Josué reúne y allenta a Israel
Josué reúne y allenta a Israel
No tenemos seguridad acerca de la edad de Josué en este capítulo pero antes se había dicho “siendo Josué ya viejo, entrado en años …” en el capítulo 13, verso 1. Ahora Josué dice “Yo ya soy viejo y avanzado en años” y se supone que han pasada quizás veinte años más. Si es así, Josué hubiera tenido 110 años y hubiera retirado de su posición de liderazgo hace tiempo, dejando a otros liderar a las tribus mientras se ajustaban a sus nuevas condiciones de aprovechar la tierra que fluía de leche y miel, una tierra cuyos arboles no habían plantado y cuyas viñas no habían cultivado. Pero están en un peligro menos obvio de los peligros que habían enfrentado cuando Josué era su general. Josué sale de su retiro para hablarles, primeramente a los líderes y en el siguiente capítulo, al pueblo en general. Notamos su amonestaciones que son de mucha interés …
“Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra; para que no os mezcléis con estas naciones que han quedado con vosotros, ni hagáis mención ni juréis por el nombre de sus dioses, ni los sirváis, ni os inclinéis a ellos”.
¿Cuál era el peligro más grande por el pueblo de Dios? Que se mezclaren con las naciones para, por fin, adorar a sus dioses. ¿No era eso el éxito de aquel falso profeta Balaam? Como leemos en el nuevo testamento “Tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación”. Apocalipsis 2:14 Moisés les amonestaba acerca del peligro de mezclarse con las mujeres de los paganos. “He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová”. Números 31:16
Así Josué, con sabiduría dado por Jehová, anticipaba el peligro que les esperaba si no se mantuviesen separados de los paganos que fueron echados primeramente por su idolatría. La tierra era tierra de Jehovah. Ellos iban a tener la administración de la tierra mientras andaban en separación y obediencia. Pero si no, iban a sufrir lo mismo que las naciones. “Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros, sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado”.
¿No es muy obvia la lección por nosotros, cristianos en el día de la gracia? Dijo Jesús en su oración al Padre en Juan 17:14-17 “Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad …” Somos santificados de hecho pues Jesús así pedía. Pero ¿de veras somos santificados en la vida práctica? ¿Qué quiere decir la santificación? Que somos identificados como los que aman a Jesús y siguen sus pisadas. Si el mundo no nos ve como diferentes, podemos estar seguros que no somos santificados en la práctica.
Mi esposa ha comentado recién como se ha adoptado entre los matrimonios cristianos muchas de las prácticas del mundo. No se mencionaba ni se pensaba en tiempos pasados que en un matrimonio cristiano iba a ver bailando y tomando bebidas alcohólicas. Lamentablemente poco a poco las prácticas del mundo nos han alcanzado. Algunos quizás dirían que evitar estas cosas seria legalismo. ¿Tenemos que ser mundanos para no ser legalistas? Ojala que no sino que seamos diferentes porque no somos del mundo y queremos seguir a Cristo, quien nos amó y se entregó a si mismo por nosotros.
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. 1 Juan 2:16
“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”. 2 Corintios 6:17-18