Quiero continuar algo más el estudio de este capítulo dos de 2 Timoteo, pues hay mucha instrucción que nos toca en el día de ruina y por el momento no veo porque apurarnos para terminar.
“Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.” Pablo habla de la salvación que es en Cristo Jesús y quizás pensemos que fuera la salvación del alma, la cual predicamos y anhelamos que tengan los perdidos pecadores de nuestra época. Pero creo que más bien habla de la salvación que tiene que ver con nuestra vida diaria, salvación de nuestras vidas para la gloria del Señor Jesús. Sabemos que Satanás quiere que nuestras vidas sean perdidas. Como vemos adelante, nuestras almas no pueden ser perdidas. “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.” ¿Pero nuestras vidas? Si, cierto que es que pueden ser malgastadas y así pérdidas para siempre. Pensamos de Lot en el antiguo testamento, un hombre justo, pero su vida perdida. También en nuestro libro leemos de Demas. “Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica.” Este es el trabajo del enemigo, hacernos inútiles e infelices en este mundo y Pablo todo soportaba con el fin de ayudar a los escogidos evitar esta senda.
“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes.” Quiero relacionar este versículo con un versículo en 1 Corintios 14 y otro en el fin de este mismo capítulo. “Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Mas el que ignora, ignore.” “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad.” Como mencionamos la semana pasada, hay muchos en el día de hoy que no ven importante “luchar legítimamente.” Dicen, por ejemplo, que las palabras de Pablo acerca de la enseñanza en la iglesia de las mujeres es una creencia antigua que no cuenta en el día de hoy; también que la enseñanza de que las mujeres se cubran, ya no cuenta, que el partimiento de pan no es por el día de hoy, que la música que se usaban en el antiguo testamento se debe usar en el día de hoy, y otras muchas cosas que se pudiera citar. ¿Qué hacemos nosotros que por la gracia de Dios sabemos que la palabra de Dios no es algo que cambia con las actitudes de los hombres? Bueno, una cosa que NO debemos hacer es ser contencioso. No debemos contender sobre palabras que para nada aprovecha. Si alguno quiere aprender, entonces es nuestro deber ser amable, apto para enseñar, sufrido, corrigiendo los errores con mansedumbre, no con una jactancia porque sabemos algo más que otros. El orgullo y soberbia nada más estorban que haya entendimiento.
“Más el que ignora, ignore.” Creo que esto enseña que hay los que no quieren aprender otra cosa que lo que ya tienen. A ellos tenemos que dejar en las manos del Señor, sin tratar de forzarles apartarse de sus enseñanzas erróneas, pues lo que necesitan según nuestro capítulo, es el arrepentimiento para conocer la verdad. El arrepentimiento solo viene a través de la obra del Espíritu de Dios. Nosotros insistiendo en algo, no logrará traer uno al arrepentimiento.
No es que la mala enseñanza no tiene su efecto prejuicioso. “Más evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos.” Estos dos, aparentemente dijeron que la resurrección era algo espiritual y no real. Era una enseñanza muy seria y mala, dando la idea que no hay nada más allá que esta vida, pero eran “vanas palabrerías.” Aun así, algunos habían abandonado la fe a través de sus palabras. ¿Eran, entonces, salvos los que tuvieron su fe trastornada? A veces no podemos contestar esta pregunta pero sabemos “el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos.”
Dios mediante continuaremos el estudio de 2 Timoteo la semana que viene.