Moisés huyu a Madián
(2:15) Y oyendo Faraón este negocio, procuró matar á Moisés: mas Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián; y sentóse junto á un pozo. (2:16) Tenía el sacerdote de Madián siete hijas, las cuales vinieron á sacar agua, para llenar las pilas y dar de beber á las ovejas de su padre. (2:17) Mas los pastores vinieron, y echáronlas: Entonces Moisés se levantó y defendiólas, y abrevó sus ovejas. (2:18) Y volviendo ellas á Ragüel su padre, díjoles él: ¿Por qué habéis hoy venido tan presto? (2:19) Y ellas respondieron: Un varón Egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y abrevó las ovejas. (2:20) Y dijo á sus hijas: ¿Y dónde está? ¿por qué habéis dejado ese hombre? llamadle para que coma pan. (2:21) Y Moisés acordó en morar con aquel varón; y él dió á Moisés á su hija Séphora: (2:22) La cual le parió un hijo, y él le puso por nombre Gersom: porque dijo: Peregrino soy en tierra ajena.
(2:23) Y aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel suspiraron á causa de la servidumbre, y clamaron: y subió á Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. (2:24) Y oyó Dios el gemido de ellos, y acordóse de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. (2:25) Y miró Dios á los hijos de Israel, y reconociólos Dios”. Éxodo 2:11-25
“(7:20) En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fué agradable á Dios: y fué criado tres meses en casa de su padre. (7:21) Mas siendo puesto al peligro, la hija de Faraón le tomó, y le crió como á hijo suyo. (7:22) Y fué enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus dichos y hechos. (7:23) Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino voluntad de visitar á sus hermanos los hijos de Israel. (7:24) Y como vió á uno que era injuriado, defendióle, é hiriendo al Egipcio, vengó al injuriado. (7:25) Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido. (7:26) Y al día siguiente, riñendo ellos, se les mostró, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por que os injuriáis los unos á los otros? (7:27) Entonces el que injuriaba á su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros? (7:28) ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al Egipcio? (7:29) A esta palabra Moisés huyó, y se hizo extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos”. (Hechos 7:20–29)
“En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto”.
“Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así”. Hechos 7:23-25
No sabemos nada de Moisés en los años de su juventud pues las escrituras no nos dice nada. Pero en alguna época, por fe Moisés entendía que Dios tenía grandes planes por su vida, para hacerle libertador de sus hermanos, los Israelitas. Pero sus hermanos no tenían la misma revelación. Además, Moisés no se cuidaba de entender COMO Jehová le iba a usar para librar a sus hermanos. Decidió hacerlo como bien le parecía, matando de repente a un egipcio que encontró golpeando a un hebreo. Pensaba que nadie veía cuando mató al egipcio, pero al siguiente día se dio cuenta que ya era de conocimiento común.
Y aunque vemos que Moisés actuaba en la carne, tratando de hacer el trabajo de Dios, vemos como su rechazo era prototipo de Cristo rechazado en la época de la gracia. Por eso Estaban lo contaba a los judíos de Hechos 7, mostrando como ellos siempre habían escogido mal; rechazaron a Moisés, a David, y por fin, a Jesús. Así Esteban los culpaba “Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros”. Hechos 7:51
Eso no quiere decir que sigamos el ejemplo de Moisés de obrar según la carne para hacer la voluntad de Dios. Los Gálatas amaban al apóstol Pablo y al Señor Jesús. Dice Pablo “Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos”. Gálatas 4:15 Pero este amor tan admirable no era suficiente para guardarles en la senda de fe. La mala doctrina de agradar a Dios a través de ponerse debajo de la ley de Moisés les había trastornado tanto que Pablo les hablaba quizás más fuerte de cómo hablaba a los Corintios con su descuido de la inmoralidad. Les dice “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne”? Gal 3:3
Así Moisés tenía mucho que aprender antes que Dios iba a usarlo como instrumento de liberación de su pueblo. Los buenos deseos son importantes, pero es necesario también un oído para escuchar la palabra de Dios. El esfuerzo carnal nunca logra hacer la voluntad de Dios. Alguien ha dicho que Moisés pasó sus primeros cuarenta años aprendiendo que era alguien, pero los siguientes cuarenta años en el desierto, los pasó aprendiendo que Jehová era todo y él no era nada ni nadie. Solo entonces Dios lo iba a usar.
Volviendo brevemente al tema de Moisés como prototipo del Señor Jesús en la época de la gracia, vemos la diferencia entre él y José. Los dos llegan a ser prototipo del Señor Jesús rechazado por su pueblo y recibiendo a una novia gentil entretanto. Pero vemos como José nombraba a sus hijos; Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. “Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción”. Génesis 41:51-52 Así vemos a José como prototipo del Señor Jesús teniendo por su recompensa el ser aceptado y glorificado de los gentiles, olvidando el rechazo de Israel su pueblo terrenal.
En cambio Moisés da a su hijo nombre que enseña que sus pensamientos siempre estaban con su pueblo. “Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés. Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena”. No hay nada de conflicto en los dos aspectos del Señor Jesús como ahora rechazado por su pueblo terrenal. Hay doctrinas supuestamente cristianas y demasiado populares en el día de hoy que enseñan que las promesas de Dios en cuanto los hijos de Israel son cumplidos a través de la iglesia. Pero no hay apoyo escritural por esta enseñanza. El Señor Jesús será “Rey de los Judíos”, aceptado y glorificado en ellos que una vez le rechazaron. Ellos serán su esposa terrenal. Eso no disminuye la gloria del Señor justo ahora como Salvador del mundo, pero principalmente su novia celestial formado por los gentiles salvados por gracia. Tampoco disminuye la verdad que nuestra porción como el pueblo celestial tenemos la mejor herencia. Los que son llamados “Testigos de Jehová” anhelan esta herencia terrenal pero es un error muy grande. Ellos van a perder ambos la celestial y la terrenal que no les pertenece.
26 abril de 2015