MEDITACIONES

de     P. F.

Moisés y guardando la pascua como memorial  *

Números 9:1-14*

Israel celebra la Pascua en el Sinaí

“(9:1) Y HABLO Jehová á Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo:  (9:2) Los hijos de Israel harán la pascua á su tiempo.  (9:3) El décimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la haréis á su tiempo: conforme á todos sus ritos, y conforme á todas sus leyes la haréis.  (9:4) Y habló Moisés á los hijos de Israel, para que hiciesen la pascua.  (9:5) E hicieron la pascua en el mes primero, á los catorce días del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sinaí: conforme á todas las cosas que mandó Jehová á Moisés, así hicieron los hijos de Israel.  
(9:6) Y hubo algunos que estaban inmundos á causa de muerto, y no pudieron hacer la pascua aquel día; y llegaron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día;  (9:7) Y dijéronle aquellos hombres: Nosotros somos inmundos por causa de muerto; ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda á Jehová á su tiempo entre los hijos de Israel?  (9:8) Y Moisés les respondió: Esperad, y oiré qué mandará Jehová acerca de vosotros.  
(9:9) Y Jehová habló á Moisés, diciendo:  (9:10) Habla á los hijos de Israel, diciendo: Cualquiera de vosotros ó de vuestras generaciones, que fuere inmundo por causa de muerto ó estuviere de viaje lejos, hará pascua á Jehová:  (9:11) En el mes segundo, á los catorce días del mes, entre las dos tardes, la harán: con cenceñas y hierbas amargas la comerán;  (9:12) No dejarán de él para la mañana, ni quebrarán hueso en él: conforme á todos los ritos de la pascua la harán.  (9:13) Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de hacer la pascua, la tal persona será cortada de sus pueblos: por cuanto no ofreció á su tiempo la ofrenda de Jehová, el tal hombre llevará su pecado.  (9:14) Y si morare con vosotros peregrino, é hiciere la pascua á Jehová, conforme al rito de la pascua y conforme á sus leyes así la hará: un mismo rito tendréis, así el peregrino como el natural de la tierra”.    Números 9:1-14


Avanzamos ahora en nuestro estudio de la vida de Moisés al libro de Números, el libro del desierto, donde Dios mediante veremos varias cosas de mucho interés relacionados con la vida de Moisés.  Pero primero quiero compartir un versículo que me dio el hermano Roberto Thonney acerca del tema de la semana pasada, el sacerdote cojo.  “Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace. Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta nunca será borrada. Porque los celos son el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza”. Proverbios 6:32-34  Este versículo es bastante elocuente para enseñar que hay ciertas cosas que el hombre encuentra bien difícil de olvidar o perdonar.  Si lo puedo poner en palabras claras (y vergonzosas de verdad), supongamos que hay un caso de disciplina en una asamblea donde un hermano haya tenido relaciones sexuales con la esposa de otro hermano de la misma asamblea.  Aunque tal hermano sea arrepentido y restaurado a la comunión de la mesa, podemos entender muy bien que tal hermano tiene que callar en la asamblea para respetar los celos del hermano ofendido, pues, tal afrenta nunca será borrada.

Adelantando con nuestro tema de Moisés, hay varias cosas interesantes en la porción del libro de Números.  “Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo: Los hijos de Israel celebrarán la pascua a su tiempo”.  Había pasado un año, o quizás dos años desde que fueron redimidos de Egipto por la sangre del cordero pascual, y tenían que hacer memoria de aquella redención.  Desgraciadamente vemos durante de la historia de Israel hubo largos tiempos que no celebraron la pascua, y cuando recién volvieron a hacerlo, siempre era un tiempo de reavivamiento, bajo reyes fieles a Jehová como Ezequías y Josías.  Para ellos era una vez al año; ojala que nosotros tengamos la costumbre de recordar al Señor en su muerte mucho más a menudo, pues los discípulos de la época de Pablo en los Hechos se reunían el primer día de la semana.  “Y el día primero de la semana, juntos los discípulos á partir el pan …”. Hechos 20:7

Notamos que había algunos que eran inmundos de una forma ceremonial y así eran prohibidos de celebrar la pascua.  “Pero hubo algunos que estaban inmundos a causa de muerto, y no pudieron celebrar la pascua aquel día; y vinieron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día, y le dijeron aquellos hombres: Nosotros estamos inmundos por causa de muerto; ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda a Jehová a su tiempo entre los hijos de Israel”?  Lo que me gusta al ver esta pregunta de los inmundos es eso que ellos deseaban celebrar la pascua.  Me da mucha pena cuando veo que hay personas que parecen buscar motivos para no celebrar la cena del Señor.  Buscan (o así parece) cualquier pretexto para ausentarse de la mesa del Señor.  Bueno, el Señor conoce cada corazón pero es de ánimo ver tales como estos que deseaban celebrar pero no podían por sus circunstancias; a lo mejor un miembro de su familia había muerto y por tener que tratar con el cadáver, eran prohibidos de celebrar la pascua.

Hicieron la pregunta a Moisés y Aarón “¿por qué?” y la respuesta de Moisés nos enseña algo muy importante.  “Y Moisés les respondió: Esperad, y oiré lo que ordena Jehová acerca de vosotros”.  ¡Qué bonita respuesta de un hombre de fe y confianza en Jehová!  Cuando no sabía qué hacer ni como contestar, consultaba de Jehová, quien no tardaba en darle la respuesta a su pregunta.  ¡Qué buen ejemplo por nosotros; que imitemos a Moisés en este sentido!  No tenía Moisés miedo ni orgullo para declarar “yo no sé la respuesta”.

Jehová dio la respuesta.  “Cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes, que estuviere inmundo por causa de muerto o estuviere de viaje lejos, celebrará la pascua a Jehová.  En el mes segundo, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, la celebrarán”.  Y así pasó en el tiempo del rey Ezequías.  “Y el rey había tomado consejo con sus príncipes, y con toda la congregación en Jerusalén, para celebrar la pascua en el mes segundo; porque entonces no la podían celebrar, por cuanto no había suficientes sacerdotes santificados, ni el pueblo se había reunido en Jerusalén”.  Era debilidad que no podían hacerlo en el mes primero, y tomaron ánimo de la provisión que Dios había hecho para celebrar la pascua en el mes segundo.  Había otro rey rebelde, Jeroboam, que dio otra fecha.  “Sacrificó pues sobre el altar que él había hecho en Beth-el, á los quince del mes octavo, el mes que él había inventado de su corazón; é hizo fiesta á los hijos de Israel, y subió al altar para quemar perfumes”. 1 Reyes 12:33  Dios en su gracia hizo provisión por la debilidad humana, pero no aceptaba ni se agradaba de la rebelión de Jeroboam.  Así en nuestra adoración, que seamos guiados primeramente por la palabra de Dios, y cuando hay cosas de que somos ignorantes, como Moisés busquemos en oración la voluntad del Señor para nuestra senda de fe.

FELIPE FOURNIER
10 abril de 2016