Israel derrotado en Horma
(14:40) Y levantáronse por la mañana, y subieron á la cumbre del monte, diciendo: Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová; porque hemos pecado. (14:41) Y dijo Moisés: ¿Por qué quebrantáis el dicho de Jehová? Esto tampoco os sucederá bien. (14:42) No subáis, porque Jehová no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos. (14:43) Porque el Amalecita y el Cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis á cuchillo: pues por cuanto os habéis retraído de seguir á Jehová, por eso no será Jehová con vosotros. (14:44) Sin embargo, se obstinaron en subir á la cima del monte: mas el arca de la alianza de Jehová, y Moisés, no se apartaron de en medio del campo. (14:45) Y descendieron el Amalecita y el Cananeo, que habitaban en aquel monte, é hiriéronlos y derrotáronlos, persiguiéndolos hasta Horma”. Números 14:1-45
Ley acerca de las ofrendas
He estado un poco distraído con los nietos, haciendo visita acá en Walla Walla, así que este estudio va a ser corto, pero quería decirles algo que me animaba, pensando de Moisés enfrentado con la rebeldía del pueblo y lo malo que los espías habían dicho de la tierra prometida. Dios de nuevo le había ofrecido destruir el pueblo de Israel y hacer de la familia de Moisés una nación grande pero otra vez Moisés había rechazado la oferta y con términos fuertes y humildes, oraba a Jehová que perdonara el pueblo otra vez por amor de la gloria de su nombre y su fama en Egipto. Jehová entonces le dijo que el pueblo iba a morir en el desierto menos los hijos jóvenes. “Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá. … Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis”. Pienso que es posible que Moisés desesperara en este momento. ¿Otros cuarenta años (pienso que era treinta ocho mas) con tal pueblo rebelde? ¿Qué iba a suceder para irritar una y otra vez a Jehová, con tales antecedentes?
Ahora vemos justo después el capítulo 15 de Números. “Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy,… ”. ¡Que maravillosa demonstración de la fidelidad de Dios! Aunque indudablemente andaba desanimado Moisés acerca de su trabajo como líder de tal pueblo, Jehová lo anima renovando su promesa “Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy…” Muchos años después vemos la promesa renovado en el nuevo testamento, Romanos 11 y la voz de Pablo. “Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció”.
Así tomamos ánimo de la fidelidad de Dios a Israel y Moisés y pensamos de nosotros mismos. “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”. 2 Timoteo 2:13 Y si puedo citar otros versículos … “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos”. Juan 10:27-30 “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”. 1 Pedro 1:3-5 “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”. Colosenses 3:3-4
Estos versículos y muchos más nos hacen recordar de la fidelidad de Dios hacia nosotros. Somos salvos eternamente, no porque somos más obedientes o menos rebeldes que los hijos de Israel, sino porque Dios es fiel. ¡Que descanso para nuestras almas meditar en la perfección de la obra de Cristo, suficiente para tales como nosotros, salvándonos hasta el fin! Somos guardados, no por ser tan buenos y obedientes, sino por el poder de Dios. ¡Que animo por Moisés y ahora por nosotros “Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy, …”.
23 mayo de 2016