MEDITACIONES

de     F. F.

Daniel 9: La oración y humildad de Daniel


Léase por favor Daniel 9


Tengo que empezar corrigiéndome sobre algo que escribí hace poco, teniendo que ver con Daniel y su acceso a la palabra de Dios escrito. Escribí algo acerca de la palabra de Dios que Daniel conocía y que dudaba que hubiera sido posible que llevaba consigo como cautivo los rollos del libro de la ley. Pero en nuestro capítulo vemos que por lo menos Daniel tenia lo escrito por el profeta Jeremías, el profeta que era testigo ocular de la conquista de Jerusalén por Nabucodonosor. “Yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.” Es muy posible entonces que Daniel conocía personalmente a Jeremías cuando era niño. Sea como sea, Daniel confiaba totalmente en lo que Jeremías escribía como la palabra de Dios inspirada. Jeremías había profetizado de la venida del rey de Babilonia para desolar a la tierra prometida, algo de que Daniel ya tenía tantos años experimentando. Pero además, escribía de que tan larga seria la cautividad. “Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.” Jeremías 25:11

Acaso pensaríamos que Daniel, a reconocer que estos setenta años casi estaban por vencerse hubiera regocijado. Pero, aunque no menciona el libro de Levítico, pienso que Daniel por conocer la palabra de Dios, hubiera o leído o recordado los versos del capítulo 26. “Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren; y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades. Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo… Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición, yo también habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado.”

¿Había Daniel participado en los pecados de Israel que resultaron en el cumplimiento de los versos de Levítico 26? Yo creo que no. Pero, vemos en su oración en el capítulo 9 que confesaba con profundo arrepentimiento los pecados de su pueblo como si fueran suyos. “Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra…”

Hace casi dos cientos años había hermanos que miraron alrededor en la confusión del cristianismo, y dijeron “nosotros hemos pecado.” Dios empezó una obra entre ellos, de volverlos al terreno de un solo cuerpo, de congregarse solo al nombre del Señor Jesús. Algunos de nosotros, casi dos cientos años después, queremos seguir en sus pisadas. Ojalá que nos damos cuenta de que nosotros también hemos pecado y participado en la ruina que hay en todos lados, aun entre los que profesan congregarse solo al nombre de Señor. Recordamos las palabras dichas por Dios en tiempos pasados una y otra vez en varias formas y ejemplos y repetidos por nuestro Señor Jesús en Lucas 14:11 “Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.” Hasta el rey corrupto y malo vemos este principio. “Sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió en cilicio, y anduvo humillado. Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.”

Me maravillo de estos versículos de 1 Reyes 21:27-29 que Dios vería con agrado a uno tan malo como Acab en su humillación. Pero es un principio universal de la escritura; el caminar en humildad conviene a nosotros. Es muy importante ver que el versículo que nos gusta mucho en Mateo 18:20 es procedido por este principio. “En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.” Mateo 18:1-4 Así, hermanos, si queremos continuar fiel a nuestro Señor como congregados al nombre del Señor, nos conviene recordar este principio tan importante que Daniel nos enseña en su oración.

Continuaremos con algo más de este capítulo la semana que viene, Dios mediante.

FELIPE FOURNIER
27 diciembre de 2020