Sacrificios diarios por el pueblo
(28:3) Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis á Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada un día, será el holocausto continuo. (28:4) El un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás entre las dos tardes: (28:5) Y la décima de un epha de flor de harina, amasada con una cuarta de un hin de aceite molido, en presente. (28:6) Es holocausto continuo, que fué hecho en el monte de Sinaí en olor de suavidad, ofrenda encendida á Jehová. (28:7) Y su libación, la cuarta de un hin con cada cordero: derramarás libación de superior vino á Jehová en el santuario. (28:8) Y ofrecerás el segundo cordero entre las dos tardes: conforme á la ofrenda de la mañana, y conforme á su libación ofrecerás, ofrenda encendida en olor de suavidad á Jehová.
Doble sacrificio los sábados
Sacrificios de cada nuevo mes
Ofrendas de la Pascus
Ofrendas del Pentecostés
Estaba de viaje la semana pasada, y esta semana también pero porque me faltaba estudio la semana pasada, quería pasarles algo para su meditación este día del Señor. Por falta de tiempo voy a copiar algo que escribí hace seis meses pero a la vez, quiero animarles que lean este capítulo 28 de Números y prestar atención a cuanto en el capítulo se habla del holocausto, la ofrenda que era cien por ciento para Jehová y no por los pecados del pueblo. “Habló Jehová a Moisés, diciendo: Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a mí, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo. Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada día, será el holocausto continuo. Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde”. Este mandamiento se había dado al principio de su jornada, en Éxodo 29. Pero ahora están al punto de entrar en la tierra prometida. No eran de olvidar los derechos de Jehová una vez que entraron en la tierra. Se nota en nuestro capítulo que también menciona la ofrenda por la expiación del pecado. “Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación”. (verso 15)
Me es muy interesante ver que cuando el remanente del pueblo de Israel volvió a entrar en la tierra después de la cautividad, la primera cosa que hicieron era construir el altar y empezar la ofrenda diaria. “Entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios. Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde. Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito, y holocaustos cada día por orden conforme al rito, cada cosa en su día; además de esto, el holocausto continuo, las nuevas lunas, y todas las fiestas solemnes de Jehová, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria a Jehová”. Esdras 3:2-5 Nota que era “sacrificio espontáneo” o sea, algo que salía de sus corazones para Dios. La ofrenda de expiación era obligatoria dado que se ofrecía después de pecar y ofender a Dios. Pero siempre es grato ver cuando Israel ofrecía el holocausto que era todo quemado para Jehová. Aquí copio lo que escribí hace seis meses:
Un hermano que partió a la presencia del Señor hace muchos años lo explicaba así, que es más precioso a Dios que adoremos en el carácter del holocausto. Vamos a suponer que yo tengo deuda, tan grande que nunca puedo pagar. Un hombre que me ama, pide a su hijo que pagara la deuda en total, y así se hace, y yo voy libre. Después, este padre tan cariñoso y amoroso me invita a su casa a cenar. ¿Que sería si yo paso el tiempo comiendo y conversando, hablando de que bueno es ser perdonado de mi deuda? Indudablemente esto estaba en la mente de mi benefactor al pedir a su hijo que pagara mi deuda, pero ¿no sería mucho más grato a mi benefactor, si yo le digo “Quiero decirte que pienso de tu hijo”? Y si yo fuera totalmente ingrato, nunca reconociendo el gran sacrificio del hijo, ¿eso puede disminuir la gloria del padre y del hijo, quienes concordaron para satisfacer la deuda?
El holocausto habla de eso “Quiero decirte que pienso de tu hijo.” Así los sacerdotes no comían del holocausto. Todo era quemado para Dios, un olor suave. Ojala que esta explicación sirva para ayudarnos entender mejor si un hermano habla sobre la ofrenda, el holocausto, y menciona algo acerca de la gloria de Dios. Podemos decir esto “Cristo murió por nosotros y para Dios”. Dios no necesitaba expiación, y nosotros sí. Pero la muerte de Cristo era para la gloria de Dios.
Moisés iba a partir en poco tiempo. Pero dejaba con el pueblo la ofrenda continua, algo que no tenía que acabar aunque Moisés se acabó. Nosotros tenemos la ayuda quizás de hermanos dotados que nos enseñan. Pero tenemos la responsabilidad y privilegio de caminar con Dios todos los días; de leer su palabra y orar por la mañana y por la tarde por lo menos, aunque no hay reglas. Ojala que sea “sacrificio espontáneo”, algo que queremos y anhelamos hacer. Pero solo es esta comunión que nos va a guardar de las asechanzas del enemigo, pues tenemos enemigo igual como el pueblo de Israel. “Tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación”. Apocalipsis 2:14 La ofrenda continua es nuestra protección del enemigo como era la protección del remanente débil en el tiempo de Zorobabel. “Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová”. Comunión con Dios acerca del valor de la muerte de Cristo es poderosa para guardarnos de este mundo y los enemigos, siempre buscando sus entradas; el mundo, la carne, y Satanás. (Léase 1 Juan 2 para entender más acerca del carácter de estos enemigos.)
6 noviembre de 2016