“Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.”
“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Efesios 6:10-12
En estos versículos, vemos algo espantoso, que Daniel también encontraba como cosa espantosa. “Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando.” Había un santo temor en Daniel, enfrentando poderes espirituales, pero después de recibir fuerza del ángel Gabriel, podía continuar. “Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.” O hermanos, hay contra nosotros unas fuerzas celestiales que no vemos y a veces si nos hace temblar cuando pensamos de su poder, como los versos en Efesios 6 nos cuentan. Tenemos un enemigo que opone y busca nuestra destrucción. Él tiene miles de siervos que son ángeles caídos, igual como él llamado aquí “el príncipe del reino de Persia.” Claro que no es capaz de robarnos de nuestra salvación; pero si es capaz de distraernos, de robarnos el gozo y el testimonio de santos que conocen que son “muy amados.” Acordamos de Juan, autor del evangelio de Juan. ¿Cómo se llamaba a si mismo? “Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor!” Juan 21:7 Eso era lo que animaba y protegía a Juan, cuando Pedro en vez de estar a lado de la cruz, se encontraba calentándose en la fogata de los que aborrecían al Señor Jesús y por no querer ser descubierto como discípulo, negaba a su Señor con maldiciones. No es que el Señor Jesús amaba a Juan más que a los demás discípulos; era el principio que, como Daniel, Juan se sentía “muy amado” apreciando profundamente el amor del Señor Jesús, y así con denuedo siempre buscaba estar cerca del Señor.
“El príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días.” ¿Es posible que los poderes espirituales pueden postergar la respuesta a las oraciones? No puedo llegar a otra conclusión, leyendo estos versículos. Recordamos a Job, el hombre que quizás sufría persecuciones de Satanás casi no visto en otra persona en la Biblia; sufrió la pérdida de todos sus hijos y todas sus riquezas en el periodo de un solo día, y después de esto, la pérdida de su salud. Pero leemos de Santiago 5:11 “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” En “el fin del Señor” siempre podemos confiar.
Me acuerdo de dos historias en el antiguo testamento que nos da un entendimiento de una escena en lugares espirituales, el mundo invisible. Primero, con aquel rey de Israel, malo y rebelde, Acab. El profeta Micaías vino a profetizar sobre el conjunto de Acab y el rey de Juda, temeroso de Dios, Josafat. Entonces él dijo: Oye, pues, palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda.” Note pues que el ejército de los cielos mencionados son los ángeles caídos, siervos de Satanás pero en este momento van a servir como instrumentos de Jehová. 1 Reyes 22:17-23 “Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? Él dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; vé, pues, y hazlo así. Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti.” Acab no lo creía y Josafat, por el momento distraído por su compañero infiel e impío, no aceptaba tampoco lo que dijo el profeta. Pero siguiendo por el capítulo vemos como Josafat, estando en peligro de su vida, clamó a su Dios y fue oído, a pesar de su desobediencia. “Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear; mas Josafat clamó, y Jehová lo ayudó, y los apartó Dios de él.” 2 Crónicas 18:21-22
Otra historia que me anima mucho está en la historia del profeta Eliseo, cuando fue rodeado de los enemigos de Israel, una banda de los sirios. “Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.” 2 Reyes 6:15-17 No es por nada que vemos las mismas palabras de animó aquí que hay con Daniel. “No tengas miedo” y “no temas.”
Justo en estos momentos en los EU, estamos esperando que tomara el poder total el partido político que apoya la homicida de los niños en los abortos, los derechos de los homosexuales, y el adelanto de la idea que los niños pueden escoger su sexo, varón o hembra, hasta el punto de dar hormones a los niños sin el conocimiento ni el permiso de los padres. A nosotros los cristianos nos da miedo, viendo la apariencia de Satanás teniendo mucho éxito, adelantando su agenda de la maldad. Seguimos orando como nos aconseja 1 Timoteo 2:1-3 “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.” Hay que tener en cuenta las palabras de Eliseo “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.” El capítulo termina recordando a Daniel “Miguel vuestro príncipe.” No olvidemos Hebreos 1:13-14 “Los ángeles de Dios… ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?
17 enero de 2021