Victoria de Israel sobre Amalec
(17:15) Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nissi; (17:16) Y dijo: Por cuanto la mano sobre el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación”. Éxodo 17:8–16
“Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec”.
Es de suma interés notar como justo después que tomaron del agua saliendo de la roca pegada, el pueblo de Israel encuentra un enemigo fuerte cuyo objetivo es su destrucción. Asi vemos que un creyente cree en el Señor Jesucristo como su Salvador (como anticipado en la figura de Cristo quebrantado en la cruz en la roca pegada) y tiene el Espíritu Santo morando dentro si (figurado el en agua saliendo de la roca) de una vez se encuentra en conflictos. Se ha enseñado que Amalec es figura de la carne implacable en nosotros motivado por Satanás. ¡Qué sorpresa desagradable para el nuevo creyente encontrar después del gozo de conocer sus pecados borrados en la sangre de Cristo, que apareciere conflictos después contra la tendencia adentro de satisfacer los deseo carnales! Acaso hubiera pensado que jamás iba a buscar otra vez los deseos carnales. Pero como Amalec era un enemigo implacable de Israel, así es la carne para el cristiano. “Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nissi; y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación”.
Para nosotros, el remedio se encuentra en Gálatas 5:16-22 “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. … ”.
Hay algo profundo de ilustración en esta figura de la carne acerca de la mano de Amalec. Se entiende que es “contra el trono de Jehová”. Pero Satanás nunca nos deja en paz sobre este asunto, pues insiste que hay algo bueno en la carne; nos dice que si solo consintamos la carne un poquito, nos va a hacer sentir mejor. Pero es mentira; consentir la carne nunca trae buenas consecuencias sino la mala conciencia y el camino de apartar del Señor y el gozo de su presencia. No que el Señor Jesús nos abandone; eso nunca puede pasar, pues él dijo “No te desampararé, ni te dejaré”. Hebreos 13:5 Pero si perdimos el gozo como dijo David “Vuélveme el gozo de tu salvación”. Salmo 51:12 (Es bueno leer todo este salmo para ver a David, que en verdad cayó bajo la influencia de Amalec (la carne) en el asunto de una mujer bella que veía bañándose, pecó gravemente contra Jehová pero buscaba la reconciliación. Hay que leer también junto con Salmo 51, el Salmo 32 para ver como el Espíritu de Jehová obraba en su corazón y conciencia antes.)
Pero volviendo a Moisés y lo que él hacia mientras Israel y Josué luchaban contra Amalec; vemos a Moisés sobre el monte mirando la batalla y levantando sus manos hacia el cielo. “E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec”. Vemos a Josué como prototipo de Cristo y el poder del Espíritu de Dios también, peleando a favor de Israel. Así vemos lo que dijo Cristo a sus discípulos acerca de su partida de ellos “yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros … No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”. Juan 14:16-18
Pero no es solamente Josué peleando para Israel, sino también Moisés sobre el monte con sus manos extendidas al cielo que garantizaba la victoria contra Amalec. Moisés, siendo hombre, se cansaba. “las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol”. Aunque las manos de Moisés se cansaban, las manos de nuestro gran sacerdote intercediendo arriba en el trono de Dios por nosotros, nunca se cansan. “Por lo cual puede también salvar eternamente á los que por él se allegan á Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. Hebreos 7:25
Quiero añadir también lo que nos enseña 1 Juan 2:1 “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. La palabra “abogado” es la misma palabra traducida “consolador” en Juan 14:6. Quiero traducir algo escrito en la notas de la traducción ingles de John Darby sobre este versículo. “Cristo administra todos nuestros asuntos allá en el cielo. El Espíritu Santo obra por nosotros aquí abajo. No existe palabra satisfactoria en inglés. Yo uso la palabra “patrón” (en español creo que la palabra “abogado” es la mejor) en el sentido del patrón romano que mantenía a los intereses de su cliente en todos los sentidos. Así Cristo en lo alto y el Espíritu para nosotros aquí abajo”.
Se nota que aunque la batalla se ganó contra Amalec, la malicia e intenciones de Amalec no cesaron ni van a cesar. “Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación”. Los que dicen que la carne puede ser eliminada se engañan. Estará con nosotros hasta que estemos en la gloria. Es siempre nuestro enemigo, pero no se nos olvide que tenemos el refugio constante y suficiente.
8 noviembre de 2015