“Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará.”
Hace muchos años estaba yo en Oaxaca con el hermano (conocido por algunos de ustedes) Guillermo Guerra. Había estado anteriormente con otro hermano que trabajaba en la obra en Bolivia (había dejado la obra en sur América para vivir cerca de la frontera con México y hacer una obra evangélica allá.) Este hermano por varios días me había estado hablando de la debilidad espiritual que había encontrado entre los hermanos en sur América. Me había dejado muy desanimado y yo estaba contando esta tristeza al hermano Guillermo. Me contestó con palabras simples del verso citado arriba “¿Te dijo que si subiere una zorra derribaría su muro?” Me dio bastante animo pensando de este capítulo que hoy día tenemos, donde en verdad había bastante debilidad y hasta desanimo (que pronto veremos si el Señor nos conceda más tiempo en este mundo.) Pero si la obra es de Dios, ni una zorra ni las puertas del infierno la puede aplastar.
Pero, bien, escuchamos las acusaciones de Sanbalat “¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?” ¿Y cómo se podía negar la verdad de sus palabras? Había mucha debilidad y muchos obstáculos para que se cumpliera la obra y la destrucción de los años pasados era enorme. Y hay muchos que hablan así en el día de hoy. Dicen que la ruina del testimonio del cristianismo es tanto que ya no vale la pena tratar de seguir la enseñanza de la escritura en cuanto la forma de congregarse. Además, los que se encuentran en aquel lugar de separación muchas veces no caminan bien en la verdad que profesan. Yo no niego que estas cosas son ciertas, pero veo que, a pesar de la debilidad, hay honra para el Señor en medio de “los montones de polvo” del testimonio, y si vale la pena de continuar.
Vemos como Nehemías respondía, escuchando la voz de los enemigos. “Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban.” Como antes, estando en la presencia del rey, había orado sin cerrar los ojos ni decir nada en voz alta, así ahora brota en una oración especial por el momento de angustia. Obviamente hay una gran diferencia entre su oración y la nuestra, pues el pedía que viniera juicio sobre estos enemigos. Esto fue apropiado en su época y veremos en Apocalipsis y los Salmos que igual en el día futuro los justos van a pedir el juicio por sus enemigos. Cristo nos ha enseñado otra cosa en la época cristiana. “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” Mateo 5:43-44
Pero a pesar de las dificultades y la oposición, vemos como seguían. “Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.” Qué bueno es que a veces vemos un estado semejante cuando hay un ánimo entre el pueblo de Dios para obrar. Hace varios años estaba en Lima, Perú con deseos de animar a los jóvenes, pero el resultado era que ellos me animaron a mí, pues por idea de ellos, fuimos a visitar a un hermano muy atribulado por la muerte de sus padres y unas dificultades económicas muy grandes. Para mí fue impresionante que los jóvenes, tales varones como hermanitas habían concordado de irse para tratar de animar al hermano desconsolado.
Pero el enemigo no los dejaba en paz; “Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño.” Habiendo visto que no era posible terminar la obra con lo anterior, el desprecio, escarnio, y palabras de amenaza, ahora piensan hacer algo físico. Piensan hacer daños físicos a los judíos. Acaso nosotros veremos esto en nuestras vidas si el Señor nos deja aquí. ¡Que el Señor nos guie en estos tiempos difíciles de honrar a su nombre a pesar de la maldad del mundo!
`18 julio de 2021