(Meditación por L. E. H., 21 de marzo de 2015) *
(1:8) Levantóse entretanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía á José; el cual dijo á su pueblo: (1:9) He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros: (1:10) Ahora, pues, seamos sabios para con él, porque no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se junte con nuestros enemigos, y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra. (1:11) Entonces pusieron sobre él comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron á Faraón las ciudades de los bastimentos, Phithom y Raamses. (1:12) Empero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían: así que estaban ellos fastidiados de los hijos de Israel. (1:13) Y los Egipcios hicieron servir á los hijos de Israel con dureza: (1:14) Y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo, y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigorismo.
(1:15) Y habló el rey de Egipto á las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba Siphra, y otra Phúa, y díjoles: (1:16) Cuando parteareis á las Hebreas, y mirareis los asientos, si fuere hijo, matadlo; y si fuere hija, entonces viva. (1:17) Mas las parteras temieron á Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que reservaban la vida á los niños. (1:18) Y el rey de Egipto hizo llamar á las parteras y díjoles: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis reservado la vida á los niños? (1:19) Y las parteras respondieron á Faraón: Porque las mujeres Hebreas no son como las Egipcias: porque son robustas, y paren antes que la partera venga á ellas. (1:20) Y Dios hizo bien á las parteras: y el pueblo se multiplicó, y se corroboraron en gran manera. (1:21) Y por haber las parteras temido á Dios, él les hizo casas. (1:22) Entonces Faraón mandó á todo su pueblo, diciendo: Echad en el río todo hijo que naciere, y á toda hija reservad la vida”. (Éxodo 1:6–22)
1) Faraón, Éxodo 1:6–22
Tras la caída del hombre “Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste… Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. (Génesis 3:14, 15) Satanás inmediatamente sabía que tenía un oponente que le iba a imponer una sentencia fatal sobre él. También le dijo que él, Satanás, tendría un efecto sobre la simiente de la mujer, pero no sería fatal. Al parecer, las escrituras dado de Dios durante muchos siglos nos enseñan que Satanás trataba de frustrar el propósito de Dios. Alguien ha visto siete ocasiones en las escrituras donde se registra que se hizo un esfuerzo para eliminar a la línea a través del cual el Mesías vendría y, habiendo fracasado en este intento, matarlo durante su camino aquí en la tierra. Satanás, un mentiroso y asesino desde el principio de la existencia del hombre sobre la tierra (Juan 8:44), influía al mundo a crucificar al Señor Jesús y arrojarlo hacia fuera (tú le herirás en el calcañar). Sin embargo, lo que Satanás y el mundo no sabían era que Dios lo levantase al Señor Jesús de entre los muertos y lo exaltase a su mano derecha en el cielo. Así que en 1 Corintios 2:7, 8 leemos porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Dios usó la misma asesina para lograr sus propósitos. (Satanás está detrás de todos los males del mundo sin publicidad ni revelación de sí mismo, pero cuando Dios lo ha revelado como en caso de Job, sabemos que es la verdad en otros lugares también.)
Tal vez más de esto se podrían escribir pero miramos primero a Caín pues acaso pensemos que esto podría ser un intento de eliminar la semilla prometida. Pero la respuesta se encuentra en 1 Juan 3:12 “No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas”. Jehová no hubiera tenido que modificar sus planes debido a el asesinato de Abel; la línea de la semilla prometida debía pasar por un hijo aún no nacido en aquel momento, aunque esperábamos que la semilla prometió pasara por Abel. Necesitamos todas las escrituras. Vamos a la primera tentativa masiva para poner en fin la línea de la semilla prometida de la mujer. (En este momento se hará mención de los otros seis además de Faraón — dos en el antiguo testamento y cuatro en el nuevo testamento).
Este Faraón (el título por el cual el rey de Egipto era conocido) de Éxodo 1 no conocía a Jose. No creo que el ignoraba la historia de Egipto. Él no valoraba a José y lo que hizo por Egipto, ni tenía un valor correcto para los hijos de Israel, los descendientes de Jacob, padre de José. No conocía a Jehová. Éxodo 5:2 nos dice “y Faraón dijo ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel”. Faraón comenzó por lo que podría llamarse una táctica política para preservar su reinado. Afirma la posibilidad de que si los hijos de Israel se multiplicasen, se unirían a los enemigos de Egipto y lucharían contra ellos. Así que “y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo”. Después de que esto no tuvo éxito “hicieron servir a los hijos de Israel con dureza… los obligaban con rigor”. Junto con esto, el rey de Egipto les dijo a las parteras hebreas para matar a los bebés masculinos y salvar con vida las niñas. Aquí encontramos el asesinato como una política. Pero las parteras no hicieron lo que les era mandado a hacer, así que este intento fracasó. Orden del Faraón fue a todo su pueblo, no sólo a las parteras — “Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida”. El alcance completo de este cargo no fue logrado. La línea a través del cual el Mesías vendría no fue destruida. Jehová providencialmente conservaba a los hijos de Israel y el propósito de Satanás fue frustrado.
Ahora podemos ver que Faraón no tenía valor para los bebés masculinos y no valoraba la vida — un asesino como así Satanás fue desde el principio. Si hubiera sido exitoso no habría ningún hombre que sería el Mesías. Además, los hijos de Israel hubieran quedado en el cautiverio. ¿No vemos la misma política gubernamental asesina hoy — sin consideración de género — no solo tolerada por la ley, sino avanzado por el dinero y la presión social? Sí, e incluso intenta ser popular y aceptado por la población. (Nota del traductor: El hermano habla del aborto, algo considerado totalmente aceptable en muchas naciones en el día de hoy.) Ciertamente Dios los juzgará, así como lo hizo con Egipto.
Este Faraón, rey de Egipto, es una imagen de Satanás; y Egipto, una imagen del mundo, bajo el control de Satanás. Los hijos de Israel no pudieron librarse, como en este día de gracia el pecador no puede librarse de las garras del pecado, Satanás y el mundo — pero el Señor Jesús puede ofrecer y salvación está disponible a través de la fe en él. Jehová libró a los hijos de Israel. Leemos en Deuteronomio 7:8 “sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto”. Interesante que después de su liberación leemos que era de la casa de servidumbre y su rey. También, por cierto, en el Salmo 105:27, Egipto se conoce como “la tierra de Cam”.
Los hijos de Israel fueron conservados providencialmente de debajo de Faraón y librados luego de él y de su tierra. Satanás fracasó en ese intento de destruirlos.
Quedan seis intentos más.
29 marzo de 2015