Al empezar esta serie de estudios sobre la vida de Pablo, no era mi intención estudiar detalladamente los libros que Pablo escribió durante su vida, sino tratar de entender algo más de la persona de Pablo (antes Saulo de Tarso.) Pero tengo el deseo de estudiar con más paciencia este segundo libro que Pablo escribió a Timoteo, pues creo que lleva mucha enseñanza por nosotros en el día de ruina en que nos encontramos.
“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.” ¡Que palabras llenas de instrucción por nosotros también! La tendencia en el día de ruina es tratar de mejorar el bajo estado espiritual a través de la aplicación de reglas y leyes, dado que el estado del mundo va mal en peor y vemos importante arrestar la declina entre los que profesan el nombre del Señor. Pero no conviene y no ayuda. Si vamos a ser preservados de este mundo, una lista de reglas no tendrá éxito. Es la gracia que nos da fuerza para evitar los malos de este mundo y no la ley. Y es la gracia que está en Cristo Jesús que toca al corazón, nos hace recordar que somos amados con un amor infinito, y es el Señor Jesús quien pago tanto por redimirnos que nos da la gracia para vivir cada día en su presencia.
“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” Vemos aquí dos cosas, y quizás más, pero refiero a la cadena de enseñanza de cuatro generaciones, empezando con Pablo y otros testigos que eran muchos, que Timoteo recibió, pasándolo a hombres fieles e idóneos para ensenar a los demás. Así vemos que la verdad se continua, a través de los oyentes de cada generación. Y no es algo nuevo que Timoteo iba a descubrir, sino la misma cosa. “…Esto encarga”. Hay la tendencia en el día de hoy de buscar algo nuevo para atraer más gente, pero no, la palabra de Pablo a Timoteo no era para buscar novedades, sino continuar en lo mismo.
Pablo en los versículos que siguen sugiere tres ejemplos por el creyente: El soldado, el atleta, y el agricultor, o labrador como dice aquí. Los temas son, por lo menos, la separación, la dedicación, y la paciencia. En el soldado vemos el ejemplo de la separación. “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.” ¡Y como el mundo y Satanás trata de enredar al creyente! Me parece que es la trampa más eficaz del enemigo en el día de hoy. La vida es difícil y complicada, y Satanás trata de usarla de esta forma que no pensemos de otra cosa menos sobrevivir en el mundo complicado. Nos llegamos a ser enredados fácilmente, y a veces nos cuesta para desatarnos, pero de esto Pablo advierte a Timoteo que no va a ser fácil. “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.”
Después, el atleta que tiene que dedicarse para ganar la carrera según sus reglas. “Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.” Creo que esto se relaciona con el mensaje de Pablo que no vayamos buscando otras doctrinas y practicas pues lo que queremos hacer es luchar legítimamente, según la palabra de Dios y la doctrina de los apóstoles que nos han dado la práctica de cómo congregarnos y aportarnos. Hay algunos verdaderos cristianos, practicando toda clase de cosas con el fin de atraer mucha gente, que toman refugio en la desobediencia a la palabra de Dios diciendo “Pues así mucha gente recibe las buenas noticias de la salvación.” Como Pablo, regocijamos si el evangelio sea predicado aunque con mucho desorden y confusión, pero a nosotros nos toca “luchar legítimamente” si queremos gozar de la aprobación del Señor.
Finalmente, el labrador o agricultor espera con paciencia por los buenos frutos. “El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.” Quizás esto sería para animo a Timoteo, y aun a nosotros, cuando no vemos muchos resultados de la obra evangélica. Recordamos que hace pocos años, el evangelio fue predicado y miles fueron salvos. Pero no es así en el día de ruina. Hay la maldad creciendo, y muchos con ojos ciegos y oídos tapados no disfrutan cuando reciben un tratado con las buenas noticias, o un calendario que acaso colocan en la pared de su tienda con todos sus versículos de la manera de ser salvo, pero parece que nunca leen o prestan atención a lo que ellos mismos han colocado. Pero el labrador sabe que tiene que trabajar primero para participar de los frutos. Y los frutos pueden ser algo más que almas convertidos, aunque esto por supuesto se espera. Pero los frutos puede cosechar uno en la bendición en su propio alma. “Y el que saciare, él también será saciado.” Proverbios 11:25
“Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; más la palabra de Dios no está presa.” Pensé de este versículo esta mañana en el partimiento de pan en Addison, Illinois donde estaba de visita. ¡Jesucristo vive! Y de esa forma le recordamos, ya no muerto sino vivo, glorificado, triunfante sobre todos los poderes de la maldad, y a pesar del rechazo del mundo en que vivía Pablo, y nosotros también vivimos, la palabra de Dios no está presa. Nos dicen “malhechores” cuando afirmamos que la Biblia enseña que la homosexualidad es un pecado y es muy posible que vayamos a sufrir antes que venga el Señor, pero “la palabra de Dios no está presa.”
Continuaremos la semana que viene, Dios mediante.