Nuestro hermano Joselito Garcia me hizo una pregunta esta semana y me parece que otros puedan tener la misma pregunta. Sobrepasé en el estudio el verso 14 de 1 Tesalonicenses 4, a propósito, porque era mi intención hacer clara la diferencia entre las dos partes de la segunda venida de nuestro Señor Jesús; primero, el arrebatamiento y después, su venida de manifestación por motivo de juicio. El verso 14 refiere a su venida “con sus santos” Judas 14,15 “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos…” Así el verso 14 forma como un paréntesis en el tema del arrebatamiento, del cual los Tesalonicenses eran ignorantes. “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.” Este versículo se habla de la venida en juicio de la cual los Tesalonicenses no eran ignorantes pues nos dice en el verso 2 del capítulo 5 “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche…”
Continuando con nuestro capítulo, vemos algo más de la profecía dado a Daniel que tiene que ver con la última parte de la gran tribulación. Versos 1 y 2 hacen la diferencia entre “tu pueblo” (el pueblo de Daniel, las tribus llamadas “Judíos” constituidos principalmente de las tribus de Judá y Benjamín) y las diez tribus, que llamamos “las tribus perdidas” porque fueron a la cautividad antes bajo los asirios y no fueron restauradas. “Pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.” La libertad de que se habla puede ser por la venida del rey del norte y la destrucción del anticristo (de esto no estoy muy seguro.) Pero la “resurrección” de que se habla el verso 2 no es de los muertos sino el despierto de las diez tribus. Algunos volverán con fe (“unos para vida eterna”) y otros aun incrédulos (“para vergüenza y confusión perpetua.”) Acaso “los entendidos” del verso tres refiere a los sabios que han entendido que el Señor Jesús es el Mesías de Israel que la nación crucificaba, y van a enseñar esta verdad a otros incluso las diez tribus. “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud…”
Creo que entiendo que el título “Los entendidos” es relacionado con el título usado en los Salmos “Masquil.” El primero es el Salmo 32 donde leemos “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.” Este Salmo indudablemente era las mismas expresiones de David, reconociendo como Jehová había perdonado su pecado grave de adulterio y homicida. Pero en el sentido profético que tiene los Salmos, vemos en estos versículos el reconocimiento de los Masquilim (los entendidos) de la gran bendición otorgada a la nación de Israel, reconociendo que el Mesías verdadero Jesús, quien ellos crucificaron, por él mismo su pecado es cubierto.
Los entendidos o “los sabios” forma un contraste con el verso 4; “Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.” ¿No forma esto una buena descripción de nuestros días? Hay mucho movimiento por sistemas de transporte nunca imaginados en el día de Daniel pero siempre llegamos en el mismo punto donde salimos. La ciencia ha aumentado grandemente, pero no la sabiduría pues Salmos 111 nos dice “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.” Pero ¿que nos dice acerca del ser humano? En el Salmo 36 y citado en Romanos 3 “La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.”
Daniel hizo la pregunta que muchos de nosotros hemos hecho, viendo la maldad crecer a un nivel inesperado. El presidente de los EU, aunque un católico, ha firmado orden de apoyar económicamente a grupos que proveen para los abortos hasta en otras naciones. (Esto no es nuevo; ha sido implementado y deshecho varias veces por los años.) Acaso digamos “¿hasta cuándo?” y Daniel dijo “Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?” Su respuesta era según la época de Daniel, un profeta del antiguo testamento de los cuales Pedro nos explica en el primer capítulo de su primera carta, no entendían lo que escribían. “El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.” Así enseñaba Pedro; “A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.” ¡Cuan benditos somos nosotros si se nos encuentre entre “los emblanquecidos” y “los entendidos”!
Daniel recibió la promesa “tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.” La herencia del milenio de Daniel será celestial como nosotros. Hebreos 11:16 “Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.”
Así termina nuestro libro de Daniel. ¡Estoy bien consciente que he dejado mucho sin explicar o ampliar, pero ojalá que Dios lo haya usado y lo usará para animarnos, no solo continuar en su estudio sino seguir en los pasos de este hombre tan fiel!
14 febrero de 2021