominación en otro sitio, pues dijeron que no podían juzgar en una situación así personal. Aunque no sea popular la disciplina en la asamblea, y siempre es una cosa desagradable, tenemos que mantener las puertas cerradas de estas cosas en vista de la santidad de la persona de Cristo.
Y “cada uno delante de su casa.” Si no hay santidad en la casa, no va a haber en la asamblea tampoco. No podemos vivir con una vista doble, comportándonos de una forma ante nuestros hermanos y de otra forma ante la familia. “Hombre de dos caras” es una expresión bien conocida en el mundo y normalmente refiere a una persona pública y privada, pero se sabe que la hipocresía de los fariseos y religiosos era tema de bastante condenación de nuestro Señor Jesucristo. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.” Mateo 23:14
Verso 4: “Porque la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas.” ¡Que tremendas son estas palabras, hermanos! La ciudad nos hace pensar de la asamblea, el terreno de la verdad, donde hay lugar para todo creyente en el Señor Jesús. Pero, poco pueblo dentro de ella, triste pero cierto. Hay los que dicen que es un lugar muy estrecho, que no se permite tantas cosas, la música, los instrumentos musicales, el hablar de las mujeres, el hablar en lenguas, y tantas cosas más. Pero en verdad no es un lugar estrecho, sino espacioso y grande.
Verso 5: “Entonces puso Dios en mi corazón que reuniese a los nobles y oficiales y al pueblo, para que fuesen empadronados según sus genealogías. Y hallé el libro de la genealogía de los que habían subido antes, y encontré en él escrito así.” Había una memoria de los primeros que habían arriesgado todo para salir de Babilonia en obediencia a la palabra de Dios para irse a la antigua tierra de Palestina. Así a nosotros hay hermanos que salieron de las denominaciones para congregarse solo al nombre del Señor que nos han dejado sus libros de ministerio, y vale la pena estudiar y aprovechar lo que ellos con trabajo sacaron de la palabra de Dios.
`22 agosto de 2021