Acaso leyendo las profecías de Daniel, tenemos un sentimiento de pérdida. Acaso digamos “¿dónde está la iglesia, el cuerpo de Cristo en todo esto?” La verdad es lo que leemos en Colosenses 1 y Efesios 3 que voy a citar abajo, que “el misterio” de Cristo y su iglesia, compuesto de ambos gentiles y judíos, no fue revelado en el antiguo testamento. Pero a pesar de esto, vemos en los siguientes versículos como fue aludido, y sea, lugar se ha dejado en las profecías por una época, que ya ha sido dos mil años, donde el Dios de toda gracia saldría en bendición al ser humano a través de la obra del Mesías rechazado; la obra consumada en la cruz del Calvario.
“También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.” Daniel 11:35
“Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.” Daniel 9:26-27
“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados.” Isaías 61:1-2
“El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos…” Colosenses 1:26
“Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio…” Efesios 3:4-6
Las palabras que puse en el color rojo encima me parecen dar lugar en la profecía por el cumplimiento del misterio. Lo menciono porque hay muchos que no pueden aceptar la doctrina de las dispensaciones y ponen por ejemplo la escasez en el antiguo testamento de profecías que tocan a la iglesia. Así a fuerzas tratan de imponer la profecía que se hablara de la iglesia. Pero no es necesario confundir la iglesia con las promesas terrenales dados a Abraham. Se ve en Isaías 61 los versos leídos por nuestro Señor Jesús cuando andaba aquí en el mundo. Lucas 4:17-20 “Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó…” El Señor Jesús leía la profecía hasta el punto de “predicar el año agradable del Señor” y dejó de leer lo que sigue “el día de venganza del Dios nuestro.” Este día es aun futuro por nosotros, aunque vivimos tantos años después. La profecía de Daniel se dividía en las épocas de siete semanas, sesenta y dos semanas, y por fin “por otra semana…”
Esta otra semana es el tema de mucho de la profecía de Daniel. También es el tema del Señor Jesús en Mateo 24 y Marcos 13:14 “Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes.” Los discípulos eran un prototipo del remanente fiel durante la segunda parte de la semana setenta de Daniel. A ellos no tocaba directamente lo que el Señor Jesús estaba diciendo. Es escrito por el pueblo fiel en un día aun futuro.
Terminando con el capítulo 11 de Daniel, solo vamos a citar algunos detalles. Hemos hablado de “pequeño cuerno”, el rey del norte anticipado por el hombre histórico Antioquia Epifanías. Es el que se describe en los versos 30-35 de nuestro capítulo. “Porque vendrán contra él naves de Quitim, y él se contristará, y volverá, y se enojará contra el pacto santo, y hará según su voluntad; volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto.” Las naves de Quitim eran las fuerzas romanas que impedían a la locura de Epifanías, y porque tuvo que pagar impuestos a Roma (un cobrador de tributos, verso 20) se enojaba contra los judíos e hizo como hablamos la semana, sacrificando el puerco sobre el altar en Jerusalén. Nuestro capítulo profetizaba su fin a pesar de su potestad contra Egipto y Jerusalén; “Y plantará las tiendas de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo; mas llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude.”
Hay otra persona que nos es introducida en el verso 36, un judío llamado “el rey.” Sabemos que es un judío porque nos dice “Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá. Mas honrará en su lugar al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron.” El amor de las mujeres nos hace pensar del deseo de cada fiel mujer de Israel hubo el deseo de ser madre del Cristo; pero este se glorifica como si fuera. “Con un dios ajeno se hará de las fortalezas más inexpugnables” pues, Apocalipsis 13:14-15 nos dice “Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.” Esto concuerda con la descripción en 2 Tesalonicenses y 1 Juan 4:3 “y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.”
Siendo que no es mi intención profundizar la profecía, termino con algo por nuestra conciencia. “Y el rey hará su voluntad” es una advertencia por nosotros. 1 Juan 3:4 dice en la versión 1960 “pues el pecado es infracción de la ley” y la versión 1909 “Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley.” Pero la versión mejor de Darby dice esto “el pecado es ser sin ley.” En otras palabras, es hacer nuestra propia voluntad. Nuestro Señor siempre hacia la voluntad de su Padre. “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.” Juan 8:29 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…” Filipenses 2:5
31 enero de 2021