La semana pasada empezamos un estudio sobre los intentos de Satanás de frustrar los propósitos de Dios, declarados junto con la triste caída del hombre. “Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste…pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. Génesis 3:14,15 El hermano Lon Hulen nos dio algunos pensamientos sobre el primero, que está relacionado con nuestro estudio de Moisés, el intento de Faraón de destruir todo niño varón. Sobre los demás intentos el hermano no hizo comentario pero yo pienso sugerir algunos.
2) Atalía, de la casa de Acab
Vemos en esta historia las tristes consecuencias del descuido de aquel rey piadoso y temeroso de Dios, Josafat. A pesar de su conocimiento del Dios verdadero, sentía la atracción de los lazos humanos por ser Israelita e hizo compacto con ambos Acab y su hijo. No había nada de bueno que resultaba de esta relación, y peor que todo, su hijo se casó con la familia de Acab, con esta mujer tan mala, Atalía. Así vemos como la desobediencia de la parte de Josafat tenia su fin en una abuela matando a sus nietos para eliminar cualquier competencia para su reino. El yugo desigual no es nada para menospreciar en sus graves consecuencias. Fue usado por Satanás en el segundo intento para frustrar los propósitos de Dios, pero por la mano de dos fieles, una tía Josabet, y un sacerdote muy fiel Joiada, la vida del menor hijo fue preservado para mantener la línea real por la cual vino el Señor Jesucristo.
3) Amán
Sabemos que este acontecimiento pasó después de la vuelta a Palestina de Zorobabel y Esdras. Pero este deseo de Amán hubiera incluido a aquel remanente débil en Jerusalén también. El nombre de Dios no se encuentra en el libro de Ester ni en una sola ocasión. Mardoqueo y Ester no salieron en fe de Babilonia cuando tenían la oportunidad (aunque no sabemos cuáles eran sus posibilidades ni porque no volvieron.) Ester como judía llegó a ser concubina de un rey gentil, algo que la ley de Moisés hubiera prohibido en todo aspecto. Pero vemos como Dios, atrás de la escena y trabajando providencialmente, usaba a estos dos para frustrar los intentos de Satanás a destruir la simiente de promesa. Eso no es para recomendar la desobediencia; solo enseña como Dios puede trabajar a pesar de los fracasos del hombre para preservar a sus propósitos.
4) Herodes
Vemos en esta historia tan triste como aquel usurpador del trono de Israel, Herodes, igual como Atalía, quiso eliminar la competencia para su trono. Herodes fue descendiente de Esaú y fue dado su trono por Cesar, rey de Roma. Era “convertido” al judaísmo y hacia algunas de la practicas de los judíos, incluso los construyó un templo magnífico que los judíos decían que duraba cuarenta y seis años para construir (Juan 2:20). Pero era un hombre conocido por sus crueldades, pues mataba a por lo menos dos de sus esposas y algunos de sus hijos también. Así que no es nada de sorpresa ver como estaba contento de sacrificar a varios niños varones de menos de dos años, tratando de eliminar al Señor Jesús. Pero no tuvo éxito pues José fue advertido por el ángel hacer la fuga a Egipto. Interesante, ¿no? El lugar donde primero Satanás intentaba eliminar la simiente prometida llegó a ser el lugar que protegía al Señor Jesús de este rey malvado.
5) Los judíos de Nazaret
Este enojo de los judíos tenía su raíz en los celos del orgullo judío pues Jesús les había dicho que en tiempos pasados la bendición y salvación habían venido por Elías y Eliseo (profetas de Israel) a personas no de Israel, sino extranjeros fuera de la nación de Israel. Satanás uso este orgullo de los judíos para intentar la muerte de Jesús en aquel momento. Se levantó la furia de las personas tantos que pensaban lanzarle a Jesús sobre un peñasco para matarle. Pero no, no fue posible pues su hora no había venido todavía y la profecía tenía que ser cumplida “Horadaron mis manos y mis pies”. Salmo 22:16
6) Los judíos de Jerusalén
Los judíos indudablemente entendían lo que los falsos “testigos de Jehová” niegan; que Jesús hablaba de su existencia eternal. Antes de Abraham, antes que el mundo fuese, Jesús es el YO SOY. El mismo Dios que se presentaba a Moisés “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros”. Éxodo 3:14 Entendiendo esto perfectamente bien, querían apedrearle, pero no podían. Satanás tiene odio por esta verdad que glorifica al Hijo eterno de Dios.
7 Los judíos de Jerusalén, segunda vez
Acaso los mismos judíos de la vez antes (pues dice que volvieron a tomar piedras) esta vez le oyen decir que es uno con el Padre. Su acusación era “tu, siendo hombre, te haces Dios”. Pero era al revés la verdad; siendo Dios, se hizo hombre. Y otra vez, su intento fue frustrado, pues los propósitos de Dios eran para la muerte de Jesús, pero no una muerte apedreada. Sus manos y sus pies tenían que ser horadados en una cruz con la complicidad de judío y gentil en su muerte, todo el mundo culpable ante Dios por la muerte de su amado hijo.
Y así Dios obró la grande obra de la redención, cumpliendo su promesa de Génesis 3 y frustrando siete intentos del enemigo para arruinarla. Proclamamos con el apóstol “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿ó quién fué su consejero?” Romanos 11:33-34
5 abril de 2015