Como dije la semana pasada, no soy para nada dotado en la profecía y me da miedo tratar de desarrollarla. Pero acaso podemos sacar unas cuantas cosas de este segundo capítulo de Daniel, sujeto a las correcciones de otros si sea necesario, y con la ayuda de otros que han escrito sobre este capítulo.
“La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.” Vemos en estos metales varias características, pero en general, su valor disminuye, aunque vemos en el hierro algo muy fuerte y en la mezcla de hierro y barro algo muy débil. “Imperialismo” es una palabra muy usada por los líderes de varios países, normalmente usado para condenar las acciones de los Estados Unidos. Pero hay que tener en cuenta que el gobierno que Dios va a establecer bajo el reino del Señor Jesucristo será una autocracia. “Autocracia” quiere decir “un sistema de gobierno por una persona con poder absoluto.” Como era en el tiempo de Daniel, este poder es a menudo abusado. Daniel explicaba el reino de Nabucodonosor en nuestro capítulo, la “cabeza de oro” así tambien en el capítulo 5 de nuestro libro; “A quien quería mataba, y a quien quería daba vida; engrandecía a quien quería, y a quien quería humillaba.” Solo el Señor Jesús va a ejercitar el poder de autocracia en justicia perfecta. En todo ser humano menos él, vemos la tendencia a caprichos y abusos.
Así el hombre, en busca de justicia, ha visto en la democracia una respuesta a la tendencia de abusos. Como explicaba Abraham Lincoln en su discurso famoso en Gettysburg, “Gobierno de la gente, por la gente, y para la gente” suena muy bonito pero la verdad es otra cosa. Los padres de la patria, de los EU, sabían que “la gente” puede ser cruel e injusto también, y así fundaron una república demócrata pensando por eso limitar y dividir el poder entre varios brazos del gobierno. Pero fin de cuentas, llega siendo la mezcla de barro y de hierro y se muestra su debilidad. Nunca debemos olvidar que lo que será es el reavivamiento de Imperio Romano según Apocalipsis 13:1-3 “Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” Tenemos profetizado esta trinidad de maldad; el diablo, la bestia, y el falso profeta, también conocido como el Anticristo. La herida mortal y su recuperación una vez yo pensaba que fuera un hombre, pero los mejor instruidos me dicen que no es una persona, sino el reavivamiento del Imperio Romano debajo de diez reyes.
¿Cuáles imperios entonces son representados por la plata y el bronce? Bueno, uno de ellos vemos en nuestro libro de Daniel pues el imperio de los Caldeos fracasaba en la misma vida de Daniel. “La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.” Daniel 5:30-31 Se nota que el poder de Darío era menos que el poder de Nabucodonosor. Aun en sus días Darío por imprudencia y orgullo hizo un edicto sobre la adoración que él mismo no podía alterar. “Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada.” Daniel 6:8 Después que se dio cuenta de la astucia y pretexto de aquel edicto, trataba de revocarlo y no podía. “Cuando el rey oyó el asunto, le pesó en gran manera, y resolvió librar a Daniel; y hasta la puesta del sol trabajó para librarle.” Nabucodonosor era una ley a si mismo y no fue sujeto a nadie menos Dios. Porque no reconocía esto, se volvió loco por el hecho de Dios y eso veremos mas adelante. Pero Darío se encontró con menos poder pues no podía alterar la ley.
El imperio de bronce era el imperio de Grecia. Su líder era Alejandro y conquistaba el reino de rey Darío el tercero según la historia secular. El cuarto, el imperio Romano empezó un poco antes (como 30 años) de la primera venida del Señor Jesucristo. Desde la caída del imperio Romano realmente no vemos un imperio, aunque había la apariencia de lo mismo en Britania, pero duraba poco y sufría muchas rebeliones de parte de sus colonias.
Se nota que Nabucodonosor quedó impresionado con Daniel, que decía no solo el sueño sino su interpretación. Hablaba palabras que parecían honrar al Dios de Daniel, pero a la vez “Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofreciesen presentes e incienso.” Y eso a pesar de las palabras de Daniel “Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días.”
Así Dios nos ha dado mucha revelación a través de la profecía para esforzar nuestra fe y dar nos entendimiento de los tiempos. Que nuestros corazones responden con estas palabras de Apocalipsis 22:20 “Amén; sí, ven, Señor Jesús.”
4 octubre de 2020