MEDITACIONES

de     P. F.

Moisés y los padres de la tribu de José  *

Números 36:1–6*

Herencia de la mujer casada

“(36:1) Y LLEGARON los príncipes de los padres de la familia de Galaad, hijo de Machîr, hijo de Manasés, de las familias de los hijos de José; y hablaron delante de Moisés, y de los príncipes, cabezas de padres de los hijos de Israel,  (36:2) Y dijeron: Jehová mandó á mi señor que por suerte diese la tierra á los hijos de Israel en posesión: también ha mandado Jehová á mi señor, que dé la posesión de Salphaad nuestro hermano á sus hijas;  (36:3) Las cuales, si se casaren con algunos de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, la herencia de ellas será así desfalcada de la herencia de nuestros padres, y será añadida á la herencia de la tribu á que serán unidas: y será quitada de la suerte de nuestra heredad.  (36:4) Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Israel, la heredad de ellas será añadida á la heredad de la tribu de sus maridos; y así la heredad de ellas será quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres.  
(36:5) Entonces Moisés mandó á los hijos de Israel por dicho de Jehová, diciendo: La tribu de los hijos de José habla rectamente.  (Num 36:6) Esto es lo que ha mandado Jehová acerca de las hijas de Salphaad, diciendo: Cásense como á ellas les pluguiere, empero en la familia de la tribu de su padre se casarán”;  Números 36:1–6


La semana pasada disfrutamos un estudio sobe la fe de las hijas de aquel hombre Zelofehad de la tribu de Manases, hijo de José.  Ellas querían y recibían la promesa de una herencia entre sus familias en la tierra prometida, aunque no era varones pues Zelofehad no tenía hijos varones.  Ahora avanzamos al capítulo 36 para ver algo más sobre estas mujeres y sus responsabilidades.  “Llegaron los príncipes de los padres de la familia … los hijos de José; y hablaron delante de … Moisés, y dijeron: Jehová mandó a mi señor que por sorteo diese la tierra a los hijos de Israel en posesión; también ha mandado Jehová a mi señor, que dé la posesión de Zelofehad nuestro hermano a sus hijas. Y si ellas se casaren con algunos de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, la herencia de ellas será así quitada de la herencia de nuestros padres, y será añadida a la herencia de la tribu a que se unan; y será quitada de la porción de nuestra heredad … Entonces Moisés mandó a los hijos de Israel por mandato de Jehová, diciendo: La tribu de los hijos de José habla rectamente. Esto es lo que ha mandado Jehová acerca de las hijas de Zelofehad, diciendo: Cásense como a ellas les plazca, pero en la familia de la tribu de su padre se casarán”.

Vimos que la fe admirable se manifestaba en las hijas de Zelofehad y Jehová aprobó su fe, diciendo, “Bien dicen las hijas de Zelofehad …”. Ahora vemos que Moisés recibe cierta advertencia acerca de los privilegios que han sido dados a las mujeres y responde “La tribu de los hijos de José habla rectamente”.  Su libertad de recibir la herencia no era para abusar por quitar o disminuir los demás de su tribu.  La advertencia era por el matrimonio; “Cásense como a ellas les plazca, pero en la familia de la tribu de su padre se casarán”.  ¿No hay por nosotros cierta lección en cuanto el matrimonio entre la familia de Dios en esto? Es cierto que conocemos los versículos en 2 Corintios 6:14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”.  Quiero ir un poco más lejos, hablando de las metas y esperanzas de la pareja.  Es bueno y necesario, por ejemplo, estar seguro que la otra persona sea creyente en Cristo, como nos dice tan claro el versículo citado.  Pero, ¿puede haber más en el pensamiento “en la familia de la tribu de su padre”?  Hay que preguntar si la persona en que esta uno interesado tiene los mismos deseos de seguir al Señor Jesús.  Me atrevo decir que hay muchos que son creyentes pero por su estilo de vida manifiestan que lo influyente en su vida es la búsqueda de una herencia terrenal, y no celestial.  Aunque un joven o una joven se siente muy atraído a tal persona, se debe hacer la pregunta “Tal persona, ¿me va a ayudar y animar para seguir al Señor?  O, ¿ha de ser su influencia para alejarme del Señor?

Si puedo añadir algo un poco difícil; hay que pensar acerca de la forma de congregarse de cada uno.  Conozco familias donde la familia esta junta todos los días menos el domingo, cuando la mama con ciertos hijos va a un lado, y el papa con ciertos hijos va a otro lado.  Eso es algo triste, tener la división en la familia sobre la cuestión de cómo vamos a adorar al Señor.  No tenemos reglas en el nuevo testamento pero acaso podemos tomar algo de sabiduría de lo que Moisés dijo acerca de las hijas de Zelofehad.  “Esto es lo que ha mandado Jehová acerca de las hijas de Zelofehad, diciendo: Cásense como a ellas les plazca, pero en la familia de la tribu de su padre se casarán, para que la heredad de los hijos de Israel no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel estará ligado a la heredad de la tribu de sus padres”.  Era “mandado” por ellos.  No es así por nosotros, y tengamos cuidado de hacer reglas, pues nos ponemos debajo de la ley y eso es perder el sentido de la gracia, No estoy hablando de casarse con inconverso, pues eso es obviamente una desobediencia a la palabra de Dios en el nuevo testamento.   “¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo”?  Pero la cuestión de casarse en la tribu de los padres cae en el lado de discernir la mente del Señor.  “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo”? Amos 3:3

La semana que viene, Dios mediante, meditaremos sobre la selección de Josué para ser el repuesto para Moisés como líder del pueblo de Israel.

FELIPE FOURNIER
16 octubre de 2016