MEDITACIONES

de     F. F.

Daniel 2: El poder del rey Nabucodonosor


Léase por favor Daniel 2:1-30


“Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré.” Ezequiel 21:25-27

“Heriré a los moradores de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande. Después, dice Jehová, entregaré a Sedequías rey de Judá, a sus criados, al pueblo y a los que queden de la pestilencia, de la espada y del hambre en la ciudad, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, en mano de sus enemigos y de los que buscan sus vidas, y él los herirá a filo de espada; no los perdonará, ni tendrá compasión de ellos, ni tendrá de ellos misericordia.” Jeremías 21:6-7

Acaso aparece extraño que yo pondría esta cita aquí al considerar este segundo capítulo de Daniel. Pero trataré de explicar el porqué. En esta cita de Ezequiel se menciona el profano e impío príncipe de Israel. Era el rey Sedequías, el último rey con la tiara y corona de Israel. De este punto hasta el día de hoy, la tiara (diadema es la palabra más correcta, según lo que entiendo) ya no está sobre la cabeza de ninguno de los hijos de Israel; fue puesto sobre la cabeza de un Gentile, quien era Nabucodonosor. Por la maldad del pueblo de Israel, su idolatría y rebelión (como notamos en el estudio anterior) cesó el señorío de Israel por completo. Nabucodonosor fue puesto por Dios mismo, como nos dice en nuestro capítulo; “Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro.” Daniel 2:37

No ha habido otro rey tan poderoso como Nabucodonosor desde entonces. Pero en nuestro capitulo vemos como él resentía el aparente poder de sus magos de interpretar los sueños, cosa que él no podía hacer. Vemos en el día de hoy varios poderes batallando, buscando preeminencia o sea “la tiara”. No hay “cabeza de oro” en el día presente menos él que temporalmente ha usurpado esta posición, el diablo. “Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.” Lucas 4:5-7 Satanás es el dios y príncipe de este mundo hoy en día. Ofrecía la posición al Señor Jesús en la tentación en el desierto, pero sin que Jesucristo pasara por el sufrimiento y muerte de la cruz. Pero no, no iba a pasar así. “Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” Lucas 24:25-26

“Hasta que venga aquel cuyo es el derecho” nos dice Ezequiel 21. El derecho de reinar sobre todo el mundo pertenece al que sufría la muerte de la cruz, habiendo comprado lo que era de él por herencia, y ahora por redención. Vemos como los poderes humanos van manipulando las leyes y la política para garantizar su poder continua; Hugo Chavez y su escogido, Nicolas Maduro en Venezuela parecen haberlo logrado ya por más de veinte años. Después de la venida del Señor por los suyos, va a haber uno que se profesa “cabeza de oro”; una trinidad de maldad; la bestia, el Anticristo, y Satanás. El mundo estará en tal mala condición que la mayoría darán la bienvenida a un poder mundial que profesa poder solucionar sus problemas graves. Vemos en los acontecimientos mundiales con la corona virus como esto puede fácilmente pasar, algo que hace seis meses ni hubiéramos imaginado.

Pero amados hermanos, mi deseo es que meditemos sobre “aquel cuyo es el derecho.” Mientras vemos en el mundo las fuerzas de maldad creciendo como nunca, que levantemos las cabezas como amonesta Lucas 21:28 al remanente fiel; “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.”

Casi no llegamos a considerar nuestro capítulo y espero que me disculpen por la desviación pues estaba meditando sobre la situación actual en el mundo y visto en los EU mientras anticipamos una votación en menos de dos meses. Tomamos ánimo, sabiendo que “el Dios del cielo” quien dio a Nabucodonosor “reino, poder, fuerza y majestad” está adelantando el día cuando “venga aquel cuyo es el derecho.” Entre tanto, confiemos en nuestro Dios y evitemos meternos en el político de este mundo. Seamos como Daniel que propuso en su corazón no contaminarse pues si nos metemos en la política de este mundo, nos vamos a contaminar. Que veamos hacia adelante para ver por fe “un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas… y su nombre es: El Verbo de Dios.” Apocalipsis 19:11-16

FELIPE FOURNIER
13 septiembre de 2020