Continuamos con mucha debilidad el estudio de las profecías de Daniel, siempre teniendo de frente lo que nos enseña Apocalipsis 19:10; “Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.” Así cuando vimos los acontecimientos en el pasado que son una sombra de lo que viene aun futuro, recordemos que todo tiene que ver últimamente con la exaltación del Cordero de Dios, el Señor Jesucristo de toda cosa en la tierra y en el cielo.
“En el año tercero del reinado del rey Belsasar me apareció una visión a mí, Daniel, después de aquella que me había aparecido antes. Vi en visión; y cuando la vi, yo estaba en Susa, que es la capital del reino en la provincia de Elam; vi, pues, en visión, estando junto al río Ulai.” Susa era la capital del reino del macho cabrío del cual leemos en nuestro capitulo y los dos cuernos nos hablan de los dos poderes aliados, los Medos y los Persas. Somos recordados del carácter pasajera de los reinos de la tierra. Nabucodonosor, quien recibió su poder directamente de Jehová el Dios de Israel y el único Dios, tenía un imperio sobre casi todo el mundo, pero permanecía poco tiempo y fue derrumbado. Adolfo Hitler, líder de Alemania de 1933 a 1945 había dicho que establecería un imperio que permanecería 1000 años. En el año 1941, parecía que fuera cierto pues había vencido a casi todo Europa, África, e iba con aparente éxito contra Asia. Pero cuatro años después, su imperio totalmente destrozado, Hitler se suicidó. Así vemos, y anticipamos (aunque no necesariamente mientras que los cristianos estén todavía en el mundo) la caída del poder mas grande en el mundo hoy en día, los Estado Unidos. El único reino permanente será del Señor Jesucristo “cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.” Daniel 7:27
Daniel fue dado la visión del futuro del reino que iba a resultar después de derrumbar al reino de “la cabeza de oro” antes mencionado. “Aunque los cuernos eran altos, uno era más alto que el otro; y el más alto creció después.” Así salió mas fuerte de los poderes aliados, los Persas, y como nos dice en nuestro capítulo “Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase de su poder; y hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía.”
Pero los Persas tampoco permanecían mucho tiempo. Daniel en nuestro capítulo esta predestinando otro poder que iba a tumbar a los Persas, el imperio de los Griegos, liderado por Alejandro el grande. Pero Alejandro murió a los 33 años y fue reemplazado por sus cuatro generales, sus sucesores, conocidos como los Diadochi. “Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo.”
Después vemos algo que se distingue del capítulo anterior donde leemos del “pequeño cuerno.” Aquí vemos otro pequeño cuerno que es diferente del anterior. “Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa. Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó. Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó.” “La tierra gloriosa” indudablemente habla de la tierra prometida a Abraham y su descendencia, una promesa que Dios, quien no puede mentir, hizo a Abraham. “Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra.” Genesis 12:7 Pero lo de este “pequeño cuerno” se cumplió en la carrera de ese hombre malvado, conocido por la historia como Antioquía Epifanes. Trataba de forzar la idolatría en los Israelitas en la tierra prometida y acaso se habla de los fieles a Jehová en aquel tiempo en Hebreos 11:35-38 “Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.” Estos tiempos son contados en los libros históricos, incluidos en la Biblia Católica pero generalmente no conocidos como inspirados por Dios, faltando cualquier cita de ellos en el nuevo testamento. En su totalidad llevan el nombre los libros apócrifos de la Biblia.
La semana que viene, Dios mediante vamos a tratar de amplificar los últimos versos del capítulo 8 para que veamos la diferencia entre el pequeño cuerno del capítulo 7 que salió de los diez cuernos de la cuarta bestia con el de nuestro capitulo quien es predestinado por esta persona historial, Antioquía Epifanes, llamado también “el rey del norte.” Pero igual como el pequeño cuerno del capítulo 7, será derrumbado según la profecía de Zacarias 14:1-4 por el Rey de Reyes, el Señor Jesucristo. “Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, más el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente.”
Otra vez vuelvo a repetir mi debilidad y falta de conocimiento de la profecía y me sujeto a mis hermanos mas dotados, esperando que me corrijan si estoy mal.
13 diciembre de 2020