Benjamin va a Egipto con sus hermanos
15 Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doblado dinero, y á Benjamín; y se levantaron, y descendieron á Egipto, y presentáronse delante de José”. (Génesis 43:1-15)
El hambre era grande en la tierra; y aconteció que cuando acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, les dijo su padre: Volved, y comprad para nosotros un poco de alimento
.
Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados
. Mateo 24:20-22
Hubo grande hambre en aquel día, y en el día futuro, será grande tribulación. Así la mano de Dios ha obrado (a va a seguir obrando) en este mundo para lograr sus propósitos, a pesar del hombre rebelde y soberbio. Jacob se encuentra obligado de pedir a los hermanos irse otra vez a Egipto, cosa que les hizo a ellos temblar, pensando del hombre tan duro que les acusaba y encarcelaba la vez pasada. Judá, con palabras claras, le dijo a su papa que sin Benjamín, no iban a ir. Jacob, con la lengua de un hombre irritado e irracional, responde ¿Por qué me hicisteis tanto mal, declarando al varón que teníais otro hermano
? Como los hermanos pronto iban a saber, de aquel hombre era imposible esconder cualquier cosa. Pero con su padre protestaron (con bastante razón) ¿Acaso podíamos saber que él nos diría: Haced venir a vuestro hermano
?
Judá, dándose cuenta de la extremidad de su condición como una familia, ahora da a su padre la promesa a la cual fue totalmente fiel. Entonces Judá dijo a Israel su padre: Envía al joven conmigo, y nos levantaremos e iremos, a fin de que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños. Yo te respondo por él; a mí me pedirás cuenta. Si yo no te lo vuelvo a traer, y si no lo pongo delante de ti, seré para ti el culpable para siempre
. Judá estaba prometiendo su propio cuerpo para la salud y seguridad de Benjamín. Eso era una promesa tanto más impresionante que lo que había dicho Rubén Harás morir a mis dos hijos, si no te lo devuelvo
. Judá no mucho más tarde probó la sinceridad de su promesa, ofreciéndose a sí mismo al señor de la tierra
en cambio por su hermano menor.
Estamos anticipando un poco, pero vale la pena considerar como Judá había sido un hombre corrupto. Era su idea vender a José; después, participaba en el engaño de su padre y acaso era su autor. Se mostraba corrupto en sus hechos, entrando a su nuera en fornicación porque la creía ramera, y después en una hipocresía, declarando que ella debe de ser quemada por su pecado. Pero a pesar de todas estas antecedentes, vemos y veremos como el arrepentimiento había cambiado este hombre. En el capítulo 49, leemos de la bendición que pronuncio su padre sobre su descendencia. Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, así como león viejo: ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos
. Así en gran rey David, y su hijo tanto más grande, el Señor Jesucristo, iban a ser descendientes de Judá, y va a ser cumplido la profecía de Israel No será quitado el cetro de Judá
.
Volviendo a nuestro capítulo 43, vemos la triste falta de fe mostrado en Jacob. Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros sacos, y llevad a aquel varón un presente, un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras. Y tomad en vuestras manos doble cantidad de dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fue equivocación. Tomad también a vuestro hermano, y levantaos, y volved a aquel varón. Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo
. Aquí vemos, no la lengua de fe aunque declara confianza en el Dios Omnipotente, sino el mismo Jacob de siempre, calculando y planeando como iba a evitar el peligro que él pensaba que les esperaba.
¡Pobre Jacob! Ignorando que Jehová estaba a punto de derramarle una bendición más grande que él creía posible, expresa una resignación que no se puede equivocar como fe si he de ser privado de mis hijos, séalo
. ¡O Jacob! ¿No te das cuenta que Dios es amor?
Continuaremos con esta historia tan interesante, Dios mediante la semana que viene.
28 septíembre de 2014