Condiciones para resiaurar a Israel
(30:11) Porque este mandamiento que yo te intimo hoy, no te es encubierto, ni está lejos: (30:12) No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo representará, para que lo cumplamos? (30:13) Ni está de la otra parte de la mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros la mar, para que nos lo traiga y nos lo represente, á fin de que lo cumplamos? (30:14) Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
(30:15) Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal”: Deuteronomio 30:1–15
Moisés, en sus últimas palabras escritas en el libro de Deuteronomio, compartía al pueblo de Israel estas palabras que son a menudo mal interpretadas. “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios”. Algunos les gustan terminar allí sin continuar con lo demás, pues tratan de interpretar estas palabras para decir que nuestras circunstancias son no-entendibles. Hay cierta semilla de verdad en lo que dicen pero el punto de nuestro estudio es eso que tenemos que continuar leyendo lo demás del versículo; “mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”.
Vemos algo semejante que Pablo enseñaba a los corintios que también sufre de mal interpretación si terminamos con la primera parte:
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. Si allí terminamos, concluimos que todo lo que Dios ha preparado queda un misterio no revelado. Pero hay que continuar con lo demás para ver la revelación dado a los corintios y así también a nosotros, herederos de la misma fe. “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual”. 1 Corintios 2:9-13 El apóstol Juan nos dice “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas”. Creo que la enseñanza por nosotros es eso que siempre continuamos en la senda de la fe, estudiando la palabra de Dios y caminando con Dios para crecer en nuestra fe y en nuestro entendimiento de “las cosas secretas” y las “cosas que ojo no vio, ni oído oyó” pues esto es lo que la escritura nos dice. Es bueno saber que Dios nos ama y que su Hijo Jesucristo murió para redimirnos. Pero ¡qué triste es, si conociendo estas dos cosas, dejamos de leer su palabra y madurar en nuestro entendimiento de las cosas reveladas!
En el capítulo 30 de Deuteronomio, se espera el futuro de Israel según la carne. “Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti” pero allí no termina y eso es muy importante para un entendimiento de la enseñanza que nosotros consideramos fundamental a la interpretación dispensacional de la Biblia; “y te arrepintieres…y te convirtieres a Jehová tu Dios … entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios”. Vemos claramente que lo que Israel por sí mismo no podía hacer, Jehová hará a su favor. La semana pasada mencionamos el nuevo pacto, hecho con Israel, ya no fundado sobre la base de su obediencia, sino sobre la base de la sangre de Cristo. Hay gran grupo ahora de cristianos, algunos que antes se congregaban al nombre del Señor Jesús, que predican que la iglesia ha de cumplir todas las promesas que Dios hizo con la nación de Israel. Pero nada puede ser más claro aquí que “Jehová hará volver a tus cautivos y tendrá misericordia de ti”. Eso no es, ni puede ser la iglesia. Va más allá Moisés, explicado lo que Jehová iba a ser con ellos. “Circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón”. La ley decía “Amaras a Jehová tu Dios con todo tu corazón”. Pero no podían. Y así la obra ha de ser una obra de Jehová y no de ellos.
Además vemos versículos que son citados en Romanos 10, hablando de su relación con Dios y con su palabra. “Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”. No era la revelación completa que tenemos en Romanos 10, pero explica algo de suma importancia que lo importante con Dios era “tu boca” y “tu corazón”. Romanos 10 nos da el resto, algo que revela la gran diferencia entre el antiguo testamento y el nuevo. “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. Romanos 10:8-10
4 diciembre de 2016