MEDITACIONES

de     F. F.

Nehemías 4, parte dos: La espada y la paleta


Léase por favor Nehemías 4:7-23


“Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.”

“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” Judas 3

Vimos ya varias veces la colera de estos enemigos en la tierra, y veremos más adelante, si el Señor nos conceda más tiempo, como usaron varias medidas para terminar con la obra de construcción. La violencia ha sido una de las armas contra los cristianos desde los días del primer mártir por la fe, Esteban, y Hechos 7. Se usaba mucho por la iglesia católica en los días de la inquisición, y hay un museo de tal en Lima, Perú, donde enseñan, pero disminuyen quienes eran que fueron perseguidos, llamándolos “judaizantes” y poniendo un número muy bajo de las personas que fueron maltratados y matados. Pero se sabe que la mayoría eran personas que conocían la salvación por pura gracia, y esto atacaba la autoridad de la iglesia romana.

En nuestros días, el ataque es de otra forma, no tanto físico en nuestra área de la tierra por el momento, (algo que puede cambiarse de repente y creo que hemos visto sombras de esto ya) pero mas bien son ataques doctrinales sobre los principios cristianos. El ataque mas fuerte del presente me parece ser sobre la esperanza bienaventurada del Señor Jesús por su pueblo, poniendo otra idea que estamos aquí por causa de reformar al mundo. Acaso creemos que esto no nos afecta, pero cuando tratamos de meternos en la política de este mundo, revelamos que esta actitud si nos está afectando, aunque quizás predicamos otra doctrina del llamamiento celestial de la iglesia. Que el Señor nos ayude de contender ardientemente por la verdad de la palabra y ayudarnos evitar la tendencia de ser influenciados por este mundo de ser cristianos terrenales.

“Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.” Como en el día de hoy, su primera arma era la oración a “nuestro Dios.” Para aumento de su peligro, se nota que había enemigos entre si de los mismos judíos. “Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra. Pero sucedió que cuando venían los judíos que habitaban entre ellos, nos decían hasta diez veces: De todos los lugares de donde volviereis, ellos caerán sobre vosotros.” ¿Cómo es esto, que hasta los mismos judíos desanimaron a su pueblo con palabras de amenaza que venían directamente de los enemigos amonitas y moabitas? E igual “hasta diez veces” dándonos de entender que era una lucha de largo tiempo. Acaso nos parece muy extraño esto, pero así era, e igualmente vemos que hay cristianos de verdad que luchan contra la palabra de Dios para guardarnos de la separación de este mundo. ¡Qué gran desanimo debería haber sido las palabras de estos judíos, pero por la oración y el liderazgo de Nehemías, no cesaba la obra! Pero, sospecho que se ponía mucho más lento.

Pero Nehemías no se desanimó y los demás estaban unánimes para seguir con la obra. “Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos.” Estaban listos de defenderse, y no solo individuos (como se nota a menudo en estos libros del remanente) sino por familias. Para mí siempre es un gozo ver cuando hay familias completas que han seguido juntos en la asamblea de santos congregados al nombre del Señor, aunque no es una cosa muy común en el día de debilidad.

“Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.” Que escena de ánimo viendo cómo se encargaban de trabajar y defender a la vez. “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo… Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo…” Efesios 6:11-18 Por nosotros la espada es la palabra de Dios, tan necesario y tan eficaz para corregir los problemas que abundan en el día de hoy. Es nuestro único recurso para guiarnos y animarnos en el día de debilidad.

Nota también la mención de la trompeta; “Dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros. En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros.” ¿No nos hace pensar de los versos de Mateo 18? “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18:20 Por la trompeta fueron llamados a unirse en la defensa. Así trabajaban de uno, a pesar de ser separados por la obra “grande y extensa” y así sentimos nosotros la oportunidad y privilegio de manifestar el principio de la unidad del Espíritu, congregados a su alabado nombre de Jesús, y viendo representado en el un solo pan en la mesa todo creyente en la faz del mundo.

“Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse.” ¡Que sinceridad de propósito manifestado aquí! Quiera Dios que nosotros andemos con semejante sinceridad “hasta que el venga.” “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.” 1 Corintios 11:26

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Felipe Fournier
25 julio de 2021