Israel Ilega al Jordán
Dios requiere lealtad y valentia
(1:10) Y Josué mandó á los oficiales del pueblo, diciendo: (1:11) Pasad por medio del campo, y mandad al pueblo, diciendo: Preveníos de comida; porque dentro de tres días pasaréis el Jordán, para que entréis á poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da para que la poseáis.
(1:12) También habló Josué á los Rubenitas y Gaditas, y á la media tribu de Manasés, diciendo: (1:13) Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra. (1:14) Vuestras mujeres y vuestros niños y vuestras bestias, quedarán en la tierra que Moisés os ha dado de esta parte del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis; (1:15) Hasta tanto que Jehová haya dado reposo á vuestros hermanos como á vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da: y después volveréis vosotros á la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, de esta parte del Jordán hacia donde nace el sol; y la poseeréis.
(1:16) Entonces respondieron á Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, é iremos adonde quiera que nos mandares. (1:17) De la manera que obedecimos á Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos á ti: solamente Jehová tu Dios sea contigo, como fué con Moisés. (1:18) Cualquiera que fuere rebelde á tu mandamiento, y no obedeciere á tus palabras en todas las cosas que le mandares, que muera; solamente que te esfuerces, y seas valiente”.  Josué 1:1–18
Por peticiones de varios lectores, vamos a continuar con un estudio de la vida de Josué y los eventos que pasaron durante su vida. Quizás vale la pena primeramente notar como el joven Josué empezaba a calificarse por el trabajo de ser líder de Israel.
Se nos presenta a Josué temprano en la historia de la jornada por el desierto. “Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano”. Éxodo 17:9 En esta porción vemos a Josué por mandato de Moisés saliendo en contra el enemigo Amalec. Amalec nos presenta en tipo la carne y sus deseos. Pero Josué salía sabiendo que Moisés estaba en el monte, con sus brazos levantados en la intercesión por él y el pueblo peleando con él. Así aprendemos si vamos a ser útiles a servir el pueblo de Dios, primeramente tiene que haber la batalla personal contra la carne y sus deseos. A veces (y con razón) pensamos de la carne representada solo en el tema de la semana pasada, o sea, las tentaciones sexuales. Pero la carne se manifiesta en muchas formas, y una es el deseo de fama personal. Pero el siervo de Dios no puede prosperar en su servicio si está buscando su propia gloria. Se necesita siempre el auto-juicio para evitar este peligro y vemos en Josué esto al principio de su servicio.
La segunda vez vemos a Josué ayudando a Moisés cuando subió al monte para recibir la ley. “Y se levantó Moisés con Josué su servidor, y Moisés subió al monte de Dios”, Éxodo 24:13 ¿Qué hizo Josué en este tiempo cuando Jehová iba a hablar con Moisés? ¿Acaso llevaba su equipaje o semejante trabajo humilde? Yo pienso que sí, y que bueno es cuando los jóvenes se dedican a ayudar en una forma, quizás medio invisible, a un siervo de Dios. Puede consistir en lavar o planchar su ropa, prepararle comida, lavar platos, o algo semejante que no se considera muy importante, pero si se ha hecho por amor al Señor Jesús, no va a perder su premio y acaso sea preparación para algo más notable. Pienso que así era con Josué.
Al regresar del monte con Moisés, encontraba Josué una decepción muy grande. “Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo”. Josué se equivocaba interpretando la situación en el campamento. Moisés lo podía interpretar bien por haber sido prevenido de Jehová, cosa que no veía bien compartir con Josué. Muchas veces así es con los jóvenes, que no han aprendido bien interpretar las situaciones y sus raíces en la asamblea. Dado esto, es bueno que el joven tenga cuidado de esperar en el Señor cuando hay pecado, sin juzgar muy rápidamente sobre la situación como la juventud se acostumbra hacer. A veces las cosas solo se entienden a través de las experiencias de la vida y el caminar con el Señor.
En esta misma circunstancia vemos algo muy bueno en Josué. “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo”. Se ve en Josué, llamado aquí “el joven”, un vivo deseo de compartir con Moisés el privilegio de hablar con Jehová cara a cara como hacia Moisés. Se quedaba en el tabernáculo donde estaba la presencia de Jehová. Podemos aplicar esto a pasar nuestro tiempo en la presencia del Señor. No necesariamente quiere decir que nos quedamos en nuestras rodillas orando todo el día, pero que llevemos con nosotros un sentimiento de su presencia con nosotros constantemente, lo cual nos guardará del mal y animará a nuestros espíritus en este mundo difícil.
La próxima vez vemos a Josué pensando que Moisés debe decir algo en contra dos profetas que profetizaban en el campamento. “Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento. Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos. Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos”. Números 11:27-29 La lección aquí es que nosotros no sabemos cuáles cosas el Señor está haciendo en el día de hoy y por quien se las hace. No debemos tener celos si vemos el Señor haciendo su obra a través de otros, aunque quizás decimos que no lo están haciendo exactamente según la palabra de Dios. El Señor es capaz de cuidar su obra, y hacer su obra a través de quien quiera que él desee usar. Dejamos los resultados al Señor.
Finalmente vemos el buen testimonio de Josué y Caleb acerca de la tierra prometida. “Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra … ”. Números 14. Era esta misma confianza en Jehová además de todo lo que aprendía en el desierto como ayudante humilde de Moisés que le calificaba para ser su líder de Israel. Cuando todo el mundo dudaba, Josué con Caleb confiaba en Jehová, en Su amor por el pueblo y en Su poder de adentrarlos en la tierra, a pesar de los obstáculos. Ahora, 38 años después, Josué es el líder escogido para guiarlos sobre el Jordan y adelante. “Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca”. Numero 27:18-20
Así vemos que el siervo del Señor tiene que aprender mucho antes de salir como líder del pueblo de Dios. No se ve que Josué buscaba este lugar, sino le fue entregado por Jehová mismo. Dios mediante veremos sus conflictos, sus éxitos y sus fracasos mientras conducía y lideraba al pueblo difícil.
8 mayo de 2017