“En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión.”
“Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro.” Daniel 1:21
Parece haber un conflicto entre estos dos versículos, pero confiando que la palabra de Dios no tiene conflictos menos los que no entendemos por falta de sabiduría espiritual, voy a sugerir que lo que se refiere en el capítulo 1 de Daniel es el tiempo que Daniel estaba involucrado en la administración de los varios reinos en que servía. O, puede ser, que refiere a los años de la cautividad de la nación que terminaba oficialmente en el primer año de Ciro. Sea como sea, vemos que Daniel aquí era un hombre muy viejo. Algunos (incluso yo) se han preguntado porque Daniel no regresaba con los demás de la cautividad que fueron con Zorobabel en Esdras 1 y 2 sino se quedaba en Babilonia. No digo que tengo la respuesta, pero veo que quizás era por su gran edad. No era por falta de ejercicio de corazón, estoy seguro y creo que este capítulo nos da las pruebas de esto.
“En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.” Estas semanas eran semanas de días y no de años como teníamos en los capítulos anteriores. No nos explica porque era que Daniel estaba afligido tanto tiempo, con ayunos continuos, pero nos dice que Daniel andaba como siempre en ejercicio espiritual delante de Jehová su Dios. Se repite otra vez que era “muy amado”, otra prueba de su ejercicio. ¿Cuál fue el secreto de este hombre viejo, habiendo pasado tantas tribulaciones en su vida larga y difícil? “Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.” ¿Nos da la respuesta este versículo? Me parece que sí. Daniel quería entender y no por motivos de orgullo. ¿Nos sirve a nosotros quizás de ejemplo en estos días de cuarentenas, enfermedades graves de algunos hermanos, y pruebas difíciles? ¿Acaso nuestro Señor nos está enseñando algo importante? ¡Quiera Dios que hay en nosotros un deseo de entender, pero con la humildad que marcaba a Daniel!
Era un ángel que apareció a Daniel. Tenía la apariencia del mismo Señor Jesús que apareció a Juan en Apocalipsis 1:14-15 “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.” En nuestro capítulo vemos la semejanza; “Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.” Verso 6. Que era un ángel en nuestro capítulo no podemos dudar por el contexto del capítulo, pues vemos que este necesitaba ayuda del ángel Miguel; si hubiera sido el mismo Señor Jesús, como creemos que es en varios lugares en el antiguo testamento (él que apareció a Josue, por ejemplo, en Josue 5:14), ¡no se puede imaginar que necesitaría la ayuda del ángel Miguel! Pero, aun así, vemos como fue afectado Daniel, que cayó sobre su rostro reconociendo que grande fue el honor de estar en la presencia de una criatura celestial.
Pero somos recordados de la visión de Saul de Tarso en el verso 7. “Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron.” Los hombres que andaban con Saul escucharon la voz, pero no la entendieron nada. “Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie.” Hechos 9:7 Me acuerdo de la voz del cielo cuando el Padre hablaba al Hijo en Juan 12:27-28. “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.” ¿Qué era el resultado en los que escucharon esta voz? “Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.”
O hermanos, ¿Cómo hemos visto los acontecimientos del año pasado? ¿Un trueno? ¿Dios hablando con otro alguien? Los que estaban con Daniel, no sabemos quiénes eran, fueron huyendo y escondiendo. Mucho mejor era la actitud de Daniel que a pesar de su temor hasta desmayar, se sostuvo allí y recibía la ayuda del ángel para que se pusiese sobre sus pies de nuevo y recibió las benditas palabras, tantas veces repetidas en la Biblia “No temas.”
Continuamos, Dios mediante, la semana que viene, con las profecías de este capítulo y algo sobre el poder de Satanás, que quizás poco apreciamos, pero para mí, muy evidente en el día de hoy. “Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días.”
10 enero de 2021