MEDITACIONES

de     F. F.

Daniel 2: Daniel interpretando el sueño del rey


Léase por favor Daniel 2


“Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño. Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive; di el sueño a tus siervos, y te mostraremos la interpretación. Respondió el rey y dijo a los caldeos: El asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares.” Vemos en otra traducción un pensamiento un poco diferente pues el rey dijo “lo olvidé” en la Reina Valera de 1960 y en el de 1908 dice “la cosa se me ha ido.” En una traducción llamada “Biblia de Jerusalén” vemos esto; “Pero el rey replicó: Bien veo que lo que queréis vosotros es ganar tiempo, sabiendo que mi decisión está tomada.” Parece que hay dificultades en la traducción en este lugar y la mejor traducción indica que en realidad, el rey cruel estaba buscando pretexto para probar que sus magos eran mentirosos, por eso había decidido no decirles el sueño, dejando a ellos probar sus poderes de adivinación a través de decirle a él lo que él ya sabía. Claro que no podían, pues sus poderes, aunque eran diabólicos, no llegaban a tal punto de conocer los pensamientos ni los sueños del rey.

Hace muchos años, alguien me dijo que el diablo no conoce nuestros pensamientos, y por eso es mejor orar en voz alta para que el diablo escuche. Bien sabemos que muchas veces no es posible, ni digo que es una regla, pero he notado que me ayuda el orar en voz alta cuando puedo porque así mi mente es menos distraída. Solo es una sugerencia que hago que me ha sido de ayuda por muchos años. Tenemos un ejemplo muy bonito de alguien que oró en su corazón antes de hablar en el líder Nehemías; “Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey…” Nehemías 2:5. Así que, si sea en voz alta o en nuestros corazones, Dios nos escucha.

Y Dios escuchaba la oración de Daniel y sus tres amigos. “Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia.” ¡Que bueno era que Daniel tenia estos tres amigos, quizás menos atrevidos que él, pero con el mismo animo de honrar a Dios en medio de los paganos!

Notemos algo mas muy importante de su oración de alabanza a Dios después de conocer el sueño del rey; “Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. Él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.” Pienso que encontramos aquí algo que puede dar mucha paz a nuestros corazones. Como notábamos hace dos semanas, hay una tendencia muy fuerte en el corazón de meterse en la política de este mundo, quizás pensando que por nuestra influencia vamos a mejorar algo. Pero vemos aquí como Daniel nos da a conocer que es Dios que tiene autoridad en los reinos de los hombres. Dios había “mudado los tiempos” quitando la diadema de la nación de Israel de tal manera que Daniel ya era un esclavo bajo la servidumbre de Babilonia, expuesto a la muerte por el capricho de aquel rey Nabucodonosor. Pero aun así Daniel no rebela, sino reconoce que el rey era, fin de todo, puesto en su lugar por el mismo Dios de Israel, ya conocido como “el Dios del cielo.” Nos haría mucho beneficio reconocer que, como hermanos en Cristo y ciudadanos de otro mundo, es decir ciudadanos del cielo, la política de este mundo no es nuestro negocio.

Vemos en la interpretación del sueño del rey cosas maravillosas acerca del futuro del mundo gentil y su liderazgo. El mismo Nabucodonosor era la cabeza de oro, como así Daniel le dijo “Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad… tú eres aquella cabeza de oro.” Después de Nabucodonosor habían de levantar tres otros reinos, menores en su poder, como se habla de los metales de plata, bronce, y hierro. No soy muy capaz de desarrollar este tema, pero quiero notar que nos habla del reino futuro de Jesucristo, Mesías de Israel. “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro...” Esta piedra es, indudablemente, nuestro Señor Jesucristo. En aquel día, el Señor Jesús tendrá el lugar de preeminencia sobre todo los reinos de los hombres. ¡Nosotros anhelamos aquel día de su exaltación y como lo demos este lugar ahora mismo en nuestros corazones, justo ahora, mis amados hermanos!

FELIPE FOURNIER
27 septiembre de 2020